
El ex gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, formalizó su renuncia a la presidencia del Partido Justicialista (PJ) de Córdoba y encomendó a que la conducción partidaria quede en manos del actual gobernador y su sucesor, Martín Llaryora.
La decisión se comunicó a través de una carta difundida en las redes sociales de Schiaretti, en la que argumenta que su paso al costado responde a una “tradición histórica” del peronismo cordobés, en lo relativo a la sucesión de los liderazgos.
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“Por la presente elevo a ustedes mi renuncia a la presidencia del Partido Justicialista de Córdoba. Lo hago en consonancia con una tradición que ha caracterizado siempre al peronismo cordobés: que el compañero que tenga la responsabilidad de gobernar la provincia, también conduzca los destinos de nuestro partido”, expresó Schiaretti, en el comienzo del texto dirigido al Consejo partidario local.
En el texto, añadió que “hoy ese mandato popular lo ejerce el compañero y amigo Martín Llaryora, elegido por el voto de los cordobeses como gobernador de la provincia”. “Por eso, -continuó- propongo que se lo elija en una asamblea su presidente del Partido Justicialista de Córdoba. Martín representa la continuidad de un proyecto político que sigue en el progreso de nuestra provincia y el bien de su gente. Su capacidad de gestión, su compromiso con el federalismo y su liderazgo serán los garantes para fortalecer la unidad peronista para esta nueva etapa”.
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De esta manera, el exmandatario selló un cambio en la conducción formal del peronismo local y volvió a ratificar su respaldo a la gestión de Llaryora, en un contexto político en el que el “cordobesismo” busca mantener su cohesión interna de cara a escenarios nacionales de octubre, y las legislativas locales.
Como en todas las provincias, los gobernadores intentan mantener su representación política, en una coyuntura de tensión y negociación con el presidente Javier Milei, que apunta a crecer con candidatos propios en el interior del país. Esta mayor confrontación se vio ayer en la Cámara de Diputados, cuando los cuatro diputados que responden a Llaryora, entre otros legisladores de otras provincias, bajaron al recinto para votar el “emplazamiento en comisión” de proyectos de ley que resisten los libertarios.
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En paralelo, y cumplida su etapa institucional en Córdoba, Schiaretti viene construyendo un poder propio en otras jurisdicciones. Durante los últimos meses, el ex gobernador delineó alianzas y acuerdos en la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas.
Entre los actores con los que ensayó acercamientos se encuentran el diputado de la UCR, Facundo Manes, del bloque “Democracia para siempre”, que no está alineado con la Casa Rosada, y el intendente de Tigre y ex massista Julio Zamora. Con ambos compartió actividades políticas en La Plata. Estos movimientos reflejan la intención de Schiaretti de establecer nexos en nuevos territorios, e incidir en la construcción de frentes alternativos ante las próximas elecciones nacionales.
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Como parte de ese recorrido, la Justicia nacional reconoció la personería jurídica de Hacemos, el sello electoral impulsado por Schiaretti, en seis provincias argentinas: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Jujuy, San Luis y Tierra del Fuego. Este aval judicial constituye un paso fundamental para su estrategia de presentarse en los próximos comicios legislativos, con la intención de impulsar una plataforma política diferenciada del peronismo oficial, que hoy está bajo la conducción del PJ alineado con la expresidenta Cristina Kirchner.

En lo inmediato, el traspaso en la presidencia partidaria ocurre en medio de discusiones internas vinculadas al armado de listas y a la contención de sectores disidentes dentro del peronismo cordobés. El plazo límite para la presentación de candidatos expira a las 23.55 del 17 de agosto, fecha que es observada con atención tanto por el oficialismo como por los espacios que podrían apostar a una ruptura.
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En este marco, la eventual participación directa de Schiaretti como candidato elevaría el perfil competitivo de Hacemos. Sin embargo, esta movida podría acentuar tensiones con figuras como la diputada nacional Natalia de la Sota, quien analiza la posibilidad de competir fuera del peronismo local, y en alianza con Unión por la Patria.
El anuncio de Schiaretti incide en una fase clave del año electoral, marcada por negociaciones internas y posibles realineamientos de fuerzas. Por el momento, la transición en la conducción del Partido Justicialista de Córdoba se realiza bajo los parámetros del consenso interno.
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