Los aniversarios son siempre un motivo para la memoria. Pero Julian Thompson no necesita de los 35 años de la guerra de Malvinas para volver a pensar en ella: durante el conflicto estuvo al frente de más de 500 hombres como comandante de la 3º Brigada de Comandos de Infantería de la Marina Británica.

Aún hoy, el tema abarca buena parte de su vida: a los 82 años, divide su tiempo entre su puesto como profesor de asuntos militares en la universidad King's College; la escritura de libros sobre historia bélica, y su participación en la campaña de un grupo de veteranos a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El general inglés recibió a Infobae en su casa de Londres para hablar sobre No fue un paseo, su libro de memorias sobre el conflicto bélico con la Argentina. Aunque respaldó la postura oficial británica de proteger el cuestionado derecho a la autodeterminación de los habitantes de Malvinas, Thompson no tuvo problemas en reconocer que su país también mantiene una fuerte presencia militar en las islas porque se trata de un lugar estratégico en el tablero geopolítico internacional. En la entrevista, además, dio detalles sobre el respaldo chileno a las Fuerzas Armadas británicas durante la guerra, elogió la valentía de los soldados argentinos y cuestionó el entrenamiento que recibieron por parte de la dictadura militar.

Los argentinos pelearon con valentía
Julian Thompson, condecorado en Buckingham
Julian Thompson, condecorado en Buckingham

-¿Cómo recuerda el 2 de abril de 1982?
-Estaba en la cama y mi jefe me dijo por teléfono: "¿Te acordás de esas personas en el Sur? Están por ser invadidas. Tenés que traer a tu brigada en el menor tiempo posible y salir hacia el Atlántico Sur". Me acuerdo que me sorprendí, porque todo mi equipo estaba en Dinamarca preparándose para un entrenamiento.

-En el primer capítulo de su libro usted cuenta que, al llegar a las Islas, le advirtió a sus soldados que la guerra no iba a ser "ningún paseo". ¿Qué quiso decir?
-Les dije que no iba a ser un paseo porque no quería que ni los marines ni los soldados pensaran que iba a ser algo fácil. Íbamos a tener que pelear mucho. No quería que entrasen pensando que iba a ser un juego.

-Comparado con el frío de Dinamarca, las condiciones climáticas de Malvinas en principio no parecerían ser tan exigentes, pero el relato de muchos soldados no coincide con esa visión…
-Fue muy difícil. No era tan frío como Dinamarca o Noruega, que es donde solíamos entrenar, pero en esos lugares podías sobrevivir de manera mucho más fácil porque no te mojabas. En cambio, en las islas si te mojabas quedabas húmedo por mucho tiempo. Incluso al caminar, porque el piso estaba tan húmedo que, al pisar, el agua entraba en las botas. Si excavabas un agujero para refugiarte de los disparos, también salía agua. Fue un clima muy desafiante para combatir. Tuvimos muchos casos de lo que en la Primera Guerra Mundial se conoció como "pie de trinchera", una herida por la cual el pie se pone gangrenoso (después de haber pasado demasiado tiempo expuesto al frío y la humedad).

Julian Thompson en Malvinas
Julian Thompson en Malvinas

-¿Cuál es el recuerdo más vívido que le quedó de la guerra? Ese recuerdo que lo va a acompañar para siempre
-Tal vez el último de todos es el que me resulta más fácil recordar. Cuando oí que el rendimiento argentino había sido acordado. Yo estaba en una casa en Puerto Stanley (NdR: Puerto Argentino). Estaba oscuro, porque no había electricidad. Yo había tomado la casa de un oficial argentino, que ya no estaba ahí cuando nosotros entramos al pueblo. Yo estaba en esa casa oscura con uno de mis operadores de radio, quien puso el servicio internacional de la BBC. En ese programa, emitido a 12 mil kilómetros de distancia, escuchamos que habían firmado la rendición a sólo 800 metros de donde estábamos nosotros.

-¿Cuál es su opinión sobre el Ejército argentino? Algunos autores mencionan que la falta de entrenamiento y equipamiento que tenían los soldados argentinos fue compensada por su valentía. ¿Fue realmente así?
El Ejército argentino peleó con valentía. Pero, por algo que no fue su culpa, estaban mal entrenados. El Ejército no usó las seis semanas que tuvieron en las islas antes de que nosotros llegáramos para corregir las faltas que tenían en su entrenamiento. Ese fue su mayor problema.

-¿Cuáles eran esas fallas en su entrenamiento?
-Una falta de práctica en el patrullaje, en contraataques de montaña y, en general, una falta de habilidad para hacer movimientos conjuntos en un sentido militar, que es algo muy importante cuando estás en una batalla. Creo que la razón por la que no usaron esas seis semanas -y lo he confirmado con algunos oficiales argentinos- es porque no pensaron que íbamos a ir a las islas. Creyeron que íbamos a hacer un poco de ruido y después irnos. Si no pensás que vas a tener que pelear, no te vas a entrenar para eso.

Julian Thompson junto a los comandos del Royal Marines
Julian Thompson junto a los comandos del Royal Marines

-¿Cuál fue el rol del gobierno chileno durante la guerra?
-Hasta donde yo estoy al tanto, el gobierno chileno respaldó a Gran Bretaña, lo que permitió que acercaran información a nuestro gobierno. Lo que no creo es que los aviones británicos hayan sido autorizados a aterrizar en las bases chilenas. Tampoco creo que hayan dado ninguna ayuda material. Lo que sí hicieron fue representar una amenaza en la frontera sur con Argentina, lo que implicó que algunas de las mejores tropas argentinas tuvieran que quedarse en la retaguardia, listas para responder a un ataque chileno. Eso implicó que no pudieran participar de la guerra de las Falklands/Malvinas.

-Aún hoy en las islas hay tantos soldados como habitantes, ¿es realmente necesario?
-Es necesario demostrar que las islas serán defendidas en caso de que haya un grupo de individuos lo suficientemente osados como para intentar algún tipo de acción. Ese tipo de tontería podría precipitar un incidente, por lo que es necesario tener algún tipo de defensa. Pero también es necesario porque es un lugar estratégico en términos geopolíticos. Es importante como una extensión de la OTAN ante la posibilidad de que Rusia o China quieran ejercer presión en esa parte del planeta.

Las islas todavía son un lugar estratégico en términos geopolíticos

-¿Cree que hoy en día todavía existe la posibilidad de un conflicto armado por las islas?
-Espero que no vuelva a pasar. Hablo con oficiales argentinos -con quienes me encuentro de tanto en tanto, en términos muy amistosos- y ellos piensan lo mismo. Es un tema que hay que dejar tranquilo
.

-¿Qué balance hace de la guerra?
-En estos días en que vemos ataques terroristas y guerras como las de Afganistán, vale la pena tener en cuenta que esta guerra fue peleada acorde a las reglas. Puede sonar raro, pero la guerra tiene reglas. Y se cumplieron: nosotros tratamos a los heridos argentinos como si fueran nuestros y ustedes nos trataron de la misma manera. Por esa razón, el veneno en el pozo es mucho menos que si no nos hubiéramos comportado de esa manera en ambos bandos.

-Pero existen denuncias tanto de crímenes de guerra de los soldados ingleses como de torturas ejercidas por los superiores argentinos contra sus propios soldados…
-No tengo conocimiento de malos tratos de los argentinos contra los soldados ingleses. Es verdad que no capturaron muchos. Fueron sobre todo algunos pilotos y fueron tratados perfectamente. Después, si los oficiales argentinos maltrataron a sus propios soldados es algo de lo que no tengo información y prefiero no opinar.

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