El ternero cae más del 7% y desafía la estacionalidad

La referencia del ROSGAN volvió a ubicarse por debajo de los $5.800 por kilo, pese a que históricamente los valores de la invernada tienden a fortalecerse desde septiembre. La relación con el gordo y las lluvias agregan incertidumbre

Terneros a campo raza Angus
El precio del ternero ROSGAN cayó por tercer mes consecutivo y acumula una baja nominal superior al 7% (Revista Chacra)
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El precio del ternero de reposición acumula tres meses consecutivos de bajas nominales y retrocedió más del 7%, hasta ubicarse en $5.758,85 por kilo vivo. Los valores corresponden al último remate habitual del Rosgan, realizado la semana pasada en el marco de su 18.º aniversario. La corrección profundiza el alejamiento de los máximos de marzo, cuando la categoría había superado los $6.800 por kilo.

La tendencia bajista llama la atención porque se aparta del comportamiento estacional habitual. Históricamente, la mayor presión sobre los precios de la invernada se concentra entre abril y julio o agosto, mientras que desde septiembre los valores suelen ubicarse por encima de sus promedios mensuales y alcanzar máximos hacia diciembre. La menor disponibilidad de hacienda y, en algunos casos, los incentivos impositivos de fin de año contribuyen a explicar ese movimiento, según el análisis realizado por el Rosgan.

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Para analizar esta dinámica, la comparación entre los precios actuales y sus patrones estacionales permite dimensionar cuánto se apartaron los valores de sus trayectorias históricas. El ejercicio toma como referencia el Índice ROSGAN para el ternero y los promedios de la categoría informados por el Mercado Agroganadero (MAG) para el novillito. Se trata de una estimación teórica que permite medir desvíos relativos, no de una proyección exacta de los precios que debería establecer el mercado.

Ternero Rosgan: evolución de precios
El precio del ternero tiene una marcada estacionalidad: suele caer entre abril y julio o agosto; y desde septiembre, la invernada tiende a superar su promedio histórico y alcanza máximos hacia diciembre (Rosgan)

En el caso del ternero, el valor actual equivale a un índice estacional de 1,03, es decir, se encuentra un 3% por encima de su promedio histórico para octubre. Sin embargo, la trayectoria de los últimos meses muestra una brecha mucho más pronunciada: en enero, el precio efectivo, medido en moneda actual, fue de $6.842 por kilo, frente a un valor teórico cercano a los $5.489. El desvío positivo rondó el 25% en enero, se amplió al 34% en febrero y alcanzó un máximo del 41% en marzo.

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El novillito gordo presenta una evolución diferente. Con un precio de referencia actual de $4.501,27 por kilo vivo y un índice estacional de 0,95 para octubre, su trayectoria se fue alineando progresivamente con los patrones históricos. En enero, el valor efectivo de $5.219 superó en un 18,6% la referencia teórica, estimada en unos $4.399 por kilo. La brecha se amplió levemente en febrero y luego se redujo de manera significativa durante los meses siguientes. Así, mientras el novillito muestra una convergencia más clara con su patrón estacional, el ternero todavía evidencia un desvío importante.

La diferencia -subraya el análisis elaborado por el Rosgan- también se refleja en la relación de reposición entre ambas categorías. Actualmente, el indicador ternero/gordo se ubica en torno de 1,35: para reponer un kilo de ternero mediante la venta de un kilo de hacienda gorda se necesita un valor equivalente un 35% superior. Históricamente, esa diferencia suele rondar el 20%. En marzo, durante el inicio de la zafra, la relación había llegado a 1,43, lo que evidenciaba una fuerte presión sobre los números de la reposición. Pese al deterioro reciente, los valores reales de la hacienda gorda continúan en niveles elevados en términos históricos, aunque con márgenes más ajustados.

Ternero Rosgan: precios reales y estimados
Un análisis del Rosgan, toma los valores actuales del ternero y los contrasta con sus respectivos patrones estacionales (Rosgan)

Detrás de esta dinámica persisten factores estructurales que sostienen la invernada: una oferta de terneros limitada y una demanda firme de animales livianos, impulsada, entre otros factores, por el desarrollo de las recrías iniciales. A ese escenario se suma la situación climática. Las lluvias excesivas que afectan a gran parte del Litoral podrían reducir la capacidad de carga de los establecimientos y forzar ventas anticipadas de hacienda liviana o sin terminar. Además, el pico de la crecida de los ríos, previsto para fines de octubre o principios de noviembre, todavía podría agregar presión sobre la oferta.

En contraste, el mercado de hacienda gorda podría enfrentar una menor disponibilidad de animales terminados y una oferta más heterogénea en calidad y grado de terminación. Ese escenario favorecería una mayor segmentación de los precios, con diferencias más marcadas entre lotes y categorías. En definitiva, la baja del ternero no demuestra por sí sola que la categoría haya alcanzado un nivel de equilibrio: la relación de reposición, los fundamentos de la demanda y la incertidumbre climática seguirán condicionando la evolución de los precios en el corto plazo.

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