
Dormir es tan esencial para la supervivencia y el bienestar de los seres humanos como el agua y los alimentos. Sin embargo, el déficit de sueño crónico es cada vez más habitual y produce múltiples efectos negativos en la salud: desde problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo, debilitamiento del sistema inmunológico hasta un incremento en el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.
Entre los trastornos de sueño, uno de los más frecuentes es la apnea durante el sueño, afirmó a Infobae el doctor Daniel Pérez Chada (MN 47.085), presidente de la Fundación Argentina del Sueño. Consultor del servicio de Neumonología y director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral.
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El ronquido es un síntoma importante de la apnea del sueño, pero no es el único.
Existen varias señales de advertencia de este trastorno, especialmente si no se ronca o se duerme solo: sudores nocturnos, dolores de cabeza y levantarse con frecuencia a orinar, entre otros.
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Según un estudio publicado por la revista The Lancet, 936 millones de adultos en todo el mundo padecen apnea del sueño de leve a grave. Y otras investigaciones dan cuenta de este trastorno que afecta a millones de personas a nivel mundial. Según esta revisión de estudios, la apnea afecta al 13% de los hombres y al 5 % de las mujeres, lo que equivale a unos 39 millones de personas en los Estados Unidos. A nivel global, es altamente prevalente, con un gran porcentaje de casos no diagnosticados, afirman.
Un dato revelador: hasta el 80% de los afectados por apnea del sueño no son diagnosticados, afirmó La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM).
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Qué es la apnea del sueño
Las apneas se producen por la relajación de los músculos que sostienen la lengua, el paladar blando y otros tejidos de la garganta, causando pausas respiratorias durante las horas de descanso, las cuales pueden extenderse por 10 segundos o más. Estas pausas pueden repetirse 10, 20 y hasta 30 veces por hora, explicó el doctor Pérez Chada.
Y describió sus consecuencias: “Este fenómeno afecta negativamente tanto la continuidad del descanso como diversas variables fisiológicas: se altera la oxigenación de la sangre, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y, en situaciones más graves, aumentan los niveles de dióxido de carbono en sangre”.
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El experto añadió que, dado que cada pausa respiratoria concluye con un breve, pero repetido despertar cerebral, el sueño se ve fragmentado y su calidad disminuye.
“Los individuos afectados por apneas durante el sueño suelen presentar un ronquido habitual de tono elevado. Se considera ronquido habitual aquel que ocurre tres veces por semana o más. Este tipo de ronquido irregular, con silencios entre un ronquido y otro, es un indicador temprano de una alteración de la respiración durante el sueño”, indicó el médico.
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Los principales factores de riesgo para la apnea obstructiva del sueño se relacionan con la edad, género, el peso corporal y ciertas características anatómicas de la zona de la cabeza y el cuello.
La apnea durante el sueño es prevalente en hombres de mediana edad y personas con obesidad. No obstante, cada vez se diagnostica más frecuentemente en mujeres luego de la menopausia, debido a distintos mecanismos hormonales que predisponen su aparición.
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Según explicó el doctor Enrique De Rosa, médico psiquiatra, neurólogo, sexólogo y médico legista, en una nota reciente en Infobae la apnea del sueño puede afectar al cerebro porque durante sus episodios se produce una disminución en el flujo sanguíneo cerebral y en los niveles de oxígeno. “Esta falta de oxigenación tiene efectos negativos concretos en las células cerebrales y generan un daño neuronal a largo plazo”.
Una de las teorías de la enfermedad de Alzheimer es la acumulación de placas de beta-amiloide en el cerebro. “Algunos estudios han sugerido que la apnea del sueño puede aumentar la producción y acumulación de beta-amiloide en el cerebro, lo que podría acelerar el proceso de deterioro cognitivo”, explicó el psiquiatra.
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5 señales de alerta de la apnea del sueño poco conocidas

Además de los ronquidos y la falta de aire durante el sueño, otros síntomas comunes de la apnea del sueño incluyen:
- Boca seca. Según un estudio, las personas con apnea obstructiva del sueño suelen dormir con la boca abierta para aumentar el flujo de oxígeno, por lo que se despiertan con una sensación de sequedad en la boca o dolor de garganta. Este puede ser un síntoma útil para detectar la apnea del sueño si se duerme solo.
- Dolores de cabeza. Despertarse a menudo con esta molestia puede estar asociado a la apnea del sueño; según una investigación publicada en JAMA Internal Medicine, pueden durar hasta 30 minutos.
- Despertarse con frecuencia. “Esto no significa despertarse una vez para ir al baño, como hacen muchos adultos cuando llegan a la mediana edad”, dijo a Huffington Post el doctor Kin Yuen, especialista en medicina del sueño de la Universidad de California en San Francisco y miembro de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño. “Esto implica despertarse regularmente para ir al baño entre dos y cinco veces por noche”.

- Somnolencia diurna. Aunque la persona se duerme fácilmente, puede estar experimentando microdespertares. “La persona transita de un sueño profundo a uno más ligero a medida que se presentan pausas en la respiración o cuando esta se hace superficial. Por ende, el sueño es de baja calidad y la persona se siente cansada durante el día”, explicó el doctor Pérez Chada.
- Sudores nocturnos. Según una investigación, los sudores nocturnos afectan al 30 % de los adultos con apnea obstructiva del sueño.
“La hipótesis es que para rescatar al cuerpo de estos episodios repetidos de falta de aire y de oxígeno, el cerebro, además de aumentar la micción, nos despierta abruptamente a través del sudor”.
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Si estos síntomas ocurren constantemente con un estilo de vida y hábitos de sueño saludables, lo mejor será consultar a un especialista del sueño.
Cómo se diagnostica y trata la apnea

Al igual que muchas otras enfermedades, el diagnóstico se establece con la historia clínica del paciente, sus síntomas y el examen físico.
“En este caso, es fundamental el aporte del acompañante nocturno del paciente, porque él es quien nota las pausas en la respiración y puede dar cuenta del ronquido irregular, una señal muy predictiva de apnea de sueño”, explicó el doctor Pérez Chada.
Para confirmar el diagnóstico se hacen estudios específicos. “El estudio que hemos utilizado por décadas es la polisomnografía, que analiza las distintas etapas del sueño y la actividad cardiorrespiratoria en esas etapas del sueño. Sin embargo, en los últimos años ha ganado espacio la poligrafía respiratoria. Este es un estudio que, a diferencia de la polisomnografía en la que se mide la actividad electroencefalográfica, se realiza midiendo solamente el flujo en la vía aérea, el esfuerzo torácico para respirar, la oximetría de pulso y la frecuencia cardíaca”, explicó Pérez Chada.
El tratamiento de la apnea del sueño puede variar según el tipo y la gravedad de la condición. Las opciones de tratamiento incluyen cambios en el estilo de vida, dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), terapia de presión de aire positiva en dos niveles (BiPAP), cirugía y otros procedimientos médicos.
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