
La recuperación muscular es un proceso esencial para cualquier persona que realiza actividad física, ya sea un deportista profesional o un aficionado al ejercicio.
Según La Sociedad Estadounidense de Fisiología, el cuerpo necesita entre 24 y 48 horas para reparar los pequeños desgarros musculares que se producen durante un entrenamiento intenso.
Este proceso, conocido como homeostasis, también implica la eliminación del ácido láctico acumulado, responsable de la sensación de fatiga extrema.
Sin embargo, existen estrategias que pueden facilitar y acelerar esta recuperación, desde la alimentación hasta el uso de ropa especializada.
Alimentación: el papel clave de las proteínas y los carbohidratos
La nutrición es uno de los pilares fundamentales para la recuperación muscular. De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), consumir alimentos ricos en proteínas antes y después del ejercicio es crucial para reparar los tejidos dañados y recuperar energía.
Opciones como yogur griego, pollo a la plancha o atún enlatado son recomendadas por su fácil digestión y alto contenido proteico.

Por otro lado, los carbohidratos también desempeñan un papel importante, ya que ayudan a reponer las reservas de glucógeno en los músculos.
La nutricionista y preparadora física Flo Seabright, en una entrevista con Cosmopolitan, explicó que alimentos como la pasta son una excelente fuente de carbohidratos y, además, contribuyen con fibra a la dieta.

Hidratación: un factor esencial para la regeneración muscular
La hidratación es otro aspecto fundamental para optimizar la recuperación tras el ejercicio. Según la Academia Española de Nutrición y Dietetica, la deshidratación puede dificultar la reparación muscular y aumentar el riesgo de lesiones.
Se recomienda consumir aproximadamente 1,5 litros de agua por cada kilogramo de peso perdido durante el entrenamiento, lo que equivale a unos 3 vasos por cada libra perdida.

Según un metaanálisis del Colegio Americano de Nutrición, el jugo o zumo de cereza ácida ha ganado popularidad entre los deportistas por sus propiedades antiinflamatorias. El estudio encontró que esta bebida puede reducir el dolor muscular y la inflamación tras actividades aeróbicas intensas.
Sin embargo, los expertos advierten que las bebidas deportivas, aunque útiles en casos de esfuerzos prolongados, suelen contener altas cantidades de azúcar, lo que podría ser contraproducente para algunos usuarios.
Suplementos: beneficios y precauciones

Los suplementos también pueden ser una herramienta útil para acelerar la recuperación muscular, aunque deben ser utilizados con precaución.
Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), el monohidrato de creatina es uno de los suplementos más estudiados y efectivos, ya que ayuda a reducir el daño muscular y a reponer las reservas de glucógeno.
No obstante, los expertos insisten en que una dieta equilibrada siempre debe ser la prioridad, y cualquier suplemento debe ser supervisado por un profesional de la salud para evitar efectos secundarios.
Hábitos y técnicas para una recuperación más rápida
Además de la alimentación y la hidratación, ciertos hábitos y técnicas pueden marcar la diferencia en el proceso de recuperación. Los masajes son una de las estrategias más efectivas para reducir el dolor muscular y la fatiga.
Un análisis del Colegio Americano de Medicina Deportiva encontró que los masajes de 20 a 30 minutos después del ejercicio pueden disminuir la inflamación y mejorar la relajación general.

Según contó a Very Well fit, la fisióloga del ejercicio estadounidense, Elizabeth Quinn, la inmersión en agua fría, puede aliviar el dolor muscular y reducir la inflamación.
Aunque esta práctica no requiere necesariamente hielo, el agua debe estar a una temperatura de 15°C o menos para ser efectiva. Sin embargo, los expertos advierten que se necesita más investigación para confirmar sus beneficios a largo plazo.
La importancia del descanso y los estiramientos

El descanso es un componente esencial para la recuperación muscular. Según un estudio publicado en la revista Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, incluir días para descansar en la rutina semanal no solo permite que los músculos se regeneren, sino que también reduce el estrés físico y mental asociado al entrenamiento constante.
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