¿Puede el coronavirus causar disfunción eréctil a largo plazo?

Los médicos aseguran que los problemas cardiovasculares y psicológicos que surgen del COVID-19 contribuyen a la disfunción eréctil, al igual que la respuesta del sistema inmunológico del cuerpo

Aunque los tratamientos han mejorado y hay una vacuna en camino, incluso un caso leve del virus puede causar complicaciones a largo plazo, incluida la posibilidad de disfunción eréctil
Aunque los tratamientos han mejorado y hay una vacuna en camino, incluso un caso leve del virus puede causar complicaciones a largo plazo, incluida la posibilidad de disfunción eréctil

A medida que han aparecido más y más casos de COVID-19, también han aparecido más informes que relacionan la disfunción eréctil con la enfermedad. Un estudio publicado en julio en el Journal of Endocrinological Investigation encontró que los sobrevivientes del coronavirus pueden experimentar problemas de salud sexual y reproductiva como disfunción eréctil (DE) después de su enfermedad. Los médicos y expertos también dicen que han visto pacientes que han luchado con el problema después de contraer el virus.

El hecho es que el COVID-19 todavía es nuevo en el mundo médico y aún estamos descubriendo los efectos del virus a corto y largo plazo. Si bien no hay suficientes datos científicos para vincular de manera definitiva y directa el coronavirus con la disfunción eréctil, algunos expertos creen que se volverá más común “en cualquier persona que tenga una infección grave por coronavirus”.

Los datos han demostrado que el virus puede infectar y atacar los vasos sanguíneos. Esto explica por qué algunas personas que sobrevivieron a la enfermedad han experimentado coágulos de sangre, complicaciones con los pulmones o los riñones o problemas de salud bucal como la pérdida de dientes. También podría ser la razón detrás de la disfunción eréctil relacionada con el coronavirus, según Christopher Kyle, urólogo de Oregón y asesor médico de Giddy, una empresa norteamericana que se centra en la salud y el bienestar sexual de los hombres y sus parejas.

“La disfunción eréctil se debe en gran parte a problemas con el flujo sanguíneo, por lo que no sorprende que los problemas vasculares relacionados con el COVID-19 puedan estar relacionados con la disfunción eréctil”, aseguró Kyle en diálogo con The Huffington Post. Cualquier cosa que degrade los vasos sanguíneos o impida la libertad de circulación de la sangre por todas las partes del cuerpo tendrá casi con toda seguridad un impacto en la capacidad de lograr una erección”.

La disfunción eréctil es un síntoma de una condición cardiovascular que podría ser provocada por el COVID-19 (REUTERS)
La disfunción eréctil es un síntoma de una condición cardiovascular que podría ser provocada por el COVID-19 (REUTERS)

En la misma línea, el doctor Jonathan Finkelstein, andrólogo y urólogo (MN 134068), y director del Centro de Salud Integral del Varón, sostuvo: “Hay motivos suficientes para sospechar que la salud sexual masculina podría verse afectada por las secuelas del COVID-19, tanto a corto como a largo plazo. Sin embargo, aún se desconocen en gran medida las secuelas y se necesitan más estudios para aclarar las razones y/o los mecanismos subyacentes”.

¿Cómo ocurre una erección? Cuando vemos algo que nos excita, nuestro cerebro envía señales a través de sus nervios y sustancias químicas a los vasos sanguíneos del pene. Estos le dicen a las arterias que llevan sangre al pene que se relajen y se abran por un tiempo, de una manera que permitan que fluya más sangre hacia él. Simultáneamente, estas señales le indican a las venas que se alejan del pene que se contraigan y se tensen.

Ambas acciones mantienen la sangre en el pene específicamente en los cuerpos cavernosos, los cilindros esponjosos dentro del eje del pene. Por lo tanto, meterse con el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, llamado endotelio, podría afectar potencialmente el flujo sanguíneo al pene y, por lo tanto, a su capacidad para tener una erección. Es por eso que la disfunción eréctil puede ocurrir cuando una afección puede afectar los vasos sanguíneos, el flujo sanguíneo o ambos, como una enfermedad cardiovascular y diabetes.

De hecho, la evidencia sugiere que el coronavirus COVID-19 puede, en última instancia, afectar el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. Los problemas de flujo sanguíneo mencionados anteriormente también están relacionados con el sistema cardiovascular. Algunos expertos creen que esta conexión podría ser responsable de una posible disfunción eréctil a largo plazo en algunos pacientes con COVID-19.

“Existe la teoría de que el nuevo coronavirus puede provocar una enfermedad cardiovascular llamada disfunción endotelial”, explicó Kyle, que es una afección que afecta a los grandes vasos sanguíneos de la superficie del corazón. “Esta enfermedad también es causada por otras afecciones como la diabetes, la hipertensión y el tabaquismo, todas las cuales están relacionadas con la disfunción eréctil, lo que sugiere además que el nuevo coronavirus puede contribuir a la disfunción eréctil en el futuro”, añadió.

Al respecto, consultada por este medio, la médica uróloga Guadalupe Colucci Camusso, aseguró: “Teniendo en cuenta que la función eréctil es un ‘espejo’ de la salud cardiovascular (de hecho se utiliza el estudio de la función eréctil en el diagnóstico precoz de alteraciones del corazón) no es descabellado pensar que daños en el corazón o los pulmones puedan afectar la capacidad de lograr -o mantener- una erección”.

La salud mental y la salud física están intrínsecamente vinculadas (Shutterstock)
La salud mental y la salud física están intrínsecamente vinculadas (Shutterstock)

También se especula que el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo SARS-CoV2 puede afectar los testículos. En abril del año pasado, se publicó evidencia de que una infección por SARS-CoV2 podría provocar una inflamación en los testículos. Desde entonces, los investigadores han estado atentos y han encontrado más evidencia. Por ejemplo, como se describe en una publicación de la revista European Urology Focus, las autopsias de 12 pacientes con COVID-19 mostraron un daño significativo en los testículos, incluida la inflamación, la acumulación de líquido y una reducción en el número de células de Leydig. Las células de Leydig normalmente producen testosterona. Menos células de Leydig podrían significar niveles más bajos de testosterona. Una testosterona más baja también podría provocar disfunción eréctil.

“Otra pata de la mesa importante en lo que es la génesis de estas posibles disfunciones eréctiles son las consecuencias de las medidas de contención social. La actividad sexual está estrechamente relacionada con la salud mental y psicológica; por lo tanto, no es sorprendente que el deseo y la frecuencia sexuales hayan variado durante la pandemia, algunos momentos y situaciones del ‘encierro’ podrían exacerbar disfunciones sexuales subclínicas preexistentes de causa psicógenas”, subrayó Finkelstein.

“Por un lado -explicó-, el potencial de transmisión del SARS-CoV-2 podría conducir a miedos y angustias con el riesgo de contagiar a la pareja, con efectos negativos resultantes sobre la salud sexual, el deseo y la dinámica de pareja. Además, la cuarentena obligo a las parejas a una proximidad prolongada e ineludible. Para algunos, esto podría presentar oportunidades favorables para tener más intimidad y contribuir a mejores relaciones sexuales, pero para otros puede tener un impacto adverso. Esto podría resultar en disputas que escalen a una falta de armonía que afecte la calidad de las relaciones sexuales y provocar una disfunción sexual”.

Para el especialista, la cuarentena y el teletrabajo dieron una mayor oportunidad de ver materiales pornográficos online y de la autosatisfacción. “La visualización excesiva de pornografía asociada al a masturbación, podría alterar las expectativas de la pareja en términos de desempeño, idealización de la pareja y comportamiento sexual, afectando negativamente la calidad de las relaciones sexuales y emocionales”, finalizó.

Finalmente, está el estrés, la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental asociados con tener o recuperarse de COVID-19. Se ha dicho que el cerebro es el órgano sexual más grande. Es decir que nuestra salud mental podría afectar nuestros niveles de excitación sexual y, en consecuencia, nuestra capacidad para tener una erección. Prevenir, contraer y recuperarse de la enfermedad puede afectar nuestro bienestar emocional, lo que “podría conducir a un empeoramiento significativo en el deseo sexual y el estado de ánimo”, según los autores del estudio de Journal of Endocrinological Investigation.

Todo esto subraya la necesidad de más datos e investigación del COVID-19. Se necesitan más estudios para determinar si la enfermedad puede provocar disfunción eréctil a largo plazo y qué tan común puede ser. Tampoco está claro cuánto tiempo puede durar la disfunción eréctil si las personas la experimentan, pero los especialistas también enfatizaron la importancia del tratamiento.

“La principal preocupación, por supuesto, es tratar los síntomas más agudos de la infección por coronavirus”, dijo Kyle. Y concluyó: “Una vez que se abordan esos problemas, podemos determinar si hay efectos a largo plazo. Si resulta que el coronavirus tiene efectos duraderos en el flujo sanguíneo de una persona y la disfunción eréctil es un subproducto de estos problemas, hay muchas opciones de tratamiento disponibles, como medicamentos y dispositivos portátiles“.

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