Volver al origen para mirar al futuro: la soja busca más diversidad genética para romper nuevos techos de rendimiento

Investigadores advierten que ampliar la base genética será clave para desarrollar variedades más productivas, adaptadas y resistentes a enfermedades

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Un hombre y una mujer con batas blancas observan una pantalla transparente que muestra una doble hélice de ADN y gráficos en un laboratorio.
Especialistas aseguran que el futuro de la soja dependerá no sólo de seleccionar los mejores materiales disponibles, sino también de ampliar la base genética para enfrentar nuevos desafíos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La soja logró transformarse en uno de los cultivos más importantes del mundo gracias a décadas de investigación y mejoramiento genético que permitieron aumentar su productividad. Sin embargo, ese mismo proceso generó un nuevo desafío para la ciencia: el uso repetido de un número reducido de materiales de alto rendimiento terminó achicando la diversidad genética disponible para crear las variedades del futuro.

Los especialistas advierten que la llamada “estrecha base genética de la soja moderna” puede limitar la incorporación de nuevos genes vinculados con mayor rendimiento, adaptación a diferentes ambientes y resistencia a enfermedades. El desafío actual es volver a ampliar esa variabilidad para seguir mejorando el cultivo frente a escenarios productivos cada vez más exigentes.

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Este fue uno de los principales temas abordados durante el Seminario ACSOJA , realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde los investigadores Istvan Rajcan, de la Universidad de Guelph (Canadá), y Ricardo Vilela Abdelnoor, de Embrapa Soja (Brasil), coincidieron en que recuperar diversidad genética será determinante para sostener los avances productivos.

Innovación sin fronteras: mejoramiento genético y genómica

Cultivo de soja bajo un cielo celeste.
Los investigadores plantean la necesidad de regresar a los orígenes de la soja para encontrar nuevas soluciones (SAGyP)

Según explicaron, durante décadas los programas de mejoramiento utilizaron de manera reiterada los mismos materiales élite como base para generar nuevos cultivares. “Muchos mejoradores cruzan siempre los mejores materiales disponibles y eso termina reduciendo la diversidad genética”, señaló Rajcan. En Brasil, Abdelnoor indicó que, aunque participaron 26 ancestros en el desarrollo de variedades modernas, sólo cuatro explican más de la mitad de la base genética actual.

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Frente a este escenario, los investigadores plantean la necesidad de regresar a los orígenes de la soja para encontrar nuevas soluciones. En Canadá, los equipos científicos comenzaron a incorporar germoplasma proveniente de China —centro de origen de la especie— para recuperar genes que habían quedado fuera del mejoramiento tradicional. A través de herramientas de genómica lograron identificar nuevas regiones del ADN asociadas con rendimiento, calidad industrial y resistencia a enfermedades como el nematodo del quiste de la soja, considerado uno de los patógenos más dañinos del cultivo a nivel mundial.

La conclusión de los especialistas es que el futuro de la soja dependerá no sólo de seleccionar los mejores materiales disponibles, sino también de ampliar la base genética para enfrentar nuevos desafíos. Más diversidad significará mayores posibilidades de desarrollar cultivares adaptados a diferentes ambientes, con mejores rindes y mayor capacidad para responder a enfermedades, cambios climáticos y demandas productivas globales.

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