Espionaje ilegal: se entregó Martín Terra, pidió declarar y sostuvo que no realizó ningún seguimiento a políticos

Ante el juez Augé, rechazó las acusaciones y desligó a Gustavo Arribas

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Martín Terra, el chef que integró la AFI durante la gestión de Mauricio Macri y quedó imputado en la causa por el espionaje ilegal, se entregó el miércoles a la Justicia de Lomas de Zamora, tal como lo había adelantado Infobae, y pidió declarar: en su descargo afirmó que nunca participó de ningún seguimiento a políticos y mucho menos al actual marido de su ex mujer, el vicejefe de Gobierno porteño Diego Santilli, que es una de las víctimas de la causa.

De hecho, Terra afirmó que en la ex SIDE lo único que hacía era cobrar el sueldo y tomar mate. Y que jamás supo que era ilegal las tareas en las que ahora lo involucran penalmente. En ese sentido, admitió haber visitado junto a Alan Ruiz la cárcel de Ezeiza y el pabellón k, pero subrayó que lo hizo sólo por curiosidad.

En su declaración, a la que accedió Infobae, Terra no solo buscó despegarse él sino también, por elevación, a su amigo y ex jefe de la AFI, Gustavo Arribas, quien lo había hecho entrar a la central de espías. En su defensa, afirmó que seguramente a él no lo participaban de las tareas que hacían el resto de los acusados porque “quizás” temían que se las contara al “señor 5”. También dijo que en una oportunidad el ex jefe de la AFI lo convocó a tomar un café y le preguntó si sabía qué hacía Alan Ruiz, el ex jefe de Operaciones Especiales a cargo del grupo “SuperMarioBross” que Terra dijo no integrar. El nombre de Silvia Majdalani, la segunda de la AFI en la gestión de Macri, no fue mencionado en su exposición.

Consultado por la fiscalía, Terra solo reconoció haber buscado una dirección, relacionada con el espionaje que se investiga en el legajo de seguimiento al juez Martín Irurzun, aunque aclaró que no sabía ni siquiera de quién se trataba. También admitió que opinó sobre una consulta sobre quién podía hacer unos carteles cuando alguien hizo una consulta. En su descargo, Terra aseguró que está viviendo una “pesadilla” por las acusaciones en su contra. Cuando terminó de declarar, la fiscalía solicitó que quede bajo arresto domiciliario, pero el juez Juan Pablo Augé rechazó el pedido, mantuvo su libertad, aunque le prohibió ausentarse de su casa por 24 horas y le prohibió salir del país.

Martín Terra tiene 53 años. Estuvo casado con la ex modelo Analia Maiorana, con quien tuvo dos hijas. La pareja de Maiorana es Santilli, vicejefe de Gobierno porteño y una de las víctimas del expediente por el espionaje ilegal que se investiga en Lomas de Zamora. Hoy, Terra es uno de los imputados en esa causa que manejó hasta hace una semana el juez Federico Villena, quien había pedido su detención.

La declaración de Terra comenzó a las 18 del miércoles, luego de que hablara por primera vez en el expediente del espionaje Alan Ruiz, el ex jefe de Operaciones Especiales para rechazar las acusaciones en su contra. La aparición del ex marido de Maiorana en el juzgado se gestó en secreto. Buscaba revertir la situación de rebeldía en la que había quedado al no ser detenido.

Lo primero que le dijo al tribunal fue nunca estuvo prófugo. Afirmó que nadie lo había ido a buscar a su casa de Nordelta, en Tigre. Y que desde el martes 30 de junio, cunado se ordenó su arresto junto a otras 21 personas, hizo su vida normal. Su única restricción fue la distancia social y el aislamiento que impuso el coronavirus. Una presentación similar habían hecho su abogado defensor cuando pidió la eximición de prisión en la causa. Incluso afirmó que lo perjudicó la situación de que no lo hubieran detenido, como al resto de los acusados, porque estos ya estaban libres o presos en su casas.

En su indagatoria, Terra hizo un minucioso relato sobre su vinculación con Gustavo Arribas, su llegada a la AFI y cuál era la función que realizaba. Pero en todo momento buscó sostener que “nunca hizo ningún seguimiento de ninguno de los funcionarios públicos que se mencionaron en los medios, ni ninguna persona”, y que " jamás siguió a Diego Santilli”. Es más, aseguró que “esto le trajo problemas con sus hijas”.

Puntualmente, Terra aseguró que “jamás podría ir contra su ex mujer” porque, si bien se divorció, “tiene una excelente relación con ella” y con actual pareja y “jamás haría algo contra ellos”. “Esta situación es una pesadilla y quiero que se resuelva lo más pronto posible”, dijo. “Jamás hice algo pensando que estaba haciendo algo mal”, agregó. Hasta aseguró que “de hecho no participo más de nada, porque tampoco lo convocaban ya que quizás temían que él se lo contaban a Gustavo Arribas”. Sin contexto en la consulta, cuando le preguntaron quien era el uno, el imputado afirmó que sería “Mauricio Macri”.

Gustavo Arribas (Charly Diaz Azcue / Comunicacion Senado)
Gustavo Arribas (Charly Diaz Azcue / Comunicacion Senado)

Su vínculo con Arribas

Terra afirmó que conoció a Gustavo Arribas en 1998 cuando él estaba casado con Analia Maiorana. Su mujer y la entonces esposa de Arribas eran amigas. Compartían eventos, salían a comer. Con Arribas, hubo una “empatía” desde el deporte: los unía el tenis, el golf, el fútbol. Arribas ya se dedicaba al negocio del fútbol y Terra le dijo que si necesitaba a alguien que le diera una mano, le avisara. La oferta le vino bien a Arribas, y comenzó a trabajar juntos, yendo a Europa por el pase de jugadores. Cuando Arribas se asoció con Fernando Hidalgo en la firma Haz Sport Agency para representante de futbolistas, Terra lo acompañó dos años más pero se terminó distanciando por diferencias con Hidaldo y renunció. Según detalló, fue entonces que se distanció de Arribas y dejó de verlo cuando el empresario se fue a vivir a Brasil.

Pero con la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, Arribas fue elegido al frente de la AFI y Terra fue invitado a su asunción y se reencontraron. Terra seguía en el negocio de la construcción pero las cosas estaban yendo mal. A principios de 2017 le mandó un mensaje a su amigo para verse. Almorzaron juntos en la sede de la AFI y Terra le comentó su situación. Entonces, Arribas le ofreció trabajar en la Agencia, “haciéndole hincapié” -dijo la declaración- en que tenía que hacer el curso en la Escuela Nacional de Inteligencia. Lo hizo y entró a la AFI en julio de 2017. Fue destinado al área de Contrainteligencia, que comandaba Diego Dalmau Pereyra, aunque trataba con su segundo, Martín Coste. Fue Coste, dijo, quien lo mandó a fines de 2017 “a realizar tareas de seguridad y custodia en el edificio del CCK, al hotel Hilton y al Centro de Convenciones”, al lado de la Facultad de Derecho de la UBA.

En marzo de 2018, Dalmau lo convocó a la oficina central y le preguntó en qué área quería especializarse para darle una tarea específica. Terra eligió narcotráfico. Comenzaron a trabajar, incluso buscando dealers en el mundo de la noche, pero no pudieron avanzar demasiado. Para avanzar, necesitaban el sostén de jurídicos para pedir escuchas sobre sospechosos, dijo. A mitad de junio de 2018, se enteró que Dalmau se iba destinado a Chile y luego presentaron a Alan Ruiz “como el nuevo Director de Contrainteligencia”, aunque en teoría lo fuera Coste, según surge de su indagatoria.

Alan Ruiz, al declarar en Lomas de Zamora Maximiliano Luna)
Alan Ruiz, al declarar en Lomas de Zamora Maximiliano Luna)

Al la hora de describir su tarea, Terra afirmó: iba a la agencia, “almorzaba con el grupo, tomaba mates pero no hacían nada en especial”, dijo. Costa no daba “ninguna orden a nadie”. Tampoco recibía órdenes de Alan Ruiz “de manera directa”. Un día, Arribas lo llamó a tomar un café y le preguntó “en qué andaba y él le refirió que no tenía ninguna actividad, que no hacía nada en la agencia”. En ese momento, Arribas le preguntó qué hacía Ruiz y él le dijo “que no sabía.”

Ante el juez Augé, el interrogatorio lo comandó el fiscal Sergio Eyherabide, Terra afirmó que nunca integró el grupo de WhatsApp “SupermarioBros”. “De haberlo integrado, me hubiera enterado de los seguimientos realizados a las personas que figuraban en los medios televisivos”, dijo. No obstante, reconoció que pudo haber sido parte de un grupo previo, llamado Luigi, que funcionó entre octubre y noviembre de 2018, momento en que él estuvo en Chile.

En su exposición, Terra admitió que fue a la cárcel. Como nunca habido ido a una, le comentó a Alan Ruiz que le interesaba y éste organizó una visita con otros agentes de visita al penal de Ezeiza. Les hicieron una recorrida por distintos sectores y fueron “al sector donde estaban los presos políticos” (sic). No pudieron entrar al sector donde estaban los detenidos por abuso, pero sí llegaron a la central “donde el personal del servicio penitenciario observaba todos los pabellones” .

Al trío Leandro Araque, Facundo Melo y Jorge “Turco” Sáez los trató poco. Es más, dijo, a Melo y Araque no podría ahora distinguirlos. Los habrá visto en dos oportunidades y cuando ocurrió, dijo, ni habló ni tuvo ninguna relación. Afirmó que no sabía “qué actividades realizaban”.

El tribunal le exhibió el legajo de prueba llamado Martín Irurzun, que concentra las tareas de vigilancia que se habrían hecho sobre jueces. Afirmó que lo único que recordaba es que Alan Ruiz les preguntó si alguien podía conocer el exterior de un lugar en Palermo. Según dijo, no tenía idea “quién era Irurzun” y que solo respondió a las consultas “de buena voluntad”.

En gran parte de su declaración, Terra relató distintos viajes. Explicó que tenía días acumulados y perdía las vacaciones. Al regresar, “nadie le pedía nada, Gustavo no lo llamaba”, dijo. En 2019, contó, fue “como mucho”, cuatro veces a la ‘base 95′ hasta que se dio cuenta que “no tenía sentido”. continuar yendo. “Lo único que hacía era concurrir a cobrar el sueldo”, dijo, según consta en la declaración. A Arribas lo volvió a ver a fin de 2019 cuando la gestión de Macri en la presidencia y Arribas en la AFI se terminaba y él también decidió renunciar.


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