¿Qué es el presidencialismo?

¿Por qué en la Argentina se habla de “hiperpresidencialismo”? ¿Cómo convive esto con presidentes débiles como Fernando de la Rúa o, algunos dirán, como Alberto Fernández?

Guardar
¿Qué es el presidencialismo?

Los abogados hablan raro. Los jueces escriben en latín. Las leyes que debemos obedecer son incomprensibles para quienes no dominan la jerga. Los procesos judiciales son laberintos borgeanos. Grandes lujos que de la profesión que monopoliza el acceso a la justicia (no se puede hacer casi nada en tribunales sin pagarle a un abogado) y de una de las instituciones públicas con menor credibilidad (el 80% de la ciudadanía tiene poca o ninguna confianza en el Poder Judicial).

Justicia Abierta viene a simplificar lo que siempre nos preguntamos y no entendemos de ese mundo oscuro en el que se definen los límites de nuestros derechos.

Alberdi pensó lo que sería la Constitución de 1853 con la necesidad de un gobierno limitado, pero en el marco de una Confederación anárquica y con la historia del rosismo desde 1829 (de la dictadura de Rosas, dirán muchos).

Entonces, para diseñar el Poder Ejecutivo se apartó de la Constitución de Estados Unidos que usó como modelo de su proyecto y miró a Chile. Para Alberdi, Chile demostraba que entre la ausencia de un gobierno y la dictadura era posible tener un gobierno regular. ¿Cuál era ese gobierno? El de un presidente constitucional que pudiera asumir las facultades de un rey apenas la anarquía lo desobedeciera.

Es por eso que el Presidente en la Argentina tiene enormes poderes: los de la Constitución, sí, pero también poderes que fue amasando de hecho a lo largo de la historia. El Presidente en la Argentina es el Jefe de Estado, es el Jefe de Gobierno, es el Jefe de las Fuerzas Armadas, hasta la reforma constitucional de 1994 también era el jefe de la Ciudad de Buenos Aires porque elegía al Intendente y suele ser en general el líder de su propio partido.

Pero, además, tiene decretos delegados, decretos de necesidad y urgencia, decretos secretos, declaraciones legislativas de emergencia, veto parcial y la posibilidad de designar sin límites a sus ministros. Y todo esto ocurre en el marco de un mandato presidencial rígido que hasta la reforma constitucional de 1994 duraba seis años. ¿Por qué rígido? Porque la única salida institucional prevista para el Presidente es un juicio político que solo se habilita por mal desempeño o delitos y que requiere una supermayoría casi imposible de conseguir. No hay mociones de censura, disolución anticipada del Congreso ni otro tipo de mecanismos que permitan negociar soluciones políticas en tiempos de crisis.

Todo esto genera un juego de suma cero: el que gana la presidencia gana todo y el que pierde, pierde todo. El incentivo para la oposición es desacreditar al Presidente para ganar las siguientes elecciones y el Presidente tiene incentivos para mostrarse fuerte: el golpe de De la Rúa arriba de la mesa de Mariano Grondona intentando mostrar autoridad.

A mediados de los años 80 se empezó a estudiar la relación entre el presidencialismo y la inestabilidad democrática en la región, pues parecía que no había otro modo de resolver las crisis vinculadas con los presidentes que no fuera la renuncia anticipada o los golpes de Estado. El principal estudioso del tema fue el sociólogo español Juan Linz y, en la Argentina, Carlos Nino acuñó el concepto de “hiperpresidencialismo”. A pedido de Raúl Alfonsín, Nino dirigiría desde 1985 el Consejo para la Consolidación de la Democracia que, entre otras cosas, propuso una reforma constitucional para morigerar este sistema.

Para el radicalismo, la reforma de 1994 estaba vinculada con esto: no con garantizarle la reelección a Menem, sino con limitar los efectos del presidencialismo que el propio Alfonsín había sufrido con su renuncia anticipada en 1989. Para eso, entre otras cosas, se creó la figura del Jefe de Gabinete de Ministros, esta especie de Primer Ministro que debía servir como una válvula de escape en situaciones de crisis y que fracasó porque estuvo mal diseñada.

Los efectos se vieron con toda claridad en 2001: De la Rúa le ofreció la Jefatura de Gabinete a la oposición para salir de la crisis política, pero el peronismo se le murió de risa en la cara. A nadie le interesaba ese lugar de inexistente poder. La manija está en la presidencia y el juego es de suma cero: si no tengo eso no tengo nada.

El hiperpresidencialismo sigue siendo explicativo de nuestra actualidad. Cuando el partido del Presidente gana las elecciones legislativas de medio término, aparece la cara fuerte del sistema, que es el poder casi sin límites (la famosa “escribanía”). Algunos ven presidentes débiles e infieren que el hiperpresidencialismo no existe. Se equivocan. El sistema también incluye esa otra cara: cuando el partido de gobierno pierde las elecciones, hay otros riesgos. Ya sea porque la oposición no le aprueba sus planes en el Congreso o por presiones internas de la propia coalición (como le pasó a De la Rúa y como también pasa ahora), lo que puede estar en riesgo es la gobernabilidad.

SEGUIR LEYENDO:

Últimas Noticias

El gasto de las legislaturas: cada representante provincial cuesta más de $1.500 millones en promedio al año

La cifra surge del análisis de los presupuestos 2026 de los cuerpos legislativos de los 24 distritos del país, realizado por la Fundación Libertad

El gasto de las legislaturas: cada representante provincial cuesta más de $1.500 millones en promedio al año

“Es mentira”: Patricia Bullrich ratificó sus críticas por Discapacidad y contradijo a Diego Santilli

La jefa del bloque de LLA del Senado reiteró que no fue hablado el tema antes del envío del proyecto de ley de Presupuesto, como dijo el ministro coordinador. Advirtió que la falta de consenso desgasta la figura presidencial

“Es mentira”: Patricia Bullrich ratificó sus críticas por Discapacidad y contradijo a Diego Santilli

“Es una decisión política del señor gobernador”: denuncian adoctrinamiento en una escuela primaria de Formosa

Una delegada zonal quedó registrada en videos cuando afirma ante alumnos que cuentan con sus guardapolvos, útiles, zapatillas y el comedor gracias al mandatario Gildo Insfrán. Legisladoras cuestionaron también la forma en que la funcionaria se refirió al tema del suicidio ante niños de corta edad

“Es una decisión política del señor gobernador”: denuncian adoctrinamiento en una escuela primaria de Formosa

La ensayada explicación del Gobierno detrás de los reiterados contrapuntos de Patricia Bullrich

En Casa Rosada descartan que la senadora vaya a romper con el oficialismo pese a sus cuestionamientos. Las justificaciones en Balcarce 50

La ensayada explicación del Gobierno detrás de los reiterados contrapuntos de Patricia Bullrich

Llaryora rechazó los recortes en discapacidad que impulsa el Gobierno en el Presupuesto 2027: "Los derechos de las personas no desaparecen"

El mandatario cordobés reclamó al Congreso que bloquee medidas que, advirtió, podrían reducir terapias, traslados y pensiones, y sostuvo que esas prestaciones no deben depender de los ingresos familiares ni del lugar de residencia

Llaryora rechazó los recortes en discapacidad que impulsa el Gobierno en el Presupuesto 2027: "Los derechos de las personas no desaparecen"