Horacio Benincasa con Infobae Perú: el sueño truncado en Tottenham, la pesadilla en Universitario y su análisis del fútbol para pensar en el retiro

El central de Alianza Atlético, a corazón abierto, charló en una entrevista con este medio sobre sus primeros pasos en el fútbol, su experiencia en Inglaterra, la complicada etapa en la ‘U’, su singular relación con Juan Reynoso y otros aspectos relevantes de su carrera deportiva

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Horacio Benincasa brindó una entrevista para Infobae Perú, en la que habló de su sueño frustrado en Tottenham, la pesadilla en Universitario, la idea del retiro y otros temas.
Horacio Benincasa brindó una entrevista para Infobae Perú, en la que habló de su sueño frustrado en Tottenham, la pesadilla en Universitario, la idea del retiro y otros temas.

El fútbol, un deporte con profundo arraigo y capaz de generar diversas emociones en la sociedad, ha producido un notable interés que asegura una buena remuneración a sus jugadores, a pesar de la corta duración de sus carreras. Sin embargo, las altas exigencias también conllevan críticas hacia los protagonistas del juego. El futbolista de Alianza Atlético, Horacio Benincasa, a sus 30 años, ha experimentado una serie de altibajos que lo han hecho pensar mucho en el retiro.

El popular ‘Che’ nació el 11 de abril de 1994 en Buenos Aires, Argentina, producto del amor que profesaban su padre argentino y madre peruana. Empezó a jugar al fútbol en Mitre, equipo de su barrio en Avellaneda, y luego en Racing Club. Pero antes de los 10 años viajó a Perú por la crisis política del país del tango.

Se forjó en las canchas de tierra de San Juan de Lurigancho, donde vivía su abuela. Eduardo Rey Muñoz, exmulticampeón con Universitario de Deportes, lo vio y lo llevó a la ‘U’, aunque donde hizo casi todas sus divisiones menores fue en Esther Grande de Bentín (EGB).

Allí fue dirigido por Marco Valencia, actual DT de un Melgar que ha ido en ascenso y, por sus cualidades futbolísticas, jugó en varias oportunidades en las categorías 92 y 93. La propuesta diferente de este club, tanto en la intensidad, la metodología de entrenamiento y la moderna infraestructura, no solo hizo que gane varios títulos nacionales, sino también que se acostumbre al ritmo europeo.

Horacio Benincasa y la vez que salió campeón de la Copa Federación 2011 con la categoría 94 de Esther Grande de Bentín. - créditos: Enrique Misajel
Horacio Benincasa y la vez que salió campeón de la Copa Federación 2011 con la categoría 94 de Esther Grande de Bentín. - créditos: Enrique Misajel

Benincasa Olaya formó parte de la selección peruana (por la nacionalidad de su madre) en los Sudamericanos Sub 15 y Sub 17, compartiendo equipo con jugadores que luego llegaron a la mayor como Edison Flores, Andy Polo, Cristian Benavente, Renato Tapia, Miguel Araujo, entre otros.

El buen rendimiento que mostró lo llevó a estar en la mirada de Tottenham, que se lo llevó a Inglaterra. En el conjunto de Londres pasó por varias pruebas y pudo superarlas. Sin embargo, su trámite de pasaporte comunitario (su abuelo era italiano) no tuvo éxito y tuvo que regresar al Perú. Alianza Lima (Reserva) e Inti Gas (ahora Ayacucho FC) lo acogieron, pero fue en este último donde logró debutar en la profesional el 2013 luego de la lesión de Nick Montalva. A partir de ahí, pasó por subidas y bajadas.

En diálogo, vía Zoom, con Infobae Perú, Horacio Benincasa abrió su corazón y contó los detalles de su estadía en suelo inglés, cómo su fichaje por Universitario se convirtió en una pesadilla, las anécdotas con Juan Reynoso y su crudo análisis del fútbol para pensar en el retiro.

Horacio Benincasa en un partido con la selección peruana Sub 17. - créditos: Difusión
Horacio Benincasa en un partido con la selección peruana Sub 17. - créditos: Difusión

- ¿Cómo sucedió la prueba en Europa?

Fue algo demasiado rápido y hasta increíble. Un día después del último partido del Sudamericano Sub 17, le llegó una invitación a mi ‘viejo’ de parte de un holandés. Le dijo que tenía una prueba para su hijo, que viajaba el miércoles y el domingo estaba de regreso. Le mandó los pasajes en primera clase para la ida, la vuelta era normal. Al ver los pasajes, pensamos que era real. Me mandé siendo menor de edad.

En Inglaterra, el mismo club me recibió y me pasaron cosas increíbles. Cuando me recogieron, me hicieron esperar en el auto a otro compañero que resultó siendo Emmanuel Adebayor, venía de Real Madrid. Pudimos hablar un poco porque sabía español. Compartí mucho con Iago Falqué, que era un español. También estaban Gareth Bale, Luka Modric, Van der Vaart, el arquero Gomes, Corluka, William Gallas, con quien llegué a jugar un partido en Reserva; además de Peter Crouch y Assou-Ekotto. Era un Tottenham ‘picante’, pero había pocos sudamericanos.

Yo no estaba en el primer equipo, sino en la reserva. También estaba el hijo de Julinho en la Sub 15 o Sub 16. Pierre Larrauri estaba en Leicester City y coincidimos en Londres. Fueron momentos bastante chéveres. Iago Falqué venía de Juventus, firmó por Tottenham, después la rompió en Torino; fue compañero de Gianluca Lapadula en Benevento y firmó por América de Cali. Cuando sucedió eso, le escribí para preguntarle si se acordaba de mí y me contestó que sí. También con Giovani dos Santos; y conocí al papá de Ronaldinho que era su representante.

- ¿Y cómo fue esa experiencia de estar rodeado con ese tipo de jugadores?

¡Olvídate! Yo era enfermito del fútbol. Te podía decir el once inicial de Bolton Wanderers. Me acuerdo que me encantaba mucho jugar Winning Eleven en la Play. En ese momento amaba a Assou-Ekotto porque yo era medio lateral y el camerunés jugaba en esa posición. Era un sueño que terminó medio en tragedia porque, al final, no salió y tuve que irme. Alianza Lima me contrató, venía con ese cartel de Inglaterra y no pude jugar ocho meses. Pasé de la gloria a entrenar con la reserva de Alianza.

El 2011, Tottenham tenía en sus filas a Gareth Bale, Rafael Van der Vaart, William Gallas, Luka Modric, entre otras figuras. - créditos: Getty Images
El 2011, Tottenham tenía en sus filas a Gareth Bale, Rafael Van der Vaart, William Gallas, Luka Modric, entre otras figuras. - créditos: Getty Images

- ¿Hubo ocasión para que vayas a otro equipo de Europa?

Sí, con el mismo holandés, creo que era el representante de Urby Emanuelson, que jugaba en Ajax. Yo estaba destruido porque me costó al comienzo. Soy muy amiguero, familiar, y me costaron los primeros días en Inglaterra. Y cuando había superado todo eso, me sentía bien, pasó lo que te conté, y si no salía mi pasaporte comunitario, era casi imposible que me quede en Europa.

Me dijo que tenía un par de equipos en Holanda, pero estaba decepcionado y pensaba que sería lo mismo. Aparte, extrañaba mucho a mi familia y necesitaba irme a Lima. Ahora, yo nunca me arrepiento de las cosas porque creo que cuando uno toma decisiones, es porque en ese momento cree que es la mejor. Pero tal vez, si hubiese resuelto ese problema… pero no fue así. No sabía si un equipo holandés me hubiera contratado como sudamericano, pero decidí volver a Perú. El representante se molestó, hubo un problema y nunca más supe de él. Así empezó mi historia en Perú, en Alianza Lima que estaba en su peor momento económicamente hablando. Ya llevo más de 300 partidos en Primera, así que no me fue tan mal (sonríe).

- Con esa experiencia en Alianza Lima, ¿qué tan difícil fue tu paso por la ‘U’?

Lo de la ‘U’ fueron muchas emociones juntas. El 2014 la rompí en Inti Gas y me quedaba un año más de contrato, había cumplido todos los objetivos y, con 19 años, tenía un sueldazo. En un partido contra la ‘U’ me fue bastante bien, y ‘Chemo’ llamó a mis representantes que, en ese tiempo, eran Elio Casareto y Diego Rebagliati, y les ofrecieron para que vaya a la ‘U’.

Para mí, era una ilusión gigante; yo soy muy hincha de River Plate y tengo tatuado el escudo. De niño hacía esa comparación que la ‘U’ es como River y Alianza como Boca, entonces me hice hincha de la ‘U’. Empecé a ver al equipo con el ‘Pocho’ Dulanto; y Joseph Juárez, que también era muy hincha. Al ver esta oportunidad, resigné plata en Inti Gas porque lo que me ofrecía la ‘U’ no era lo mismo, pero era una inversión: te daba mucho más que plata, era poder jugar en un equipo grande, la visibilidad que necesitaba y me habían convocado a la selección; obviamente, estando en la ‘U’ iba a ser mucho más fácil.

El primer año me fue bastante bien, pero mi peor momento fue en 2016. Un partido que me marcó mucho fue cuando cometí dos errores contra Colo Colo en un amistoso en la ‘Noche Crema’. Tampoco fue un partido malo, solo dos ocasiones en las que fallé y terminamos empatando 3-3. Me molestaron mucho con ese tema y cada cosa que pasaba en la ‘U’ era culpa mía. Fue difícil, pero luego me pude reponer: salimos campeones del Apertura. Teníamos mucho equipo, eran jugadores con mucha jerarquía, Raúl (Ruidíaz) estornudaba y hacía 3 goles, estaban el ‘Orejas’ Flores, Andy Polo, Trauco, Guastavino, Rengifo. Un equipo que pudo haber salido campeón ese año.

Horacio Benincasa jugó con Raúl Ruidíaz y Miguel Trauco en Universitario el 2016. - créditos: Andina
Horacio Benincasa jugó con Raúl Ruidíaz y Miguel Trauco en Universitario el 2016. - créditos: Andina

- Sé que aún es pronto y todavía te faltan años de carrera, pero ¿quisieras volver a la ‘U’ para retirarte?

No creo. Si se da, bien. No pienso en eso, pero sí en el retiro. Tengo 30 años. Soy una persona que toma el fútbol como un trabajo. Soy de los que contrariamente piensan que trabajar de lo que amas es mejor, yo creo que no. No me gusta trabajar de lo que amo porque si amas algo y viene a ser tu trabajo, pero te trae estrés, preocupaciones y dejas de sentir el amateurismo, que es lo que a mí me llevó a jugar al fútbol… En otras palabras, si mañana me gano la Tinka, construyo una cancha y juego al fútbol con mis amigos todos los días, pero me retiraría. Lo veo mucho como un trabajo y no pienso a dónde voy a ir, siempre vivo el día a día. Todos los años me pregunto si voy a seguir jugando o no. Felizmente lo hago todos los años, tengo un empleo, entonces no sé cuándo se dará (el retiro).

- Si te nombro a Juan Reynoso, ¿qué es lo que se te viene a la cabeza?

(Risas). Me parece un ‘crack’. Es auténtico.

- Porque vi en una entrevista que tuviste con Daniel Ferreyra y hablaste de diversas cosas que pasaron con Juan Reynoso.

Yo tengo muy buena relación con Juan. Soy bastante jodido, estoy todo el día feliz, y Juan es un tipo bastante imitable. Entonces, siempre lo jodía, lo imitaba, y siempre me agarraba imitándolo. Fue una experiencia que me enseñó bastante en Real Garcilaso. Y no es casualidad hasta dónde llegó. Fueron muy injustos con él. No me sorprende; siempre al peruano se le exige más. Los resultados no le acompañaron, pero no me parece que se le haya tratado bien en todo ámbito, desde la prensa o la gente.

- En esa entrevista mencionaste sobre Juan, de que si tienes cabeza para aguantarlo, te ayuda a crecer.

Sí. Es un tipo que te exige muchísimo, es muy perfeccionista. Es de los que resalta mucho el error y te felicita poco. Pero es su forma de ser, no creo que esté mal. Sí, hay muchos jugadores que necesitan mimos y afecto, pero no todos somos iguales. Por allí, cuando me recontraputea..; en mi cabeza terminaba el entrenamiento y lo imitaba, lo tomaba de esa forma. Un día terminó el entrenamiento por mi culpa: y así, todo molesto, se sentó a mi costado y empezamos a contarnos chistes. Así es él. No es resentido, al menos conmigo no lo fue.

Ese entrenamiento lo terminó porque enganché al delantero dos veces y filtré un pase que él no quería que fuera así. Se molestó y me dijo que en ese partido de práctica habían algunos que se creían Ronaldinho o Sergio Ramos; estaba ‘asado’ y lo acabó. Pero yo lo tomaba bastante bien.

Me enseñó muchísimo el tema de perfiles y convencimiento. Tal vez sus equipos eran muy robotizados, que es algo en lo que podría no estar tan de acuerdo, pero le fue bien donde estuvo. No es casualidad que un técnico donde va obtenga buenos resultados. Desgraciadamente, en la selección no fue así. Sin embargo, no hay que olvidar que fue entrenador de Bolognesi, la ‘U’ y Cruz Azul, y a todos esos equipos los sacó campeón; y en Pueblo compitió. La suerte te acompaña una o dos veces., pero no a lo largo de tu carrera. Allí te das cuenta de que tiene cosas muy buenas.

El defensa contó cómo se llevó con el extécnico de la selección peruana en su etapa en Real Garcilaso el 2019 y las anécdotas que vivió. (Video: Infobae Perú / Joaquín Parra)

- Hace unas semanas, en una conferencia de prensa, ventilaste diversos problemas que vive el futbolista en general. ¿Qué te llevó a decirlo públicamente?

Como te comenté antes, hablo mucho de mi retiro. Y, dentro de las excusas que busco para retirarme, siempre le digo a mi mujer que busco excusas para hacerlo en lugar de tomar una decisión. Quizás el día que me retire me arrepienta toda mi vida. Pero hablo con mi esposa, y muchas de las razones están relacionadas con este tema. Es el tema de las apuestas que existe, que todos conocemos, hay nombres que se saben y nadie dice nada. Hablé de esto públicamente y me parece muy bien que se hable de la salud mental, pero nadie mencionó nada sobre las apuestas. Entiendo porque actualmente el fútbol peruano gira en torno a eso. Hay cualquier cantidad que termina en ‘bet’, nunca había visto tanta competencia directa junta. Es algo que sorprende y siento que lo están dejando pasar por un tema económico. La Liga 1 se llamó (menciona una casa de apuestas). El que va contra el sistema está mal, ¿no? Como no tengo ningún problema en que me borren y, si no me quiere contratar nadie, me voy a retirar y estaré feliz. Eso me motivó un poco a decirlo, también lo de la salud mental que sufrí mucho.

- ¿Tuviste depresión?

No sé si depresión. No es que un médico me dijo que estaba deprimido o con alguna enfermedad, pero sí me costaba mucho salir de mi casa. No quería hacer nada y me afectaba en mi vida matrimonial, con mi hija por un tiempo. No era yo, me creía lo que leía. Y no estaba bien.

Justamente, uno de mis mejores amigos que me dio el fútbol, mi hermano de la vida, Manuel Corrales, empezó a trabajar mucho en este tema, en la mente. Él es coach, ha estudiado, hizo su primer congreso. Eso me ayudó bastante porque para mí fue fácil pedir ayuda; lo tuve cerca y él siempre estuvo apoyándome. Es mi hermano, pero me lleva como 12 años, siempre fue como una figura paterna para mí en el fútbol. Gracias a él he conseguido muchas cosas a nivel mental.

Creí necesario decirlo en ese momento, quería tocar varios puntos. Me acuerdo que me llamó Jorge Espejo a la conferencia y estaba en duda, pero yo buscaba que sea en vivo. Aún así, el primer titular fue: ‘Benincasa dice que en la ‘U’ y Alianza y Cristal se quejan cuando son los que más les favorecen’. ¡Imagínate! Si lo decía en una entrevista grabada o algo, lo sacaban totalmente fuera de contexto. Allí te das cuenta que me han dado la razón. Terminé de hablar del tema y la pregunta que me hicieron fue: ‘para ti fue un partido especial porque pudiste haber ayudado a la ‘U’ con el resultado, sacando un buen resultado ante Cristal’. Nada que ver, se cagaron en lo que dije. Pero esto es así. Por lo menos, logré que se hable un poco del tema, aunque ya se olvidaron; y lo tocaron en los programas. Me escribieron periodistas que, tal vez, no me refería a ellos, pero me agradecieron. ‘Me he dado cuenta de que, a veces, no pienso lo que digo y me ayuda a mejorar como periodista’, me dijeron. Basta que a una persona le sirva para que haya valido la pena.

- Te siento un poco cansado del fútbol. Sé que me dices que ya piensas retirarte y ves el fútbol como un trabajo…

Sí, es que todo lo que rodea el fútbol… Me asqueé un poco del fútbol porque si hago algo por alguien, no espero nada a cambio; lo que sí espero es una buena predisposición, contágiate lo que quiero hacer, o mirar el lado bueno. Siento que le he dedicado mi vida al fútbol, que me ha dado siempre una estabilidad económica, un nombre dentro del fútbol peruano, muchos amigos, hermanos. Pero he tenido muchas decepciones en este entorno; por ejemplo, el tema de las apuestas, de los que nos maltratan.

El zaguero de Alianza Atlético se refirió a las situaciones que lo han llevado a pensar en colgar los chimpunes. (Video: Infobae Perú / Joaquín Parra)

- ¿Alguna de esas decepciones que se pueda contar?

He estado en la cancha donde yo sabía que iba a ganar un partido 3-0. Entonces, te das cuenta que es fuerte. O posiblemente yo fallé un gol o fallé en un gol, y el partido nos empatan en el último minuto por un error mío. Y me escriben amenazándome de Taiwán porque le fregué la apuesta. Es como que alguien en Taiwán o China había apostado que ganaba 2-1. Pero dentro de todo, si esto es verdad, está bien, porque es un juego de azar. Es alguien tercero que está apostando su plata y cada uno hace con su dinero lo que quiere, mientras esté fuera del fútbol. Sin embargo, son cosas que no me gustan.

El hecho de que un representante coloque a tres o cuatro jugadores en un equipo, que todo sea un círculo cerrado, que no haya mucho merecimiento, y que las cosas sean más fáciles no por uno mismo, sino por otras personas, por terceros. Además, el trato que nos dan como futbolistas en el aspecto humano. Nosotros no tenemos feriados porque no sabemos cuándo jugamos. Solo tenemos un día libre después del partido y no es siempre. Nos perdemos nacimientos de nuestros hijos o cumpleaños. Sí, todo el mundo dice que ganamos bastante bien, pero eso no tiene nada que ver. Ni toda la plata del mundo te va a devolver el momento en que nació tu hija.

Por ejemplo, nunca asistí a un Día del Padre en el colegio y es algo que me encantaría hacer. Quiero dar una estabilidad también a mis hijas. Estuvieron dos años en Cusco con sus amiguitas desde el nido y pasaron al colegio. Están felices y de la nada se tienen que ir de Cusco, y les tienen que decir adiós a sus amigas, y empezar de nuevo acá en Piura. Y si me tengo que ir, no sé, a Vietnam, mis hijitas se van a tener que despedir de sus amiguitas aquí para irse conmigo. Es un tema que yo no quiero, por eso me viene mucho ese fantasmita del retiro. También hay una verdad: como gano en el fútbol, no ganaría en otro lado. Ahí también está el amor a mis hijas, en darles el día de mañana una mejor vida de la que yo tuve. Estoy en ese limbo, en esa tarea constante.

- A raíz de eso es que llevaste un curso de comunicación y periodismo deportivo.

Sí. Siempre le digo a mi esposa que no quiero ser entrenador porque justamente odio esta vida (de futbolista). El levantarme temprano, ir a entrenar, estar atado a una ciudad. Y como técnico, peor, porque ni siquiera tienes un año de contrato. Te va mal tres partidos y te botan. Es lo que estoy renegando jugando al fútbol. Pero uno nunca sabe, el día de mañana estoy dirigiendo o en un comando técnico, porque la calle está dura y tengo que trabajar. Pero me estoy preparando para eso, para tener un trabajo más estable ya retirado. Jugar al fútbol y haber estudiado es un plus en el tema del periodismo.

Horacio Benincasa celebrando con su gran amigo, Manuel Corrales, el título de la Liga 2 con Cusco FC el 2022. - créditos: Horacio Benincasa
Horacio Benincasa celebrando con su gran amigo, Manuel Corrales, el título de la Liga 2 con Cusco FC el 2022. - créditos: Horacio Benincasa

- Si te dijera que el día siguiente de tu retiro, estás económicamente estable y me das a entender que querrías estar fuera del fútbol, ¿qué es lo que harías?

Mi esposa puso en pausa su carrera y su vida para seguirme. Lo que siempre busco es estar bien, hacer un colchón económico para que ella pueda retomar su vida en lo que le gusta hacer. A mí me tocará esta vez acompañarla. Creo que es lo más justo y lo que deseo hacer. Eso no me quita estudiar o estar en el periodismo, ya con mis horarios o por lo menos elegir dónde trabajar.

- Para terminar, ¿cuál calificarías como el mejor momento de tu carrera y el que más padeciste en ella?

El mejor momento de mi carrera creo que fue el 2020 en Mannucci. Que me fui de la ‘U’ ya cansado, y no del club, sino de toda la exposición que te daba. Estando en la ‘U’ yo quería descansar un poco, y me iba a almorzar, pero tenía cuatro televisores hablando de la ‘U’ con mi cara ahí. Fue un momento donde me saturé y quise alejarme un poco. Me fui a Real Garcilaso, pero allí me sentía raro en el anonimato. Hacía un gol y no salías en ningún lado. Era lo que estaba buscando, pero en ese momento me sentía raro. Ahí se apagó un poquito mi llama con el fútbol.

Y en el 2020, en pandemia, me puse muy bien físicamente. Se me dio por entrenar tres veces al día. Mi hija ya estaba un poquito más grande. No sé qué pasó en mí que mi carrera empezó de nuevo. Hicimos una muy buena campaña ese año y clasificamos a la Copa Sudamericana por primera vez en su historia; el 2021 perdimos la final de la Copa Bicentenario con Cristal. Ese año volví a ser yo después de mucho tiempo donde estaba a gusto jugando.

El momento más difícil fue cuando regresé de Inglaterra y me quedé ocho meses sin jugar. Y el 2022, de haber vivido esos dos años en Mannucci muy buenos, firmé con Cusco FC un contrato muy bueno en una ciudad hermosa que ya conocía, y me encontré con un descenso. No pude hacer nada, tuve que quedarme por un tema de los cortos tiempos. Aún así, esa temporada ascendimos con Cusco FC y está entre los momentos más lindos de mi carrera. O ascendíamos, o desaparecíamos, así de simple, nuestra carrera estaba en juego.

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