
El lipedema es una enfermedad crónica que afecta casi exclusivamente a mujeres y se caracteriza por una acumulación anormal de grasa en ciertas zonas del cuerpo, como las piernas, las caderas y, en algunos casos, los brazos.
Esta grasa es dolorosa al tacto, no responde a dieta ni ejercicio y puede generar una gran cantidad de problemas físicos y emocionales.
Según explicó a Infobae el médico especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y miembro de la Sociedad Argentina Cirugía Plástica Estética y Reparadora (Sacper) Gustavo Pedro (MN 78.183), esta condición está relacionada con factores hormonales y su diagnóstico temprano es crucial para mejorar la calidad de vida de las pacientes.
¿Qué es el lipedema y quiénes lo padecen?

“El lipedema es una enfermedad que se caracteriza por una acumulación de grasa subcutánea, principalmente en las piernas y a veces en los brazos, que no responde a los esfuerzos de dieta o ejercicio”, explicó a Infobae.
En ese sentido, el experto resaltó que la enfermedad afecta principalmente a mujeres, y suele comenzar o empeorar en momentos de cambios hormonales, como la pubertad, el embarazo o la menopausia.
Y tras resaltar que “aunque la gente tiende a pensar que se trata de obesidad, el lipedema es una condición distinta”, el experto señaló que “la grasa acumulada en esta enfermedad es dolorosa al tacto y no está asociada a la alimentación ni a la falta de actividad física”.
Además, los síntomas van más allá de la apariencia física y afectan profundamente la movilidad de las personas, lo que impacta su vida diaria y su autoestima.
Síntomas comunes y diagnóstico del lipedema

El lipedema presenta una serie de síntomas que lo hacen fácilmente reconocible para los profesionales médicos experimentados, aunque muchas veces puede ser confundido con otra condición.
Entre los síntomas más comunes, Pedro destacó: “Dolor en las zonas afectadas, inflamación que empeora a lo largo del día, hematomas frecuentes sin causa aparente, y la sensación de piernas pesadas o tirantes son características distintivas”.
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada, donde el médico pregunta sobre el inicio de los síntomas, antecedentes familiares y posibles factores hormonales relacionados. En ese sentido, Pedro agregó que “el examen físico es crucial”.
“Evaluamos la distribución simétrica de la grasa en las piernas y los brazos, y la sensibilidad al tacto. También es importante descartar otras enfermedades similares, como el linfedema o la obesidad”, precisó. A veces, se utilizan pruebas complementarias, como ecografías de tejidos blandos o linfografías, para confirmar el diagnóstico.
Cuáles son los tratamientos disponibles para el lipedema

Si bien actualmente no existe una cura definitiva para el lipedema, existen tratamientos que pueden aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las pacientes.
En ese sentido, Pedro subrayó que el abordaje se centra principalmente en “reducir el dolor, la inflamación y mejorar la movilidad, a través de terapias conservadoras y, en casos más graves, mediante cirugía”.
Tratamientos
Los tratamientos conservadores incluyen varias opciones no invasivas:
- Compresión: “El uso de medias o prendas compresivas puede ayudar a reducir la hinchazón y el dolor”, explicó Pedro.
- Ejercicio adaptado: actividades de bajo impacto, como nadar o caminar, son altamente recomendadas para las personas con lipedema. Según el especialista, “el ejercicio ayuda a mejorar la circulación y a reducir la inflamación, sin poner demasiado estrés en las articulaciones”.
- Alimentación antiinflamatoria: aunque no elimina la grasa, “una dieta antiinflamatoria puede ayudar a controlar los síntomas, al reducir la retención de líquidos y la inflamación en el cuerpo”, señala el doctor Pedro.
- Fisioterapia especializada: es fundamental para mantener la movilidad y reducir las molestias. El doctor agrega que “la fisioterapia no solo mejora la calidad de vida física, sino también ayuda a mantener la independencia de los pacientes”.

Tratamiento quirúrgico: liposucción especializada
En algunos casos, cuando los tratamientos conservadores no ofrecen alivio suficiente, la liposucción WAL (Water Assisted Liposuction) es una opción quirúrgica que demostró ser eficaz en estos casos.
Según Pedro, “esta liposucción no es la tradicional estética, sino una técnica especializada que utiliza agua para eliminar la grasa de manera menos invasiva”. Esta cirugía, aunque no cura el lipedema, puede mejorar significativamente los síntomas, como el dolor y la movilidad, lo que a su vez mejora la calidad de vida de las pacientes.
Acerca de cómo se determina qué paciente es candidata a la liposucción especializada, Pedro sostuvo que “la liposucción WAL puede ser una opción eficaz para las pacientes con lipedema en etapas I a III, que no han obtenido mejoras con tratamientos conservadores”. Y aclaró que “los candidatos ideales para esta cirugía son aquellos que tienen un diagnóstico confirmado de lipedema, sin linfedema severo ni enfermedades graves, y que tienen expectativas realistas sobre los resultados”.
Aunque la cirugía puede aliviar los síntomas, el lipedema no se cura con ella, por lo que es necesario seguir cuidándose después del procedimiento. “La cirugía puede mejorar el dolor y la movilidad, pero el lipedema puede volver a aparecer si no se mantienen hábitos saludables”, advirtió.
Recomendaciones postoperatorias para mantener los resultados

Pedro enfatizó que para mantener los beneficios de la liposucción, es fundamental adoptar hábitos saludables después de la cirugía. Entre las recomendaciones más importantes están:
- Uso de prendas de compresión: “Es fundamental seguir utilizando las prendas durante los primeros 6-12 meses postoperatorios para asegurar que la grasa eliminada no regrese”, dijo el especialista.
- Ejercicio de bajo impacto: “Actividades como caminar, nadar o practicar yoga son esenciales para mantener la circulación y evitar que el lipedema progrese”, recomendó.
- Alimentación antiinflamatoria: Pedro sugirió “una dieta baja en azúcares, rica en omega-3 y vegetales, es ideal para reducir la inflamación”.
- Drenaje linfático manual y autocuidado de la piel: estas prácticas son clave para evitar la acumulación de líquidos y mantener la piel saludable.
Avances en la investigación sobre el lipedema

Consultado acerca de los avances más recientes en la investigación de esta enfermedad, Pedro destacó que estos se centran en conocer más sobre el origen del lipedema: “Recientemente, se identificaron posibles mutaciones genéticas relacionadas con la función del tejido adiposo y la respuesta hormonal”.
Y continuó: “Se está consolidando la teoría de que las hormonas, especialmente el estrógeno, juegan un papel predominante en la aparición de la enfermedad, lo que explica su alta prevalencia en mujeres y su relación con las etapas hormonales”.
Otro aspecto importante es la observación de inflamación crónica de bajo grado en los tejidos afectados. En ese punto, Pedro aclaró: “No es solo una acumulación de grasa, sino que el lipedema involucra un componente inflamatorio persistente que contribuye al dolor y a la progresión de la enfermedad”.
La importancia del diagnóstico temprano

El diagnóstico temprano es clave para evitar que el lipedema progrese a una forma más grave, el lipolinfedema, que combina lipedema y linfedema. El experto explicó que “cuanto antes se diagnostique, más fácil será manejar los síntomas y evitar complicaciones severas”.
Además, el tratamiento temprano permite implementar terapias conservadoras como la compresión y la fisioterapia, lo que puede retrasar la necesidad de cirugía.
Asimismo, el especialista resaltó que uno de los mayores desafíos sigue siendo el diagnóstico erróneo, ya que muchas mujeres pasan años sin un diagnóstico adecuado. “La formación continua de los médicos es crucial, especialmente para diferenciar el lipedema de otras condiciones como el linfedema o la obesidad”, agregó.
El lipedema es una enfermedad compleja que afecta no solo al cuerpo, sino también a la vida emocional de quienes la padecen. Aunque no tiene cura, el diagnóstico temprano y un tratamiento integral pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las pacientes. Pedro concluyó que “con el enfoque adecuado, es posible controlar los síntomas y mejorar la movilidad, permitiendo a las pacientes vivir una vida plena y libre de dolor”.
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