
¿Estamos todos locos? No puedo empezar a escribir esta nota sin hacerme esta pregunta. Hace varios días que tropiezo con distintos portales y redes sociales donde encuentro influencers dando y mostrando indicaciones precisas, paso a paso, de métodos engañosos, que no tienen respaldo científico para bajar de peso.
Batidos “come grasa”, parches, enemas de café “orgánico”, polvitos mágicos, frases que por arte de magia decretan que vas a quemar grasa, banda gástrica virtual y así, sigue la lista que es eterna.
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Siempre me debato entre ignorar o denunciar en cuanto espacio pueda y esté a mi alcance. Y mi duda interior tiene que ver con que muchas veces, sin querer, se le termina dando mayor visibilidad y aumentando el alcance a este tipo de publicaciones
Pero, esta vez estoy segura que amerita no solo hablar sino invitarte a que reflexionemos acerca de lo que está pasando.
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Una encuesta realizada por la Sociedad Argentina de Nutrición señala que 6 de cada 10 argentinos (56,9%) admitieron haber subido de peso durante la pandemia. La mayoría aumentó de uno a tres kilos y, según manifestaron, una de las principales causas es la ansiedad. O sea, este tipo de mensajes puede interesarle a más de la mitad de la población argentina.
Que estamos inmersos en la cultura de la dieta, de la delgadez como sinónimo de felicidad, de modelos de belleza poco saludables lo hemos hablado un millón de veces, y lo seguiremos haciendo. Por suerte, creo que ese paradigma está empezando a cambiar. Pero hoy no quiero hacer foco en esto.
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¿Cualquier mensaje que se sube a las redes sociales está permitido? ¿Nadie lo regula?
Algunos de los videos que he visto estos días, explican el paso a paso de prácticas médicas. Por ejemplo, cómo hacer un enema para bajar de peso. Eso sería ejercicio ilegal, intrusismo profesional. Es peligroso, atenta contra la salud física y psíquica de las personas. Además de que es antiético y una estafa. Para que quede claro: ninguno de esos métodos es efectivo, no funcionan, no existe evidencia científica que avalen semejantes barbaridades.
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Por otro lado, también se promueven conductas compensatorias, poco saludables que pueden hacer daño psíquico en ciertas poblaciones más vulnerables a este tipo de mensaje. Como por ejemplo, los adolescentes que están en plena estructuración psíquica y buscan “encajar” con estándares de belleza inalcanzables. Según la Sociedad Argentina de Pediatría, 1 de cada 3 mujeres jóvenes que presentan disconfort con su imagen corporal, padecen trastornos relacionados con la alimentación
Ahora bien, si yo como Licenciada en Nutrición le indico en el consultorio alguno de esos métodos a algún paciente, puedo ir presa. Los estaría estafando. Pero un influencer con millones de seguidores puede subirlo a sus redes, una y otra vez, y no sucede nada.
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¿Hasta donde llega el derecho a la libertad de expresión cuando se atenta contra la salud e integridad de las personas? ¿Nadie ve lo que está pasando? ¿Es que a nadie le importa? ¿Que debería suceder para que las personas responsables de regular este tipo de mensaje actúen ya?
Si están esperando muertes masivas, no va a suceder. Los casos graves los vemos nosotros en los consultorios. Cuando viene, por ejemplo, una adolescente de 14 años con pérdida de músculo cardíaco como consecuencia de su anorexia avanzada. Las muertes suceden, pero son silenciosas. Al igual que el sufrimiento de familias enteras, con años y años, recorriendo centros de internación y profesionales buscando ayuda para sus hijes con trastornos de la conducta alimentaria.
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No tengo la respuesta a todas estas preguntas, pero voy a seguir haciéndomelas y haciéndoselas hasta que alguien escuche y se empiece a trabajar seriamente en el tema.

Y para cerrar, recalcar una y mil veces que NO EXISTE NI BATIDO, NI BEBIDA, NI NINGUN PROCEDIMIENTO, MEDITACIÓN O PARCHE QUE AYUDE A BAJAR DE PESO O QUEMAR GRASA:
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Son estafas, que existieron siempre. Sucede que hoy con las redes sociales se magnifica el mensaje en cuestión de segundos. Por lo tanto, te invito a que utilices siempre el pensamiento crítico, cuestioná, permitite dudar y consulta profesionales serios.
Es posible bajar de peso, haciendo un plan alimentario equilibrado, aumentando de poco el ejercicio físico, trabajando las emociones y acompañando con tratamiento médico.
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De acuerdo con la médica cirujana Cristina Sciales (MN 66.744) el problema de cómo se ven las personas y el deseo de mejorar su imagen se incrementó durante la pandemia. “El shock del inicio de la pandemia, sobre todo los primeros meses, generó en la mayoría de la sociedad un desorden de hábitos, caracterizado por mala o excesiva alimentación, poco descanso, sedentarismo, mayor ingesta de alcohol, etc”, dijo.
Luego, “a partir del tercer o cuarto mes, cuando se empezó a tener instalada la idea de que el confinamiento era aún más extenso, de a poco se comenzó a buscar cierto orden dentro del caos”. “Allí la gente comenzó mirarse y a notar cierta laxitud de piel en el rostro, con kilos de más o con adiposidad localizada como resultado del estrés y del desbarajuste que se había generado con la cuarentena”, agregó.
Asimismo, según la especialista, luego de ese shock inicial que implicó el confinamiento, “la gente comenzó a generar nuevas rutinas de ejercicios y cuidados de la imagen ya que muchos empezaban a utilizar las plataformas de videollamada para seguir con sus trabajos”. “La imagen proyectada en las videollamadas provocó en los pacientes fijarse en detalles que hasta ese momento no les preocupaban o no habían percibido, el reflejo del cansancio, exceso de piel u ojeras -observó-. Personas que normalmente no se preocupaban por cuidar su estado físico o su piel de forma activa, comenzaron a hacerlo a partir de la pandemia, encontrando partes de su cuerpo que les gustaría mejorar”.
Entonces muchas personas acudieran en búsqueda de diferentes alternativas estéticas. Esta demanda se vio reflejada en una reciente encuesta realizada en países de América Latina según la que el 55% de los argentinos empezó a cuidarse más durante la pandemia. Los consultados manifestaron haber comenzado a investigar más o por primera vez sobre procedimientos estéticos en los últimos 18 meses. Y el 61% de los encuestados que respondieron eso fueron hombres que también tuvieron ese comportamiento.
*Romina Pereiro es licenciada en nutrición (MN 7722)
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