¿Qué debería hacer un ciudadano común si lo difaman en Facebook? ¿Y si publican una foto trucha en Twitter? ¿Se puede forzar a Google a eliminar información de una persona? Infobae conversó al respecto con el abogado y profesor Daniel Monastersky, experto en ciberdelito, quien colaboró con una reciente investigación de la Oxford Martin School sobre el concepto de "ciberdaño".

— Hoy escribió en Twitter lo siguiente: "Si no se persiguen a los que calumnian, injurian y/o escrachan sin pruebas, todos vamos a estar inevitablemente 'acusados' de cometer algún delito. La condena social no puede ser la nueva justicia, esto debe cambiar de manera urgente". ¿Dónde está la raíz del problema?

— Las personas no tienen frenos inhibitorios, y desde ya que existe la libertad de prensa, pero no comprenden los daños que pueden generar al tuitear, comentar y poner una foto o un video que pueda perjudicar a un tercero. No miden eso, creen que se puede decir cualquier cosa y que no va a haber ninguna condena. Además, hay víctimas que como descreen de la justicia, no saben que se puede perseguir judicialmente a una persona que agravia o extorsiona, calumnia o injuria.

—  Parecería que hay una sensación generalizada de anonimato en las redes sociales.

—  El anonimato facilita estas cuestiones. Muchas veces se escudan en personas, suplantan o crean identidades. En principio es muy difícil saber quién está detrás de esas identidades, pero en la práctica se puede determinar; no en todos los casos, pero se puede perseguir. Se recomienda que hagan la denuncia.

— ¿Cómo se combaten las difamaciones en las redes?

Haciendo que las víctimas puedan creer en la justicia para denunciar y que haya una condena y un resarcimiento.

 

— ¿Hay herramientas para frenar una difamación en las redes sociales, donde la información circula rapidísimo?

— El que es víctima de una difamación o de troles puede activar algún tipo de herramienta en las redes sociales para evitar que le lleguen ese tipo de comentarios, pero a los demás les llegan.

— Entonces, ¿qué es lo primero que tiene que hacer el que es víctima de difamación?

—  Hay que ver la entidad de cada información. No se puede ir a la denuncia por cualquier cosa. Tiene que generar un temor, manchar el honor, imputar la comisión de un delito…

— Y en esos casos, ¿cuál sería el consejo?

— En primer lugar, resguardar la evidencia digital, porque ese contenido se puede eliminar de manera muy rápida, por ejemplo, haciendo una constatación notarial con un escribano, o radicar la denuncia en una fiscalía o una comisaría. Siempre lo recomendable es ir a la justicia penal.

—  Cuando el ataque es sistemático, como cuando actúan las granjas de troles, ¿la justicia tiene herramientas para saber de dónde vienen?

— El tema es saber si la persona que es víctima que todo esto realiza o no la denuncia, porque capaz lo dice para el afuera, pero no hace nada para activar una investigación y saber quién está detrás. Por eso es importante denunciar.

—  Si la denuncia no sólo es mediática, sino judicial, ¿hay herramientas para saber quién está detrás?

—  Desde ya que hay; en la Ciudad de Buenos Aires está el cuerpo de investigaciones judiciales, que es auxiliar de la justicia porteña, que investiga, hace el resguardo de la evidencia digital, tiene peritos informáticos y trabaja muy bien.

— ¿Se puede forzar a los buscadores y a las redes sociales a eliminar contenido falaz?

— En Europa hay un fallo del Tribunal Superior de Justicia que da la posibilidad de completar un formulario de Google y poner cuál es la URL y por qué se debería quitar un contenido. Después hay un comité de especialistas y expertos que estudia el caso y determina si es pertinente o no. En la región no existe nada al respecto. Sí se habla mucho del derecho al olvido, que tiene que ver con eso. En Argentina hay algunos fallos que hacen hincapié en que el contenido tiene que tener una ilicitud manifiesta para ser borrado, pero muchas veces queda a merced de la compañía involucrada.

— ¿Cómo podía mejorar la justicia?

— Si bien hay operadores judiciales que trabajan muy bien, es fundamental capacitar a todos de una manera más racional, que sea algo de todos los días, que sea más estructural, que se conozca cómo funciona, que los jueces, fiscales, operadores judiciales y fuerzas de seguridad se capaciten. La gente común no sabe ni qué delitos se pueden denunciar ni cómo ni dónde. La gente cree que no va funcionar y hay un vacío legal, y no es así.

— ¿Las redes sociales deberían ser más exigentes a la hora de exigir que los perfiles sean verdaderos?

— Deberían tener una responsabilidad cuando haya algo muy obvio. Seguro tienen gente que monitorea esto. Cuando algo es manifiestamente ilícito e ilegal, ellos tienen algoritmos para detectarlos y darlos de baja, pero no alcanza. Hay que profundizar para dar una respuesta más rápida. Hoy, sos lo que Google dice que sos. Con todo lo que está pasando, es fundamental tener una identidad digital que no esté manchada, porque se pueden perder un montón de oportunidades.