Caminos rurales al límite: el deterioro golpea la competitividad del campo argentino

Un informe del Instituto de Tecnología de UADE advierte que la falta de inversión en la red vial rural incrementa los costos logísticos, afecta la producción y compromete el desarrollo territorial

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Camino de tierra muy embarrado con huellas de vehículos y charcos en una zona rural. Se ven campos de hierba, zanjas con agua y postes eléctricos bajo cielo azul
El deterioro de los caminos rurales es una de las principales limitantes para el crecimiento agropecuario, según un informe elaborado por la UADE (Sociedad Rural de Baradero)

La infraestructura vial rural volvió a quedar en el centro del debate productivo. Un informe elaborado por el Instituto de Tecnología (INTEC) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) concluyó que el deterioro de los caminos rurales se ha convertido en una de las principales limitantes para el crecimiento agropecuario, especialmente en el sudeste bonaerense y la Cuenca del Río Salado. El estudio sostiene que la falta de inversión sostenida, la escasa planificación y el deterioro progresivo de la red generan un fuerte impacto sobre la competitividad, la conectividad y la calidad de vida en el interior.

Argentina cuenta con más de 500.000 kilómetros de caminos rurales, de los cuales unos 260.000 kilómetros se encuentran en la región pampeana. Esta red representa el 82% de la infraestructura vial nacional, pero continúa siendo la más postergada en materia de políticas públicas. El trabajo remarca que estos caminos no solo permiten transportar la producción agropecuaria, sino que además garantizan el acceso a salud, educación, seguridad, conectividad y oportunidades de desarrollo para las comunidades rurales.

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El diagnóstico elaborado a partir de una encuesta entre productores y profesionales agropecuarios refleja la magnitud del problema. El 79% de los consultados calificó el estado de los caminos como “malo” o “muy malo”, mientras que el 75% aseguró que no son transitables durante todo el año. Además, el 68% afirmó haber sufrido pérdidas económicas por demoras o imposibilidad de retirar la producción de los establecimientos y el 59% estimó que el deterioro vial incrementa los costos logísticos en más del 10%. A ello se suma la presencia generalizada de pozos, deformaciones de la calzada y deficiencias en la señalización vial.

Imagen de un camino rural completamente cubierto por agua turbia, flanqueado por árboles altos y un cielo gris nublado, con reflejos en el agua
El 79% de los consultados en una encuesta entre productores y profesionales agropecuarios, elaborada por la UADE, calificó el estado de los caminos como “malo” o “muy malo” (Sociedad Rural de Baradero)

El informe también describe cómo el mal estado de la infraestructura repercute directamente sobre la producción agropecuaria. En el sudeste bonaerense, por ejemplo, las lluvias frecuentes pueden impedir el ingreso de camiones durante varios días, provocando pérdidas de calidad en cultivos como trigo y cebada, mayores costos de transporte y combustible —que pueden aumentar entre un 20% y un 30%— y conflictos por la utilización de la tasa vial, cuya recaudación muchas veces no se traduce en mejoras visibles para los usuarios.

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Frente a este escenario, el estudio analiza experiencias internacionales que podrían servir de referencia para Argentina. Australia considera a los caminos rurales un activo estratégico para la competitividad agroexportadora y destina miles de millones de dólares a su mantenimiento, mientras que China incorporó inteligencia artificial, sensores, drones y pavimentos prefabricados para optimizar la gestión vial. En tanto, los Países Bajos integran la infraestructura caminera con la gestión hídrica mediante tecnologías que almacenan agua para uso agrícola, y Estados Unidos utiliza sistemas digitales de evaluación para planificar inversiones de largo plazo.

En América Latina, el documento destaca como ejemplo el sistema de Consorcios Camineros de Córdoba, donde entidades integradas por productores administran el mantenimiento de los caminos rurales. También sobresale el caso del Consorcio de Servicios Rurales (CASER) de General Madariaga, una articulación público-privada que gestiona cerca de 740 kilómetros de caminos y fue reconocida por su modelo de administración. Para los autores, la recuperación de la red vial rural requiere combinar inversión sostenida, innovación tecnológica, planificación integral y una gobernanza que fortalezca el trabajo conjunto entre el Estado y los usuarios.

Camino rural en mal estado y en el campo, vacas lecheras
Un informe elaborado por la UADE destaca que los caminos rurales constituyen una infraestructura esencial para el desarrollo federal (Revisa Chacra - Visuales IA)

El informe concluye que los caminos rurales son mucho más que corredores para sacar la cosecha o trasladar hacienda. Constituyen una infraestructura esencial para el desarrollo federal, ya que por ellos también circulan la innovación, los servicios, la educación, la salud y las oportunidades de arraigo. Sin embargo, advierte que la red actual “no garantiza la circulación permanente” y que su evolución está muy por detrás del crecimiento de los sectores productivos, transformándose en uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo agroindustrial argentino.

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