El impacto en la construcción y el empleo, el otro factor político y económico de la caída del "Pata" Medina

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Llamaron a licitación cuatro veces, a finales del verano, pero nunca hubo oferentes. El llamado era por la puesta en valor de los centros comerciales de 8 y 12, en el casco urbano de La Plata, con pliegos gratis, fondos nacionales y montos razonablemente competitivos. El municipio tuvo que pedir auxilio a la Cámara de la Construcción local y apelar a la "solidaridad de algún platense", según explicaron, para no dejar desierta la licitación. "Decían que el monto era bajo, pero nadie se quería hacer cargo por los costos elevados que imponía después la UOCRA", confiaron desde La Plata.

Pasó lo mismo hace poco, con las obras del nuevo estadio del club Estudiantes de La Plata, en 1 y 57, que se frenaron por un tiempo por las imposiciones del sindicato local -más trabajadores de los que demandan los trabajos, por caso- que hasta ayer conducía Juan Pablo "Pata" Medina, ahora tras las rejas.

Al mes de asumir, el intendente Julio Garro recibió al sindicalista en su despacho. Medina le había pedido la reunión como una especie de presentación formal. Le rogó que aceitara la construcción y la obra pública, que estaba parada. Casi que no volvieron a tener relación.

Según un informe elaborado por el Ejecutivo platense que da cuenta del impacto económico de "los sobrecostos en las obras de construcción" en el distrito, y que fue incorporado al expediente que tramite el juez Luis Armella, la injerencia de Medina en las obras civiles del municipio impide la creación de casi 19.000 puestos de trabajo. El número es aún más impactante cuantificado en las inversiones no realizadas por los elevados costos que le agrega el gremio local: "$31.000 millones por año", según el documento que figura en la causa.

La cifra se desprende de los 80 edificios en construcción que tiene por estos días el distrito y los 620 que, según el informe, se dejaron de construir. Se tomó como ejemplo el edificio promedio de 1.500 metros cuadrados, según la información, "con un sobrecosto promedio de $407 millones" en las 80 obras. Los costos paralelos si se hubiera mantenido el pico de construcción de 700 obras civiles sería de $3.565 millones.

El documento, anexado a la investigación judicial, agrega que los 18.600 empleos que se habrían perdido por la estrepitosa baja en el ritmo de la construcción representan el 57% del total del rubro de la masa de empleados y un 6,7% del total del empleo formal.

Un relevante ministro bonaerense, de paso esta mañana por Casa Rosada, abundó ante Infobae que la injerencia de Medina es palpable en la obra pública. Por ejemplo, por las empresas que preferían no competir para no negociar con el sindicalista, que desde hace tiempo perdió el respaldo de Gerardo Martínez, el jefe del sindicato de la Construcción a nivel nacional. Martínez fue, junto a José Luis Lingeri -a esta altura el gremialista oficial-, uno de los que soportó en vivo y en silencio el mote de "mafiosos" que Mauricio Macri le propinó a los sindicalistas en un acto en Casa Rosada, en abril pasado.

Que Medina haya caído anteayer en desgracia se debe a una multiplicidad de factores. En parte, al impacto económico mencionado, que inquieta al Gobierno bonaerense pero particularmente a Macri. Al avance de la Justicia y de la política -el jefe de Gabinete, el influyente Marcos Peña, tuvo que suspender una recorrida platense por la UOCRA de Medina- y al empresariado, que ahora, de repente, prefiere hablar en vez de callar. "Ahora gritan", ironizan en La Plata.