Una empleada administrativa del Hospital de Maternidad Eduardo Oller en San Francisco Solano, partido bonaerense de Quilmes, fue víctima de una violenta agresión por parte de una paciente psiquiátrica. El ataque quedó registrado por una cámara de seguridad.
De acuerdo con medios locales, el incidente ocurrió este lunes cuando la agresora, una mujer de 20 años que se encontraba internada en el área de salud mental, sufrió un desborde emocional tras la negativa a una solicitud de visita fuera del horario permitido.
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Según informó SM Noticias, la paciente intentó ingresar a una pastora al sector donde estaba internada. Al no recibir la autorización, se dirigió a la recepción y, sin mediar palabra, agarró del pelo a la empleada que estaba de guardia.
En un video, publicado por el medio Solano TV, se ve cómo la agresión se intensificó y la trabajadora fue golpeada repetidamente en la cara. En medio del ataque, la víctima exclamó: “¡No me pegues!”. Dos personas que se encontraban en el hospital advirtieron la situación e intervinieron para separar a ambas mujeres y contener a la paciente.
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Mientras la empleada era asistida por médicos tras la golpiza, la agresora tomó el celular de la víctima y lo estrelló contra el piso en dos ocasiones, provocando su destrucción. Posteriormente, un móvil policial arribó al hospital y trasladó tanto a la paciente como a la empleada, por separado, a la comisaría cuarta de Quilmes.
El caso fue derivado a la Unidad Funcional de Instrucción N°11 de Quilmes, que calificó la causa como “lesiones y daños”.
“Tengo muchos golpes”: el relato de la víctima
La empleada agredida habló este viernes acerca del hecho. Explicó cómo se inició el conflicto y cómo lleva su recuperación, ya que se tuvo que encargar ella misma del tratamiento médico.
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“El lunes, al ser un día no laborable, el horario de visita era de dos a cuatro. El horario habitual de visita es de seis a siete, yo ingresé a las seis. Vino una señora, dijo ser pastora de ella y que quería entrar a verla. A lo cual yo le digo que no puede entrar. No lo podía hacer ingresar ni a ella ni a otra persona, a no ser que el personal de salud me dé el ok para que tal persona pueda tener a alguien todo el tiempo”, detalló en diálogo con Telefe.
Ante la negativa de la empleada, la mujer comenzó a gritar y repetir que ella quería ingresar a verla, hasta que la paciente entró en escena: “En eso baja esta paciente de arriba, de por sí ya no hay seguridad o alguien que le diga que de la sala no salga. Baja y me dice que quiere hablar con esta mujer, que la suba”.
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“Yo le digo: ‘No puedo hacerla subir, pero lo que podemos hacer ahora, ya que vos estás acá y tu pastora está acá, pueden hablar acá en la puerta. Yo tengo cámaras, si yo la hago pasar, voy a tener problemas yo’. Hablaron unos minutos. A todo esto, yo escuchaba que su pastora la arengaba y le decía que ella tiene que pasar igual, que soy una hija de puta”, puntualizó también sobre la actitud.
La mujer, al ver la tensión del momento, sabía que la situación se podía tornar violenta, por lo que intentó evitarlo: “Terminan de hablar, ella cierra la puerta y yo no quise ni mirarla a la cara, porque a veces con estas personas, cuando vos las mirás, al instante quizá te dicen que mirás y ya por ahí te pegan, que al final terminó pasando”.
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“Cuando pasa por al lado mío y me pega desde atrás. Yo lo que intento hacer es cubrirme lo más que pueda, cubrirme el rostro, tratar de esperar a ver si alguien me socorría”, recordó.
Y amplió sobre el ataque: “Esta mujer agarra mi celular. Yo estaba con el celular en la mano. Se me cae al suelo y cuando el hombre que viene a ayudarme me corre hacia un costado, ella ve mi celular en el suelo y lo empieza a tirar contra el suelo y contra la pared. Me lo rompió completamente”.
“Estoy mal. Estoy medicada porque tengo muchos golpes, me duele absolutamente todo lo de la parte de la espalda, la cabeza, la cara. Tengo la nariz hinchada, como un moretón gigante, el ojo con un moretón gigante”, detalló sobre las lesiones que sufrió.
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“Yo estoy incomunicada hasta el día de hoy. Nadie se hizo cargo de mi celular, ni siquiera me llamaron para ver cómo estaba. En la noche no puedo dormir. Me despierto llorando, tengo pesadillas. La verdad que es muy horrible y es muy triste”, agregó sobre cómo la marcó el episodio.
En este sentido, dijo que fue a hacer la denuncia a la comisaría correspondiente, que está a dos cuadras.
“No vino ningún móvil policial. Tampoco mi trabajo se hace responsable de que haya ocurrido esto. Lo de mi celular tampoco, y sobre mi salud mental ahora, porque la verdad que tampoco me brindaron un psicólogo, no me brindaron apoyo. Nadie se acercó a preguntar cómo estoy. Estoy totalmente desamparada”, insistió sobre el poco apoyo que recibió.
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