El cortejo fúnebre que trasladó los restos del ex presidente Fernando de la Rúa al cementerio privado en Pilar.
El cortejo fúnebre que trasladó los restos del ex presidente Fernando de la Rúa al cementerio privado en Pilar.

Rodeado de radicales "boinas blancas", familiares, amigos y allegados, el féretro del ex presidente Fernando De la Rúa tuvo su partida final este miércoles al mediodía con una ceremonia privada en el cementerio Memorial del Pilar. Fue un último adiós entre los suyos y lejos de la sombra que se cierne sobre su mandato, que finalizó en una catástrofe política y social que incluyó una represión con 39 muertos y cientos de heridos en todo el país.

Tras ser velado en el salón de los Pasos Perdidos del Congreso, el cuerpo del ex mandatario salió poco después de las 10 de la mañana desde la sala velatoria O'Higgins, en el barrio porteño de Núñez. Los restos fueron trasladados en una caravana oficial, compuesta por una decena de autos y escoltada por motos de la Policía Federal.

El cortejo estuvo encabezado por el coche con el ataúd presidencial y dos autos con las coronas fúnebres. En el cuarto lugar, sentado adelante del vehículo, estaba el hijo del ex mandatario, Antonio de la Rúa junto a Inés Pertiné y otros familiares.

El ex presidente tuvo su último adiós en una ceremonia privada custodiada por un fuerte operativo de seguridad. Quien fuera ajeno al convite podía darse cuenta de lo extraordinario del evento: decenas de autos se apostaron sobre la entrada del cementerio, mientras los uniformados cuidaban celosamente para que ningún reportero gráfico y camarógrafo pudiera ingresar al sitio y captar las imágenes de la íntima despedida.

No obstante, Infobae pudo estar allí. Con el ceremonial propio de la investidura, el féretro ingresó a la capilla hacia las 11.30 acompañado de su círculo íntimo y el personal de Granaderos. "¡Presidente y ex presidente!", fue el enérgico grito de los uniformados quienes, con sus sables extendidos, saludaron los restos del ex comandante en jefe de las fuerzas armadas. Todo el predio Memorial del Pilar estuvo resguardado por el cuerpo especial y apostado estratégicamente en el sendero por el que debía circular el ataúd.

Durante casi dos horas, la ceremonia se ajustó al estricto ritual religioso en la capilla, que fue acompañado por un coro juvenil con las tradicionales canciones de misa. No hubo ningún pedido especial de parte de los familiares y todo se ajustó a los servicios funerarios habituales, según pudo corroborar este medio con fuentes de la empresa del cementerio.

La política estuvo presente en el convite. Si bien el pleno del Gabinete nacional tuvo un paso por el velatorio en el Congreso, un día antes, quien se quedó hasta el final del entierro fue la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. Entre los asistentes de este miércoles aparecieron el senador por Mendoza y ex vicepresidente, Julio Cobos, el ex intendente de la Ciudad de Buenos Aires designado por Raúl Alfonsín, Facundo Suárez Lastra, su ex ministro de Educación, Juan Llach, el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini y el histórico dirigente radical Enrique "Coti" Nosiglia.

En la ceremonia pudo verse, además, a la actriz Esmeralda Mitre y a Mariana Rodríguez Varela, conocida por sus videos virales y su campaña en contra de la legalización del aborto.

El saludo de los "radicales de bien"

Al cierre del culto católico y, a pedido de la familia, el ex secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo tomó la palabra y reconoció a su amigo, a quien acompañó hasta el final en aquellos días trágicos de fuego y plomo donde la democracia volvió a estar en jaque. Luego continuó Guillermo Moreno Hueyo, uno de los organizadores de la mesa de los "terceros jueves", a las que solía asistir De la Rúa junto a otros radicales en la última etapa de su vida. "Fernando está sólo y encerrado. Vamos a invitarlo a que salga de su casa", recordó Moreno Hueyo sobre el origen de esas tertulias.

Con un discurso improvisado, el tercero en brindar su recuerdo fue Rafael Pascual, ex presidente de la Cámara de Diputados durante el mandato de la Alianza. Pascual no tenía previsto hablar, pero contaba con el mandato del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical para dar un homenaje. "Le pregunté unos minutos antes a Antonio de la Rúa si podía hacerlo", precisó el histórico dirigente radical a este medio.

Como sus predecesores, Pascual se dirigió hacia el centro de la capilla, donde estaba ubicado el féretro, e hizo una defensa férrea del recorrido del ex mandatario como dirigente político. "Estuvo siempre a derecho y se declaró la inexistencia de los delitos que lo acusaban. Por eso yo tengo un agradecimiento, un cariño y una admiración que son eternos", dijo después de la misa. Dedicó, además, unas palabras a la familia presidencial: "Quiero decirle a Inés, a Antonio, a Agustina, a Aíto, Zulema, María Mercedes y Eduardo que nosotros, los radicales de bien, levantamos con orgullo y honor el nombre de Fernando de la Rúa", cerró con la voz quebradiza y en medio de los aplausos de los presentes.

Los Granaderos custodiaron el ritual funerario.
Los Granaderos custodiaron el ritual funerario.

La última que hizo escuchar su voz fue su abogada defensora, Valeria Corbacho. La penalista, que lo acompañó en el juicio por las coimas en el Senado, habló del enojo y la "indignación" que despertó en el ex presidente las imputaciones por corrupción. Corbacho citó las palabras que expresó De la Rúa en una de las tantas audiencias judiciales en su contra. "Tal vez algunos no lo saben; estuve a punto de ser expulsado de la UCR por motivo del procesamiento. Yo nací radical y tengo la tumba radical. Decir que uno es expulsado, habiendo sido presidente por un hecho deshonroso, es de una gravedad inmensa", parafraseó la abogada. Aquel proceso, al igual que el de los asesinatos perpetrados por las fuerzas de seguridad en diciembre de 2001, finalizó con el sobreseimiento del ex mandatario.

El epílogo de la inhumación se mantuvo en el estricto seguimiento del protocolo. Antes de las 13, los Granaderos hicieron sonar la marcha fúnebre y el ataúd fue enterrado bajo la protección de un gazebo, colocado especialmente por el cementerio privado. Sus familiares, correligionarios y amigos se ubicaron en ronda y lo despidieron con pétalos de rosas blancas. A pocos metros, decoraba la escena un grupo de coronas con las firmas de María Eugenia Vidal, la UCR porteña, Emilio Monzó, Cristian RitondoPatricia Bullrich, Francisco Quintana y Jorge Anzorreguy (h), entre otras. La que resaltaba, con un listón blanquiceleste, había sido enviada por el Presidente de la Nación, Mauricio Macri.

 

Fotos: Maximiliano Luna y Gustavo Gavotti

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