Un pintor, un amante del metal y un sastre: tres historias de vida que emocionaron en el Día del Padre en el Hogar Canevaro

Un total de 50 residentes, entre padres y abuelos, participaron en una jornada con música, baile, dinámicas y reconocimientos, en un encuentro organizado por la Beneficencia de Lima dentro del centro gerontológico

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Triptych: Retrato frontal de un hombre mayor con camisa azul; un hombre mayor con sombrero, gafas y traje; un hombre mayor con gafas y polo negro
La imagen muestra retratos de tres residentes del Hogar Canevaro que participaron en la celebración del Día del Padre, un evento que reunió a más de 50 adultos mayores en el centro gerontológico. (Composición: Infobae Perú / Beneficencia de Lima)

Los pasillos del Hogar Canevaro, en Lima, amanecieron con un ambiente distinto. No era un día cualquiera, era una celebración anticipada por el Día del Padre, una fecha que, para decenas de residentes, despierta memorias profundas, algunas alegres y otras marcadas por la nostalgia. Aun así, el encuentro se convirtió en una oportunidad para reencontrarse con la alegría cotidiana.

En total, 50 adultos mayores que son padres y abuelos participaron de una jornada que incluyó música, baile, dinámicas y reconocimientos. Más allá del festejo, el ambiente estuvo atravesado por historias de vida que, entre risas y silencios, revelan trayectorias construidas entre el trabajo, la familia y los giros inesperados del destino.

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En ese grupo, tres nombres destacaron no solo por su historia personal, sino por la forma en que han transformado sus experiencias en identidad: José Rojas, ingeniero pesquero y pintor; Edwin Peralta López, sastre de 78 años; y Félix Rivera Hidalgo, conocido cariñosamente como el “abuelo metalero”

Grupo de hombres adultos mayores sentados en mesas con manteles blancos, aplaudiendo en un salón con un mural de aves y flores. Hay globos y serpentinas azules
La imagen ilustra la participación de residentes del Hogar Canevaro en una celebración del Día del Padre, donde varios adultos mayores se sientan en mesas y aplauden en un salón decorado con un mural colorido. (Foto: Beneficencia de Lima)

Entre el mar y el lienzo: la historia de José Rojas

Para José Rojas, el arte no fue un pasatiempo tardío ni una anécdota decorativa, sino un refugio. Ingeniero pesquero y pintor, encontró en la pintura un espacio íntimo tras una tragedia que lo marcó de manera irreversible: perdió a su esposa y a su hijo en un accidente de tránsito.

Su vínculo con el dibujo venía de antes. En su familia, la vocación artística se repetía como un legado silencioso. Su abuelo y su padre también fueron artistas autodidactas. A los 17 años, una de sus obras llamó la atención de un docente de Bellas Artes, quien destacó su talento e incluso comparó su técnica con la del pintor Rembrandt.

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Retrato de un hombre de cabello gris y gafas con polo negro y collar púrpura, de pie en un estudio con dos sillas, un caballete, un cuadro y pinceles
La imagen muestra a José Rojas, ingeniero y pintor, en su taller de arte, donde encuentra un refugio para expresar su vocación artística. (Foto: Beneficencia de Lima)

Pero el camino no se abrió sin resistencia. Según recuerda, su padre no le permitió aceptar una beca para especializarse en Ámsterdam. Con el tiempo, esa puerta cerrada se transformó en otra cosa, hoy, su arte continúa siendo su principal refugio dentro del Hogar Canevaro, donde cada trazo funciona como memoria y sostén.

La vida de Edwin Peralta, sastre y padre de dos hijos

A sus 78 años, Edwin Peralta López conserva la precisión del oficio que lo acompañó toda la vida: es sastre y padre de dos hijos. En su historia, la paternidad no fue un rol único ni lineal: asumió también tareas que, durante gran parte de la crianza, lo llevaron a cumplir el rol de madre.

Nacido en Huancavelica, habla con orgullo de sus raíces. En el Hogar Canevaro, su identidad se expresa tanto en lo que cuenta como en lo que hace con las manos. Recientemente, sorprendió a sus compañeros en un casting de talentos al interpretar “La Malagueña” caracterizado como un charro mexicano.

Hombre de edad con traje y gafas sentado a la mesa, junto a otros hombres en un evento con mural de fondo. Uno de ellos levanta una mano
Edwin Peralta López, sastre de 78 años originario de Huancavelica, asiste a un evento social junto a otros adultos mayores. (Foto: Beneficencia de Lima)

El detalle no pasó inadvertido: él mismo confeccionó su vestimenta con una antigua máquina de coser que conserva en su habitación. En una celebración pensada para recordar a los padres, Edwin encontró una forma propia de presentarse: cosiendo, cantando y mostrando que el oficio también puede ser una manera de narrarse.

Félix Rivera Hidalgo y la música como refugio de memoria y familia

Félix Rivera Hidalgo carga un apodo que, dentro del hogar, lo vuelve inconfundible: el “Abuelo metalero”. Fanático del rock y el metal, es padre de tres hijos y abuelo de nueve nietos. En sus recuerdos, la familia ocupa un lugar central, con un matiz que pesa: actualmente reside en el extranjero.

Entre los momentos que conserva con especial cariño, hay uno que vuelve como una escena completa, con música y complicidad doméstica. “Recuerdo que con mi hijo mayor grabábamos CDs cuando vivíamos en Venezuela y buscábamos los discos de metal más difíciles de conseguir. Fueron años muy especiales”, relató.

Hombre mayor con gorra y camiseta negra de Dream Theater, sostiene una entrada del concierto y hace el signo de los cuernos con su mano derecha
Don Félix Rivera Hidalgo, conocido como el "Abuelito Metalero", posa con su entrada para el concierto de Dream Theater, mientras busca reunirse con su familia en Venezuela. (Foto: Beneficiencia de Lima)

En un espacio donde la rutina puede volverse uniforme, Félix sostiene una identidad que no negocia: la música como pertenencia, y la memoria familiar como un hilo que todavía lo conecta con los suyos.

Así fue la celebración por el Día del Padre en el Hogar Canevaro

La jornada por el Día del Padre reunió a 50 residentes que son padres y abuelos. El Hogar Canevaro, centro gerontológico administrado por la Beneficencia de Lima, organizó actividades de integración y homenaje que incluyeron presentaciones artísticas preparadas para los residentes.

Los residentes Luis Hoyos Madueño y Francisco Lozano interpretaron canciones alusivas a la fecha, mientras que las estudiantes de la Escuelita Canevaro ofrecieron un número de baile. También participaron representantes de la Dirección de Familia de la Policía Nacional del Perú, quienes acompañaron a los residentes durante la actividad.

Colaboradores de las áreas de Servicio Social, Psicología, Nutrición y Terapia Física se sumaron con dinámicas y presentaciones. Al cierre, los residentes recibieron regalos y compartieron un momento de convivencia que fortaleció los lazos dentro del hogar, en una celebración donde el reconocimiento fue, sobre todo, una forma de escucha.

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