El presidente Alberto Fernández
El presidente Alberto Fernández

A la mañana sale a caminar por el parque de Olivos, desayuna rápido y se recluye en su despacho de la quinta presidencial. Anota poco, recibe más de mil WhatsApp por día y mantiene diálogo directo con un puñado de colaboradores -amigos personales y de la política- que son secretarios de Estado y ministros del Gabinete. Alberto Fernández sólo tiene una agenda binaria: el coronavirus y la economía.

Primer Asunto de Estado

El presidente se resiste a dictar el estado de sitio. Considera que es una anomalía institucional y que es mejor perfeccionar los controles de circulación en los espacios públicos y multiplicar los mensajes explicando el sentido de la cuarentena en las redes sociales.

Hay una estrategia combinada para profundizar la conciencia social respecto a la curva de la pandemia y su posible pico trágico causado por la violación de la cuarentena obligatoria: se trata de los posteos oficiales del jefe de Estado y la difusión extraoficial constante de los vídeos anónimos que muestran a la gente quebrando el cordón ordenado por el Poder Ejecutivo. Todo suma para evitar la tragedia histórica que ya hizo su faena en España e Italia.

Alberto Fernández evalúa que todavía se pueden extremar los controles antes de dictar medidas de emergencia institucional. Es cierto que se consideró en Olivos la posibilidad del estado de sitio, y todavía es una hipótesis de trabajo que no está descartada. El presidente entiende que Sebastián Piñera haya decidido el Toque de Queda en Chile, pero concluye que es distinta la situación social de la Argentina.

El temor político está centrado en el Gran Buenos Aires. Alberto Fernández confía en la capacidad de contención de los “barones” del conurbano, en el trabajo silencioso de su ministro Daniel Arroyo -que distribuye con extrema transparencia la ayuda social- y en el peso de los medios de comunicación, que elogia por su actitud profesional.

Sin embargo, reconoce un flanco débil que heredó y no puede resolver en el presente. La crisis habitacional de la provincia acorta la posibilidades de sellar los barrios mas pobres con la cuarentena obligatoria. Las casas populares son pequeñas, la prole es inmensa y la calle es el único lugar para mantener la distancia y esquivar el hacinamiento cotidiano. Sin cloacas, y en dos piezas con piso de tierra o cemento alisado, es casi imposible que una familia de escasos recursos evite la circulación social.

Segundo Asunto de Estado

Alberto Fernández calcula que el pico de la pandemia será entre mediados de abril y mediados de mayo. Y reconoce que fue sorprendido por los niveles de desobediencia social ante la imposición de la cuarentena obligatoria como única vacuna que hoy tiene el Estado para evitar la propagación geométrica del coronavirus.

La sorpresa ante la desobediencia civil significó que el presidente adelantará un día la cuarentena obligatoria. El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) redactado por Vilma Ibarra -secretaria Legal y Técnica- ordenaba que la cuarentena empezaba en la medianoche del viernes, pero cuando Alberto Fernández vio a “miles de energúmenos” (sic) yendo a la costa, pidió que se adelantará a la medianoche del jueves.

En este sentido, condicionado por su lógica cartesiana, el jefe de Estado no descarta una ampliación de la cuarentena obligatoria. Su cálculo racional es el siguiente: si cuesta imponer la cuarentena, y el pico de la pandemia se espera para mediados de abril, porqué se levantaría a fines de marzo para imponerla de nuevo a comienzos del mes siguiente.

La cuarentena podría extenderse hasta fin de mayo. O cuando la curva de contagiados empiece a ceder en un número exponencial. Ampliar o cancelar la cuarentena es una decisión política que sólo asumirá Alberto Fernández.

El presidente trata al coronavirus como “un enemigo invisible”, y además de considerar la posibilidad de prorrogar la cuarentena y tratar de aplanar la curva de contagios, ordenó una hoja de ruta para enfrentar los días más críticos de la pandemia. Alberto Fernández cuenta los respiradores y las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) que podrá a tener hacia fin de mes.

“Nada alcanza ante una pandemia, pero nos estamos preparando. Todos ayudan y eso es formidable”, se sinceró el jefe de Estado en Olivos.

Junto a su insistencia de cerrar la brecha de la cuarentena, Alberto Fernández se pasa horas en Olivos ajustando su plan para evitar una tragedia durante el pico de la Pandemia. No hay vacuna aún, y el único recurso a la mano es evitar la circulación social por los espacios públicos.

Con esta consigna como eje de la estrategia hacia adelante, la apuesta consciente del Presidente es extender la cuarentena obligatoria, multiplicar la existencia de los respiradores y dotar de camas al sistema de salud para contener la demanda de los contagiados. Alberto Fernández no quiere que Argentina repita las experiencias de España e Italia.

Tercer asunto de Estado

La economía nacional terminó de colapsar como consecuencia de la pandemia a nivel global y sus efectos propios en el país, asume el presidente en sus conversaciones habituales -por chat o celular- con los ministros Martín Guzmán y Matías Kulfas. Alberto Fernández prepara una extensión del programa de emergencia por el coronavirus y no medirá el gasto público para atenuar los efectos de una crisis exógena que ahogará el crecimiento del PIB en los próximos 20 meses.

El presidente y sus ministros de Economía y de Producción evalúan las siguientes medidas adicionales:

1. Un DNU para evitar los cortes de luz y gas por falta de pago.

2. Un proyecto de ley para regular los alquileres de vivienda única y los eventuales desalojos.

3. Medidas especiales para los sectores más vulnerados por la pandemia: turismo, espectáculos y gastronomía.

4. Nuevos estímulos a las pequeñas y medianas industrias para frenar la ola de cierres preventivos ante la ausencia de consumo.

5. Un nuevo plus para jubilados y pensionados.

6. Un nuevo plus para beneficiarios de los planes sociales.

7. Más partidas para sostener a los comedores escolares y comunitarios.

8. Y la continuidad de todas las medidas anunciadas que complementen la batería de anuncios que se harán en las próximas semanas.

9. Mañana se anuncian medidas sobre monotributistas y trabajadores informales.

“Me preocupa el déficit fiscal, pero más me preocupa la salud de los argentinos y su situación económica. Ya dispuse casi dos puntos del Producto Bruto Interno (PIB) en medidas de corto plazo. Y lo voy a hacer de nuevo”, aseguró el presidente.

Alberto Fernández en sus oficinas de la quinta de Olivos
Alberto Fernández en sus oficinas de la quinta de Olivos

El Jefe de Estado no quiere tomar más deuda pública y por eso descartó -en principio- los nuevos créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) establecidos para enfrentar a la pandemia a nivel mundial. Sin embargo, el presidente evalúa una linea por 2.000 millones de dólares que podría obtener del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

A mediados de la semana próxima habrá una cumbre virtual del G20 organizada por Arabia Saudita - el miembro anfitrión- y allí podría surgir la creación de un fondo global destinado a todos los países que atraviesen crisis económicas causadas por el coronavirus. Puede ser una posibilidad, pero el presidente corre contra el tiempo y asume que todo depende de su toma de decisiones en tiempo real.

Alberto Fernández está solo en la quinta de Olivos enfrentando a un enemigo invisible. Sabe que la historia lo juzgará por lo que haga -o no- en estas horas aciagas.

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