Una movida a favor del valor de la hacienda

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea debería consolidar para la Argentina un escenario de oferta limitada y demanda creciente, una combinación que normalmente empujaría un poco más los precios del ganado

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El reparto de los cupos
El reparto de los cupos adicionales de carne vacuna destinados al Mercosur, puede convertirse en un punto de tensión entre sus miembros si no se estipula un mecanismo que deje conformes a todos (Reuters)

Si de algo no hay dudas, es que la carne vacuna estará en el centro de la escena tras el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Para el Rosgan, es uno de los productos que resultaría más favorecido tras la implementación de semejante compromiso. Aunque en términos de volumen hoy no prevalece, ni mucho menos, dentro de las exportaciones argentinas de carne vacuna, el mercado europeo sigue siendo sinónimo de gran valoración y altos precios para nuestros mejores cortes.

En primer lugar, la eliminación de aranceles prevista en el entendimiento entre ambos bloques impactaría de manera inmediata sobre el actual contingente Hilton, para el cual la Aduana europea aplica un arancel de ingreso del 20%. Nos han otorgado una cuota de 29.500 toneladas dentro de este contingente, que se compone básicamente de los cortes de mayor valor: los dos bifes, ancho y angosto, el lomo y el cuadril, con un precio promedio por encima de USD 18.000 la tonelada. A partir del acuerdo, esto pasaría a arancel cero.

En una primera instancia, se generaría un ahorro inmediato del 20% como consecuencia de la eliminación de los aranceles vigentes para Hilton. En una segunda etapa, y a medida que se incorporen las cuotas adicionales, el ahorro por cada tonelada embarcada dentro del contingente podría superar el 40% en relación con el actual arancel consolidado.

Se proyecta una evolución positiva
Se proyecta una evolución positiva de los negocios con Europa para la carne vacuna, a partir del acuerdo con la Unión Europea y el agregado de una nueva cuota (ROSGAN)

Es que además de la cuotas Hilton y 481, se le asignará al Mercosur un cupo anual de 99.000 toneladas equivalente carcasa — aproximadamente 76.000 toneladas peso producto—, el cual se implementaría de forma gradual a lo largo de los próximos cinco años. Según el Rosgan, dicho cupo estaría sujeto a un arancel intracuota del 7,5%, frente a una tarifa consolidada fuera de cuota cercana al 50%. No obstante, a diferencia de las exigencias establecidas en los otros regímenes arancelarios, esta nueva cuota no impondría restricciones respecto del tipo de alimentación del ganado (grano o pasto).

Eso sí, introduce requisitos en materia de conservación de la carne, estableciendo un límite del 55% para los productos enfriados, mientras que el resto deberá ser exclusivamente congelado. Por otra parte, la distribución de este cupo no sería homogénea entre los Estados miembros del Mercosur. Su administración deberá ser acordada internamente entre los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, un aspecto que aún no ha sido abordado y que podría convertirse en un nuevo punto de tensión previo a su implementación.

En el caso de Argentina, que goza de una posición claramente dominante dentro de la Hilton, el volumen exportado por fuera de esta cuota duplicó en 2025 las ventas realizadas dentro de ella, según indica el Rosgan. Para el resto de los orígenes —especialmente Brasil— los excedentes resultan aún más significativos. Estos datos evidencian con claridad que el beneficio derivado de la implementación del presente acuerdo sobre el mercado de la carne vacuna sería directo y sin mediar esfuerzos adicionales ni redireccionamientos de los saldos exportables para cumplir con las nuevas cuotas de acceso.

 El acuerdo introduce requisitos
El acuerdo introduce requisitos en materia de conservación de la carne, estableciendo un límite del 55% para los productos enfriados(IPCVA)

En el balance, el volumen total al que accedería el Mercosur en su conjunto estaría compuesto por el contingente asignado bajo la Cuota Hilton, equivalente a aproximadamente 45.000 toneladas anuales; otras 10.000 toneladas máximo correspondientes a la Cuota 481, actualmente vigente para terceros países; y este nuevo cupo adicional, que se incorporaría de manera progresiva año tras año hasta alcanzar unas 76.000 toneladas peso producto a partir del quinto período, con un aumento promedio estimado en torno al 26% anual. Esto pone de manifiesto la creciente participación que adquiriría la carne vacuna proveniente de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay en el mercado europeo, apalancada por una contundente ventaja arancelaria.

Todavía restan algunos pasos por cumplir en el ámbito de las autoridades del Viejo Continente –también en el Mercosur, pero en este caso no se esperan problemas- , que quizás demandarán algunos meses, si bien hay coincidencia en el sentido de que el acuerdo firmado en Paraguay no tiene marcha atrás. O al menos eso parece. Desde la consultora Zorraquín-Meneses advierten que tomará tiempo analizarlo en detalle, pero a priori en términos generales se supone positivo, ya que debería impulsar una mayor apertura al mundo de nuestro país y la región, con un socio que es la tercera economía mundial. Desde luego, habrá aranceles preferenciales para el comercio, pero también pueden generarse restricciones no arancelarias que resten competitividad más allá de las salvaguardas.

Estos especialistas creen que queda mucho por intercambiar y por negociar, sin perder de vista que en algunos países de Europa los productores muestran una fuerte resistencia a esta integración y sus gobiernos deberán hacer equilibrio para que funcione. Un conocido analista brasileño agrega que “se trata del acuerdo de libre comercio más extraño que he conocido, ya que es el primero que exhibe un montón de restricciones, cuotas y aranceles, tanto, que ni siquiera parece un acuerdo”, ironiza. Con sus limitaciones, la obligación será aprovecharlo al máximo.