78% de trabajadores en Perú reporta agotamiento laboral: ¿cómo identificar si estás cerca del límite?

El estrés laboral sostenido puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ansiedad y depresión. Un especialista explica cómo reconocer las primeras señales

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Burnout estrés laboral
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El desgaste laboral, conocido como burnout, se ha convertido en uno de los principales problemas que afectan la salud mental y física de los trabajadores. En el Perú, el 78% de los empleados reporta indicios de agotamiento ocupacional y el 60% asegura que trabaja más horas de las pactadas en su jornada, una combinación que ubica al Perú como el de mayor incidencia de burnout frecuente en Latinoamérica, con una tasa del 16%, tres puntos porcentuales por encima de Colombia y cuatro más que México y Chile.

Este síndrome, asociado al estrés crónico en el trabajo, no solo repercute en el bienestar emocional, sino también en la salud física y el desempeño profesional. Sin embargo, muchas personas conviven con sus síntomas sin reconocer que podrían estar atravesando esta condición.

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“Este síndrome no aparece de un día para otro, es el resultado de meses, e incluso años, de estrés acumulado sin el manejo adecuado. Lo preocupante es que muchas personas lo normalizan dentro de su rutina diaria y no lo reconocen como una condición que requiere apoyo profesional“, explica José Chávez, psicólogo de Sanitas Consultorios Médicos.

¿Cómo saber si el desgaste laboral está afectando tu salud?

De acuerdo con el especialista, el burnout suele desarrollarse de forma progresiva, por lo que es frecuente que las personas atribuyan sus síntomas al cansancio cotidiano o al exceso de trabajo.

Ilustración en acuarela de un enfermero con uniforme azul petróleo y zapatillas blancas apoyado contra la pared de un pasillo de hospital.
La ilustración editorial muestra a un enfermero de mediana edad apoyado contra la pared en un pasillo hospitalario, con los brazos cruzados y la cabeza inclinada, indicando el cansancio después de un turno largo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las señales de alerta más comunes destacan:

  • Cansancio persistente que no desaparece incluso después de descansar y que provoca iniciar el día con poca energía o sensación constante de agotamiento.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones que antes resultaban sencillas, como priorizar tareas, responder correos electrónicos o resolver problemas cotidianos.
  • Irritabilidad o cambios de humor frecuentes que terminan afectando la relación con compañeros de trabajo, familiares o amigos.
  • Sensación de distanciamiento o indiferencia hacia responsabilidades laborales que antes generaban motivación.
  • Síntomas físicos recurrentes, como dolores de cabeza, molestias digestivas, contracturas en el cuello y la espalda o bruxismo (rechinar o apretar los dientes), especialmente durante la noche.
  • Insomnio o sueño no reparador, con dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes durante la madrugada.
  • Cambios en el apetito, ya sea por consumir en exceso alimentos ricos en azúcar y carbohidratos o, por el contrario, por perder el interés en comer.

El impacto del <i>burnout</i> en el organismo

El desgaste laboral no solo afecta el estado de ánimo. Según explica Chávez, cuando el estrés se mantiene durante largos periodos, determinadas regiones del cerebro activan una mayor producción de cortisol y adrenalina, hormonas relacionadas con la respuesta al estrés.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una mujer se sostiene el abdomen con expresión de malestar mientras está sentada en un sofá, reflejando síntomas de dolor estomacal. El incremento de problemas digestivos ha llevado a más personas a buscar atención médica y asesoría en línea. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como consecuencia, aumentan las probabilidades de desarrollar hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, se debilita el sistema inmunológico y pueden aparecer alteraciones digestivas. Además, cuando el problema no recibe atención, también se incrementa el riesgo de padecer depresión o trastornos de ansiedad a largo plazo.

Los jóvenes son los más afectados

Aunque cualquier trabajador puede desarrollar este síndrome, algunos grupos presentan un riesgo mayor.

En el Perú, el 17% de los integrantes de la Generación Z (entre 13 y 28 años) reporta sufrir burnout de manera constante. Entre los millennials (29 a 44 años), la cifra alcanza el 14%.

Estas generaciones también son las que con mayor frecuencia señalan que la sobrecarga laboral y el estrés perjudican su bienestar y rendimiento. Asimismo, las personas expuestas a situaciones de discriminación o exclusión en el entorno laboral, como quienes tienen neurodivergencias o pertenecen a la comunidad LGBTQ+, suelen registrar mayores niveles de desgaste ocupacional.

La hiperconectividad también pasa factura

Uno de los factores que favorece el desarrollo del burnout es la creciente hiperconectividad. La dificultad para desconectarse una vez terminada la jornada, las horas extras y la saturación de mensajes, correos y reuniones virtuales han convertido la fatiga tecnológica en un riesgo presente en prácticamente todos los sectores laborales.

¿Cómo prevenir el desgaste laboral?

Para proteger la salud mental y reducir el riesgo de desarrollar burnout, el psicólogo José Chávez recomienda incorporar hábitos saludables en la rutina diaria:

  • Establecer horarios claros para iniciar y terminar la jornada laboral, evitando revisar correos o mensajes fuera del horario de trabajo.
  • Organizar las tareas de acuerdo con los momentos del día en los que se tiene mayor energía, reservando las actividades más complejas para esas horas.
  • Dormir entre siete y ocho horas cada noche para favorecer la recuperación física y mental.
  • Realizar actividad física de manera regular; incluso 30 minutos diarios ayudan a disminuir los niveles de cortisol y mejorar el estado de ánimo.
  • Reservar tiempo para actividades recreativas y espacios de desconexión, fundamentales para la recuperación emocional.
  • Buscar ayuda profesional si los síntomas persisten durante más de dos semanas.

“El burnout no es un signo de debilidad ni de falta de compromiso, es la señal de que el cuerpo y la mente han llegado a su límite. Reconocerlo a tiempo y buscar ayuda profesional es el acto de responsabilidad más importante que una persona puede tener consigo misma“, concluye el especialista.

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