
Cuando un paciente, sobre todo si es un niño o un adolescente, debe internarse en un centro de salud, se enfrenta a una situación difícil que le provoca miedo, nerviosismo y mucha tensión. En este marco, la terapia con animales puede facilitar su adaptación, ayudar a superar el tratamiento y que su estancia en el hospital transcurra de la forma más favorable posible.
Así ocurrió con Noah de 5 años, quien recibió un trasplante hepático de bebé y lleva siete días internado por un cuadro de deshidratación en el Hospital Garrahan y Bella, una labradora retriever de 20 meses de la Escuela de Perro Guía Argentino. Ambos se encontraron en una sala de espera del Garrahan y jugaron durante media hora en la primera experiencia de terapia asistida con animales en el hospital. “Me hace acordar a mi perrita Luna, que la extraño”, dijo Noah mientras acariciaba a la cachorra.
Las terapias asistidas con animales, que a partir de ahora se llevarán adelante en el Garrahan en encuentros programados cada 15 días, son una estrategia innovadora dentro de las iniciativas de humanización en el ámbito de la salud: diferentes estudios muestran que ayudan a reducir el dolor, la ansiedad y el estrés, y actúan como facilitadoras de emociones positivas, mejorando las relaciones interpersonales con el equipo de salud y promoviendo el autocuidado.
Del encuentro participaron además de Noah y su familia, la entrenadora Liz Marín González, de Escuela de Perro Guía Argentino, la directora de Atención al Paciente, Débora Mecikovsky y la responsable del área de Representante del Paciente, Silvia Pietanesi, quienes llevaron adelante la iniciativa. En el proyecto colaboraron también los servicios de Salud Mental, Clínica, Jurídicos, Infectología y el Bioterio.

“Incorporamos esta terapia como tratamiento complementario para ayudar a los niños a recuperarse más rápido, hacer más amena su estadía en el hospital y para que se adapten a los tratamientos que necesitan”, aseguró Mecikovsky y agregó: “Las terapias están especialmente dirigidas a pacientes con internación prolongada, tienen un enfoque lúdico y se realizan con perros debidamente cuidados y entrenados para promover su bienestar emocional y físico”.
La Escuela de Perro Guía Argentino funciona hace más de 10 años y entrena razas Labrador y Golden Retriever. Los animales tienen un estado sanitario controlado mediante carnet de vacunas, desparasitación y controles veterinarios periódicos. Se entrenan para socializar con el entorno y con otros animales para que pierdan el miedo y cumplan obediencias básicas tanto en los domicilios como en el trabajo formal en la calle.
“Nuestro compromiso con la calidad se refleja en cada proceso, desde la gestación y el cuidado de los cachorros hasta su entrenamiento”, aseguraron desde la Escuela. “Cumplimos con la certificación Nacional de ANDIS y normas internacionales de la International Guide Dog Federation, garantizando la excelencia de los perros guía y los perros de asistencia”, concluyeron.

Beneficios de la terapia asistida con animales
- Físicos: Mejora la psicomotricidad, los patrones de sueño y las alteraciones de la conducta alimentaria. Reduce la tensión arterial, los niveles de estrés y ansiedad. Promueve las salidas al exterior y la relajación.
- Psíquicos: Reduce el miedo a lo desconocido, al dolor y al sufrimiento. Favorece la atención y concentración.
- Sociales: Mejora la socialización, la comunicación y las relaciones. Incentiva la colaboración y el autocontrol, y reduce la agresividad.
- Emocionales, sensoriales y educacionales: motiva a crear vínculos con familiares y amigos, estimula la confianza y la seguridad, aumenta la motivación para realizar nuevas tareas y evita la frustración.
Distintos tipos de perros de asistencia

Según Assistance Dogs International (ADI), una coalición de organizaciones sin fines de lucro que crían, entrenan y brindan perros de asistencia, definen que este término incluye a “un perro guía, auditivo o de servicio específicamente entrenado para realizar tres o más tareas para mitigar los efectos de la discapacidad de un individuo”. Estas son sus características específicas:
- Perro guía: es un can que guía a personas ciegas o con discapacidad visual. Por ejemplo, ayudan a sus usuarios a viajar de forma independiente y segura, brindándoles más independencia, libertad y confianza. Facilitan a las personas ciegas o con problemas de visión utilizar el transporte público, desplazarse por centros comerciales y edificios, encontrar puertas, asientos y botones de paso de peatones.
- Perro oyente: alerta a las personas sordas o con problemas de audición sobre sonidos específicos, como un golpe en la puerta o un timbre, un despertador, el timbre del horno, un teléfono, el llanto de un bebé, un apodo o una alarma de humo. Los perros oyentes están entrenados para hacer contacto físico y guiar a sus compañeros sordos a la fuente del sonido.

- Perro de servicio: trabaja para personas con discapacidades distintas de la ceguera o la sordera. Están entrenados para realizar una amplia variedad de tareas que incluyen, entre otras; tirar de una silla de ruedas, sujetarla, recuperarla, alertar sobre una crisis médica y brindar asistencia.
Bocalán Argentina, una de las pioneras en este campo, se destaca por su compromiso en el entrenamiento de perros de asistencia. “En el caso de niños con autismo, los perros son preparados no solo para brindar asistencia práctica, sino también para evitar situaciones de inseguridad vial, previniendo que el pequeño tenga una fuga en la calle, ofreciendo una seguridad adicional”, explicaron en una nota reciente en Infobae.
Los tipos de perros de servicio incluyen: perro de servicio de movilidad, para convulsiones, para autismo, alerta para para personas con diabetes, perro de servicio psiquiátrico, para veteranos con trastorno de estrés postraumático relacionado con el ejército y perro de servicio de alerta médica.
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