
En los últimos años, el aumento de la conciencia en torno a los riesgos inherentes a las transfusiones sanguíneas ha dado origen a iniciativas dirigidas a minimizar esos riesgos, haciendo foco en la selección y en el empleo de mayor tecnología. Sin embargo, la gran atención centrada en la seguridad de los productos sanguíneos no se ha equiparado con un interés semejante en mejorar las decisiones en torno a la transfusión, dando como resultado el concepto de “uso óptimo de la sangre”.
La sangre es un recurso humano limitado y las transfusiones dependen de la solidaridad y altruismo del donante voluntario. Por ello, es necesario jerarquizar el papel fundamental del donante de sangre y hacer un buen uso del componente sanguíneo.
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En ese sentido, la práctica de la Medicina Transfusional hace hincapié en el uso prudente y restrictivo de la transfusión sanguínea, es decir la indicación de una transfusión debe basarse en que los beneficios superen los riesgos inherentes a la misma y que no se disponga de otras alternativas terapéuticas.

Implementación de Programas de GSP
Mundialmente hay miles de personas trabajando de alguna manera en la investigación, implementación, divulgación y enseñanza que implica el cambio de paradigma que propone Patient Blood Management (Gestión de la sangre del paciente, GSP), un nuevo estándar de atención que, bien aplicado, salva vidas, mejora el pronóstico de recuperación del paciente, disminuye estancias hospitalarias, empodera al paciente a decidir sobre su tratamiento y colateralmente evita transfusiones innecesarias y ahorra miles de millones a los sistemas de salud del mundo.
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El proyecto aborda el estudio de las anemias, las patologías de la coagulación y la pérdida de sangre (tanto en pacientes clínicos como quirúrgicos), los factores de riesgo y los resultados médicos adversos por las decisiones tomadas. Según la GSP, la anemia y la carencia de hierro se clasifican como problemas graves de la salud mundial que afectan a miles de millones de personas. A pesar de ello, sigue habiendo un gran desconocimiento y una escasa puesta en práctica de este Programa.
Con protocolos adecuados, se ha demostrado en varios países que se pueden disminuir las transfusiones de glóbulos rojos en un 41%, plasma en un 47% y de plaquetas en un 27%, mejorando la evolución de los pacientes con una reducción de la mortalidad del 28%, de infecciones del 21%, eventos vasculares como infarto, ACV del 31% y duración de la estadía hospitalaria del 15%.
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La GSP se rige por estos principios:
- Educación y empoderamiento del paciente, consentimiento informado y decisiones compartidas
- Empleo de protocolos multiprofesionales y específicos durante el proceso continuo de asistencia
- Creación de sistemas basados en evidencia científica y en la ética médica
El objetivo fundamental de la GSP es mejorar de forma significativa y costo efectiva la salud y los resultados clínicos de los pacientes sometidos a tratamientos clínicos, quirúrgicos, onco-hematológicos, trasplantados, embarazadas, pediátricos, es decir la población en general y a la vez ahorrar recursos asistenciales.
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Asimismo, se busca implementar acciones específicas con un enfoque, basadas en tres pilares:
- Tratar la anemia en la embarazada, en la puérpera, en la mujer en edad fértil, en el prequirúrgico, optimizando su masa eritrocitaria, aumentando la eritropoyesis.
- Minimizar la pérdida de sangre iatrogénica en el pre, intra y postoperatorio a través de técnicas quirúrgicas y anestésicas, uso de fármacos y protocolo de transfusión masiva.
- Mejorar la tolerancia a la anemia y establecimiento de umbrales restrictivos que alejen al paciente de una transfusión alogénica innecesaria.

En épocas de constante cambio, la coordinación de esfuerzos con iniciativas centradas en la seguridad del paciente, la calidad asistencial y la reducción de costos, son conceptos que perseguir y no abandonar.
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Se estima que una sola donación de sangre puede salvar hasta tres vidas, ya que la sangre puede ser separada en sus componentes (glóbulos rojos, plaquetas y plasma) y utilizarse para tratar a pacientes con diferentes necesidades. La sangre solo puede conservarse durante un tiempo limitado, por lo que las donaciones regulares son esenciales para mantener un suministro adecuado y disponible para emergencias y procedimientos médicos.
Donar sangre puede ofrecer beneficios para la salud del donante, como mejorar el flujo sanguíneo y ayudar a equilibrar los niveles de hierro en la sangre.
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Para donar sangre, se deben cumplir ciertos requisitos como gozar de buen estado de salud, tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos. No se puede donar si se ha padecido alguna enfermedad recientemente o si se está embarazada o amamantando.
*La doctora Miriam María Méndez (MN 114.480) es Jefa del Servicio de Hemoterapia del Hospital Alemán de Buenos Aires.
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