Visita del papa León XIV, ¿un bálsamo para Keiko Fujimori a pocos días de cumplir sus primeros 100 días en el poder?

Su nacionalidad peruana y los años que ejerció como obispo de Chiclayo fortalecen su identificación con la población, una conexión que antecede al actual Gobierno y no puede atribuirse a su gestión

Keiko Fujimori de blanco y un cardenal de rojo ante la basílica de San Pedro, entre las banderas de Perú y de la Ciudad del Vaticano.
Una composición gráfica sitúa a Keiko Fujimori y a un prelado católico junto a las banderas de Perú y del Vaticano frente a la plaza de San Pedro. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La próxima visita del papa León XIV al Perú coincidirá con un periodo sensible para el Gobierno de Keiko Fujimori, que se aproxima a sus primeros 100 días en el poder. El acontecimiento religioso, previsto del 11 al 17 de noviembre de 2026, representa una oportunidad para que la presidenta aparezca junto a una de las figuras con mayor reconocimiento simbólico entre los peruanos. Sin embargo, la convocatoria que despierta el pontífice no necesariamente implica un respaldo a la administración presidencial.

La llegada del líder de la Iglesia católica también ocurre en un escenario de polarización política y desconfianza hacia las instituciones. Su vínculo personal con el país, donde obtuvo la nacionalidad peruana y ejerció como obispo de Chiclayo, le otorga a la visita una dimensión distinta de la que tendría una actividad diplomática o protocolar. Para distintos sectores de la población, León XIV representa una figura cercana, cuya trayectoria en el país antecede a su elección como sumo pontífice.

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Desde el Ejecutivo, la visita fue presentada como una oportunidad para promover la fraternidad y la unidad nacional. La presidenta Keiko Fujimori calificó el arribo del papa como una “gran bendición”, según publicó la Presidencia del Perú. Esta posición también coincide con el mensaje del Episcopado Peruano sobre la importancia de la presencia del pontífice en el territorio nacional.

No obstante, el posible beneficio político para la mandataria tiene límites. José Incio, docente del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), explicó en una entrevista con Infobae Perú que los acontecimientos religiosos masivos pueden reducir temporalmente las diferencias entre los ciudadanos, pero no necesariamente modifican la percepción sobre quienes gobiernan. El especialista también advirtió que la agenda del papa podría exponer asuntos sensibles para el fujimorismo.

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La visita del papa puede ofrecer una tregua política a Keiko Fujimori

Keiko Fujimori

Uno de los principales efectos de una visita papal de esta magnitud es su capacidad para modificar temporalmente la dinámica de la vida pública. Las actividades religiosas convocan a personas de distintas procedencias y posiciones políticas alrededor de una misma figura, lo que puede reducir las diferencias que suelen marcar la convivencia nacional.

José Incio explicó a Infobae Perú que estos acontecimientos producen una “eflorescencia colectiva”, debido a que la sociedad participa de una experiencia compartida y se reconoce como parte de una misma comunidad.

“Estos rituales masivos hacen que la sociedad se vea y se sienta a sí misma como una unidad”, sostuvo el especialista.

Desde esa perspectiva, el Gobierno podría obtener un beneficio temporal por su condición de anfitrión de la visita. La presencia de Keiko Fujimori junto al pontífice, en actividades de alcance nacional y con amplia cobertura televisiva, le permitiría ocupar un espacio central en un acontecimiento que despierta interés más allá de las diferencias partidarias.

Incio también señaló que la reunión privada entre la presidenta y León XIV tendrá una dimensión pública y mediática. Aunque se trate de un encuentro entre autoridades, su exposición ante la ciudadanía puede adquirir un significado político, especialmente por el contexto en el que ocurre.

Sin embargo, el docente de la PUCP precisó que esa visibilidad no equivale a una mejora automática de la aprobación presidencial. La suspensión temporal de los conflictos políticos no elimina las razones que explican el descontento ciudadano.

El respaldo al pontífice no significa apoyo al Gobierno

La popularidad del papa León XIV constituye un elemento que puede favorecer la imagen institucional del Estado durante su visita. No obstante, existe una diferencia entre la valoración que recibe el líder religioso y la opinión que los ciudadanos mantienen sobre la presidenta.

Incio explicó que en este tipo de acontecimientos puede aparecer un “efecto de legitimidad por asociación”. Esto ocurre cuando una autoridad política comparte espacios públicos con una figura que cuenta con reconocimiento y confianza social. En el caso peruano, la presencia del papa podría ofrecerle a Keiko Fujimori una exposición favorable.

A pesar de ello, el especialista descartó que ese efecto se traduzca necesariamente en una mejor evaluación de la gestión presidencial. Durante la entrevista con Infobae Perú, señaló que la aprobación de la mandataria atraviesa una situación desfavorable, con un incremento de la desaprobación.

El docente consideró posible una especie de “luna de miel momentánea” entre el Gobierno y la ciudadanía, aunque advirtió que su duración sería limitada. La asistencia a las actividades religiosas y las muestras de afecto hacia León XIV no constituyen indicadores suficientes para determinar si la población respalda las decisiones de la presidenta.

Como antecedente, el experto mencionó la visita del papa Francisco al Perú en 2018, durante el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Pese a la convocatoria masiva que generó el acontecimiento religioso, la percepción ciudadana sobre el entonces mandatario no experimentó un cambio favorable que modificara el escenario político. Poco después, el país atravesó la crisis que terminó con su renuncia.

La Iglesia católica mantiene una posición de confianza entre los peruanos

‘De Chiclayo al Vaticano: El camino del Papa León XIV’ se estrena el 28 de agosto.
‘De Chiclayo al Vaticano: El camino del Papa León XIV’ se estrena el 28 de agosto.

La capacidad de convocatoria de León XIV también responde al lugar que ocupa la Iglesia católica en la sociedad peruana. Su figura no representa únicamente a una institución religiosa internacional, sino también a una autoridad moral que puede generar identificación entre personas con distintas posiciones políticas e ideológicas.

Según José Incio, la Iglesia católica conserva niveles importantes de aprobación y favorabilidad en el país. El especialista también hizo referencia a los indicadores de confianza institucional del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), que sitúan a la institución religiosa entre las entidades con reconocimiento social.

En ese contexto, el papa puede convertirse en un punto de encuentro para sectores que mantienen diferencias frente a la política nacional. Su presencia adquiere especial relevancia en un país que enfrenta problemas de inseguridad ciudadana, dificultades económicas y emergencias vinculadas con fenómenos naturales.

“El Papa representa una figura, sobre todo de una institución que tiene un montón de legitimidad en la sociedadW, explicó Incio durante la conversación con Infobae Perú.

La convocatoria también puede extenderse más allá de Lima. El recorrido del pontífice incluye distintas localidades del país, lo que permitirá que comunidades con experiencias y realidades diferentes participen de las actividades previstas.

Para el especialista, esa cercanía puede reforzar la identificación de los ciudadanos con León XIV, aunque no necesariamente con las autoridades que participan de su recepción. La legitimidad que recibe el líder religioso responde a factores propios de su trayectoria y de la institución que representa.

El vínculo de León XIV con Chiclayo dificulta que Fujimori se apropie políticamente de la visita

La relación del papa con el Perú constituye otro factor que limita la posibilidad de que el Gobierno presente su llegada como un resultado de su propia gestión. León XIV obtuvo la nacionalidad peruana y desarrolló parte de su trayectoria pastoral en Chiclayo, ciudad donde ejerció como obispo.

Ese antecedente fortalece la identificación de los ciudadanos con el pontífice. Su relación con el país no comenzó con su elección como papa, sino que responde a los años de trabajo pastoral y a los vínculos que estableció con distintas comunidades peruanas.

Incio sostuvo que esa conexión personal hace que la visita tenga un significado particular para la población. Además, consideró que los ciudadanos reconocen una relación directa entre el pontífice y el país, por lo que resultaría difícil atribuirle al Ejecutivo el mérito de su llegada.

“Los peruanos entienden que hay una suerte de pertenencia entre el Papa y la ciudadanía, entre el Papa y el país”, indicó el docente de la PUCP a Infobae Perú.

Esta identificación también puede colocar al Gobierno en una posición distinta de la que espera. Aunque la presidenta participe de las actividades oficiales y mantenga un encuentro privado con León XIV, el respaldo que reciba el pontífice no necesariamente se trasladará a su administración.

La agenda del papa podría exponer asuntos sensibles para el fujimorismo

Infografía con la silueta de un pontífice, un avión y cinco recuadros con ilustraciones de la pista aérea, el palacio y un teatro.
Una infografía de Infobae detalla el cronograma oficial de la llegada y los encuentros del papa León XIV en Lima y el Callao. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro elemento que puede complicar el aprovechamiento político de la visita es la agenda propia del pontífice. Su presencia en el país no estará limitada a los encuentros protocolares con las autoridades, pues también representa una oportunidad para abordar problemas sociales y demandas de distintos sectores.

Incio advirtió que algunos asuntos vinculados con la trayectoria de León XIV podrían generar tensiones con el Gobierno de Keiko Fujimori. Entre ellos mencionó la memoria del conflicto armado interno y el debate sobre la interpretación de los años noventa, un periodo relacionado directamente con el legado político de Alberto Fujimori.

El especialista recordó que León XIV fue uno de los promotores de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Según explicó, el entonces religioso participó en la recolección de firmas para respaldar la aprobación de esta comisión, antecedente que podría adquirir relevancia durante la cobertura de su visita.

Este aspecto cobra importancia ante las posiciones del actual Gobierno respecto de las políticas vinculadas con educación y memoria histórica. Para Incio, la presencia del pontífice podría recuperar debates que no necesariamente favorecen la narrativa política del fujimorismo.

También mencionó la posibilidad de que León XIV preste atención a las condiciones de vida de las poblaciones de la selva, la pobreza, las cárceles y las desigualdades sociales. Estos asuntos podrían convertirse en referencias sobre las necesidades que enfrenta el país y las responsabilidades de sus autoridades.

De esta manera, la visita no representa únicamente una oportunidad de exposición para la presidenta. El mensaje del papa podría incluir cuestionamientos sobre problemas que requieren respuestas del Ejecutivo y que forman parte de las demandas ciudadanas.

Qué tendría que hacer el Gobierno para prolongar el efecto de la visita papal

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La posibilidad de que el acontecimiento religioso produzca un cambio duradero en la relación entre el Gobierno y la población depende de factores que van más allá de las actividades oficiales. Para José Incio, una mejora de la imagen presidencial requeriría acciones concretas que permitan establecer una diferencia entre el mensaje de unidad y las decisiones políticas de la administración.

El docente sostuvo que el Gobierno tendría que reconocer públicamente las razones que explican el deterioro de su imagen ante determinados sectores de la población. En particular, mencionó el rechazo que existe en regiones del sur del país, donde, según su referencia durante la entrevista, la desaprobación de Keiko Fujimori se aproxima al 70%.

El especialista vinculó parte de ese descontento con el historial del fujimorismo en el Congreso. Entre los asuntos que identificó figuran las leyes que, según sus críticos, favorecieron al crimen y la impunidad, así como el respaldo político a Dina Boluarte durante las protestas contra su Gobierno, que dejaron numerosas muertes en el sur.

Por ello, Incio consideró que una eventual política de reconciliación tendría que incluir un reconocimiento público de las responsabilidades políticas del fujimorismo. No bastaría con utilizar el mensaje religioso como una referencia de unidad si no existe una voluntad de atender los cuestionamientos que persisten en distintos sectores.

También señaló la necesidad de responder a los problemas inmediatos de la población y establecer medidas que permitan dar continuidad a las demandas sociales más allá de la visita.

Para determinar si León XIV produjo algún efecto favorable sobre la imagen presidencial, el especialista planteó la necesidad de revisar las encuestas de opinión pública posteriores al acontecimiento. La comparación tendría que considerar tanto los resultados inmediatos como los indicadores de los meses siguientes, debido a que un eventual incremento de aprobación no demostraría, por sí solo, un cambio sostenido en la percepción ciudadana.

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