
De un lado, el peronista clásico Omar Perotti y el amarillo Horacio Rodríguez Larreta. Y del otro lado, el cristinista Axel Kicillof y el radical Gerardo Morales. Alberto Fernández se rodeó así –y creó esa foto con los jefes políticos de Santa Fe, Capital, Buenos Aires y Jujuy- para anunciar el decreto que dispuso el “aislamiento social preventivo y obligatorio” frente al coronavirus. Fue un gesto estudiado. Tanto, que a la espera de la postal política en Olivos, Presidencia dejaba trascender los puntos centrales del decreto para mitigar la necesidad de información. Había que aguardar la llegada del gobernador bonaerense, que venía de reunirse por primera vez con todos los intendentes de la provincia, en La Plata.
La imagen del jueves en la residencia presidencial no fue el único gesto. Fue precedida por otras parecidas, en una especie de escalada de “unidad” política frente a la pandemia y sus sombrías proyecciones económicas y sociales. Habrá más. Hoy mismo, acciones conjuntas de ministros de la Nación y Capital con escasa sintonía. Y conexión directa del Presidente con los gobernadores, incluso con algunos que mostraron desavenencias con la reacción del ministerio de Salud y empujaban medidas más firmes y realistas antes del giro nacional de hace menos de diez días.
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La señal de coincidencia dispara interrogantes, más allá de la lectura que sugiere una etapa de freezer o de letargo para la grieta y hasta para la competencia política. Es una decisión con algunos roces que buscan ser amortiguados, pero se admite entre dirigentes opositores y oficialistas con sensatez que, antes que nada, es una virtual imposición social frente a la gravedad de la crisis del coronavirus y la incertidumbre y el temor.
Nada indica, por supuesto, que la situación pueda ser resuelta de manera rápida y con bajo costo. Las previsiones que se manejan, reforzadas después de la reunión entre el Presidente y los gobernadores, están centradas en tratar de contener la curva de expansión de contagios, con la perspectiva de que el pico del problema aún está por llegar. Ya no se hablaría de los primeros días de abril, sino más bien de la última semana de ese mes, con el otoño más avanzado.
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Está claro que, en materia política, asoman elementos concretos empujados por la pandemia y especulaciones –precarias, porque todo entra rápidamente en terreno incierto- sobre acuerdos de más largo aliento y, en especial, sobre el capital político que podría representar para el Presidente. Las preguntas apuntan a la vez a su afirmación de poder también interno, y suman atención sobre la configuración de la principal oposición, con panorama por ahora muy abierto en términos de liderazgo.
La foto en Olivos lo reflejó en parte. Expone a Rodríguez Larreta y Morales como referencias, no únicas, de una coalición que aún busca estructura y solidez orgánica para afirmase como construcción política. Y a Perotti y Kicillof, como expresiones tampoco excluyentes de un frente con tensión aplacada públicamente pero latente, que incluye en primera línea el equilibrio entre el Presidente y la vice Cristina Fernández de Kirchner.
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No se agotan allí las cosas. La emergencia impone posturas y alineamientos no necesariamente partidarios, por debajo de la posición sostenida en una y otra vereda a pesar de algunos gestos hostiles que no terminan de diluirse. Fuentes de la oposición señalan que de ellos salió la idea, y la insistencia, para dar señales concretas de accionar conjunto. Primero fue la reunión de todos los jefes de bloque en Diputados con Sergio Massa. Y después, el primer encuentro de Alberto Fernández con representantes de todas las bancadas de senadores y diputados. La secuencia fue coronada por la cita en Olivos con los jefes provinciales.

Hubo divergencias sin mecánico alineamiento por color partidario. Un ejemplo: Perotti fue uno de los gobernadores que más insistió para no demorar la cuarentena por decreto. Morales ya venía reclamando medidas de visible dureza para garantizar el aislamiento colectivo. Las críticas más o menos implícitas al arranque de la política frente al coronavirus, centradas en Ginés González García, habrían partido de un par de gobernadores peronistas.
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En el circuito presidencial, destacan que la línea de trabajo sigue siendo la misma. Contactos con todos los mandatarios, vínculos a nivel ministerial. Las fotos y conferencias previas del Presidente con Kicillof y Rodríguez Larreta son presentadas como un mensaje, a la vez que expresan la especial preocupación sobre la principal concentración urbana del país.
Parece claro que quedarían en suspenso algunas cuestiones densas y hasta de cruces entre los protagonistas referidos. Ejemplo significativo: la amenazante poda de coparticipación para la Capital, en el rubro de seguridad, sostenida hasta hace un par de semanas como una necesidad de ajuste en medios de la Casa Rosada y fogoneada especialmente por CFK y Kicillof como una cuestión casi ideológica.
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Gestos de diferente naturaleza se viene sumando para enfrentar sin mayores fisuras políticas el grave cuadro que proyecta la pandemia, y sus efectos sociales, económicos y -en no mucho tiempo- fiscales, lo cual es un problema que diluye fronteras políticas también en el plano institucional, porque involucran al gobierno nacional, a las provincias y, tal vez, al Congreso.
En la práctica, además, el trabajo territorial habría repuesto en todos los niveles la relación entre la Casa Rosada y el gobierno de la Ciudad. Alberto Fernández volvió al diálogo directo con Rodríguez Larreta, a quien suele ponderar en privado, según fuentes cercanas al Gobierno. Hay contactos permanentes de jefes de Gabinete y entre ministros de áreas vitales en estos días: Salud y Seguridad. Hoy mismo, habría actividades compartidas entre Sabina Frederic y Diego Santilli. Y quizás también, contactos con Sergio Berni, que ayer distribuyó un increíble video arengando a la policía provincial.
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Todo es susceptible de lectura política a pesar del frente especialmente sensible que genera el coronavirus. Las especulaciones sobre la posible afirmación de poder presidencial no son un elemento exclusivo del círculo más cercano a la Casa Rosada. Recorren también los ámbitos de la oposición. Y tienen un potente ingrediente hacia el interior del oficialismo que remite sin vueltas a CFK. Por eso mismo, generó interrogantes la sucesión de tuits de la ex Presidente anunciando su regreso desde La Habana junto a Florencia, en el arranque de la cuarentena. ¿Gesto estudiado? Un dirigente de largo recorrido suele decir frente a este tipo de situaciones que al final del día, también pesan las cuestiones personales. Se verá si lo que ocurre en estos días supera realmente disputas o apenas las comprime.
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