El aumento de casos de coronavirus en todo el país y el récord de pasajeros en el AMBA alertan al Gobierno

El Presidente cree que hay un relajamiento social que puede ser muy peligroso a la hora de la transmisión del COVID-19. El lunes fue el día de mayor circulación de pasajeros en el área metropolitana desde que empezó la cuarentena

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Con el dato de anoche de 12.000 contagios nuevos que superaron la barrera total de más de 500.000 enfermos de COVID-19 en la Argentina y la información de que el lunes fue el día de mayor circulación de pasajeros en el AMBA, en el Gobierno sonaron ayer las alarmas sobre un notable relajamiento social ante la cuarentena que preocupa al presidente Alberto Fernández por la posibilidad de que este escenario de pandemia sea incontrolable a pesar de haber sometido a la población a más de 172 días de aislamiento social.

La frase que pronunció el Presidente en el acto de Campana no fue al azar. “Tratemos de dejar para más adelante los contactos para divertirnos, para relajarnos, para pasarla bien, porque es un momento muy difícil para hacer eso”, pidió Alberto Fernández casi a modo de súplica a una población que no sólo en los datos duros sino en el comportamiento cotidiano traduce alarma y al mismo tiempo cierto hartazgo por la cuarentena con un relajamiento social.

A las rogativas del Presidente se le añadió el lamento del ministro de Salud, Ginés González García, quien ayer decía: “No se entiende el comportamiento de un sector importante de la sociedad que en el peor momento de los casos está haciendo algo así como una ruptura del compromiso social”.

El último informe del Ministerio de Transporte alertó ayer que el lunes fue el día récord en circulación de pasajeros en el transporte público en el AMBA desde que se inició la cuarentena el 20 de marzo. Con 1.225.617 pasajeros en los trenes, subtes y colectivos, el AMBA llegó al máximo de gente en el transporte y cristalizó así el relajamiento social que se ve en los barrios del conurbano y en las calles porteñas.

Este dato contrasta abiertamente con los primeros días de cuarentena en los que había un promedio de 550.000 pasajeros o en los últimos días en que se registraron 1.100.000 personas en el transporte del AMBA.

El otro número de alarma es que el fin de semana pasado fue el que mayor circulación de pasajeros hubo en el AMBA con 884.507 el sábado y 437.000 el domingo. Es decir, un promedio de 660.000 pasajeros. El mayor desde el inicio de la cuarentena. Y el número de personas por colectivo (230) que se transportó el mismo lunes también fue otra muestra de ese relax social sobre el que advirtió el Presidente.

Está claro que los datos de 1,2 millones de pasajeros del lunes distan sustancialmente de los 4,2 millones que viajaban en días normales en el AMBA antes del decreto de aislamiento. Pero no por ello resultó ser un dato tranquilizador para la Casa Rosada ya que lo relevante en todo esto es el nivel de relajamiento social que está observando con preocupación la Casa Rosada y junto con ello el aumento de contagios.

No sólo esto. En los informes de movilidad social en todo el país que elabora Google y que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, observa casi a diario también se observa que la circulación de gente en parques, supermercados, farmacias, tiendas y estaciones de trenes aumentó considerablemente en las últimas semanas no sólo en el AMBA sino también en buena parte de las provincias a pesar de que allí los casos de COVID-19 fueron creciendo.

En la Casa Rosada ayer se sumó a toda esta preocupación dos datos poco alentadores en medio de las noticias de las tomas de tierras y la huelga de policías bonaerenses.

Por un lado, el Presidente junto con sus ministros recibieron con mucha preocupación y desazón el anuncio de la suspensión de la vacuna de la Universidad de Oxford que se hará en la Argentina por el “efecto adverso grave” que se registró en algunos pacientes. Este dato resta optimismo aquel “horizonte cercano” de final de cuarentena del que había hablado el Gobierno cuando dio a conocer el acuerdo de AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

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Por otra parte, a este escenario se le sumó otro dato alarmante que el ministro Ginés González García dialogó con varios gobernadores: la falta de médicos o terapistas por el cansancio o contagios masivos que empieza a registrarse luego de varios meses de trabajo intenso con niveles de estrés excesivos.

“Hoy el déficit de después es de recursos humanos y médicos. Pero eso no se puede fabricar en cuatro meses”, dijo el ministro de Salud en las comunicaciones que mantuvo en las últimas horas con los gobernadores de Santa Cruz, Jujuy, Salta o Río Negro que le pedían el envío de terapistas y médicos ante el desborde de contagios.

Las medidas

Alberto Fernández tiene “el botón rojo” a mano. Ya lo dijo en los últimos días a modo de advertencia ante el aumento de contagios de COVID-19 y el relajamiento social por la cuarentena. Es decir, que el regreso a Fase 1 de aislamiento en muchos lugares está a tiro de una definición presidencial.

En el Gobierno no descartan que esto pueda ocurrir. Es que a seis meses de la cuarentena obligatoria casi ningún distrito del país quedó libre de coronavirus y los datos de que reportó anoche el Ministerio de Salud son preocupantes con medio millón de argentinos contagiados, de los cuales 111.000 cursan activamente la enfermedad.

El incremento de casos en el interior del país hizo que al menos 10 provincias ya estén regresando a Fase 1 o evalúen volver a esa etapa de la cuarentena en los próximos días. Se trata de localidades de provincias como Santa Cruz, San Juan, Río Negro, Jujuy, Salta, Entre Ríos, Chaco, Tucumán o Mendoza, entre otras.

Llamativamente, los niveles de contagio en aumento del virus en muchas de estas provincias se condice con los datos de Google o los informes que llegan a la mesa de la Jefatura de Gabinete y que alertan en las últimas semanas un aumento de movilidad social y cierto relajamiento en el cumplimiento de la cuarentena.

El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, también se alineó al discurso de la Casa Rosada. “Ahora tenemos que poner nuestra parte para no sobrecargar el sistema de salud. La única vacuna que existe hoy es nuestra conducta”, dijo ayer a modo de advertencia.

En el Ministerio de Seguridad que conduce Sabina Frederic dijeron ayer a Infobae que hay órdenes de mantener e incluso reforzar los controles de circulación de permisos que hacen Gendarmería o Prefectura en coordinación con fuerzas provinciales.

En rigor, este sería un paso al regreso a Fase 1 en muchos lugares del país donde ya hubo apertura de distintas actividades.

Ayer, el Presidente remarcó en el acto de Campana que “todos queremos que la economía se mueva, pero lo que más queremos es preservar la salud, que los argentinos no se enfermen”. Es el latiguillo que viene reiterando desde hace meses, sólo que en los últimos días la advertencia suena con mayor fuerza en escala proporcional al aumento de contagios y de relajamiento de la cuarentena a la vista.

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