
Dos estudios clínicos publicados en 2025 aportaron la primera prueba directa en humanos de que el ayuno intermitente y las dietas que imitan el ayuno activan la autofagia, el mecanismo celular por el que el organismo descompone y recicla componentes dañados o envejecidos. Los investigadores vinculan ese proceso con la prevención del alzhéimer, el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.
La autofagia —del griego “comerse a uno mismo”— es un sistema de mantenimiento celular del reino animal. Cuando el organismo detecta escasez de nutrientes, activa una maquinaria molecular que forma sacos de doble membrana llamados autofagosomas. Estos rodean proteínas dañadas, mitocondrias disfuncionales y otros residuos celulares para transportarlos hasta los lisosomas, donde se descomponen en aminoácidos, ácidos grasos y azúcares, que luego se reutilizan para construir nuevos componentes funcionales.
Este proceso fue reconocido en 2016, cuando el Comité Nobel otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina al biólogo celular japonés Yoshinori Ohsumi por descifrar la maquinaria genética y molecular que lo sustenta.
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Qué mostraron los ensayos clínicos en humanos
Aunque la autofagia se conocía desde hacía más de 50 años, la prueba de sus beneficios en personas vivas era casi inexistente hasta mayo de 2025. En ese mes, investigadores del South Australian Health and Medical Research Institute publicaron en The Journal of Physiology los resultados de un ensayo con 121 adultos.

Los participantes fueron asignados de forma aleatoria a tres grupos: cuidado estándar, restricción calórica o alimentación restringida en el tiempo de forma intermitente, durante seis meses. El grupo que siguió una ventana horaria de alimentación mostró un flujo autofágico mayor que el grupo de control, en la primera demostración en un ensayo clínico controlado de que el momento en que se come puede incrementar la actividad autofágica en personas.
Meses después, en diciembre de 2025, un segundo ensayo piloto aleatorizado liderado por la doctora Sara Espinoza, directora del Centro de Geroscience Traslacional del Cedars-Sinai Medical Center, y publicado en GeroScience, evaluó el efecto de una dieta de cinco días que imita el ayuno, conocida como fasting-mimicking diet (FMD), en adultos sanos.
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Los participantes que siguieron el protocolo ProLon registraron mayor actividad autofágica, pérdida de peso, reducción de la glucosa en ayunas y mejora de la sensibilidad a la insulina. “Este estudio abre una vía para explorar cómo la restricción calórica periódica y de base vegetal puede utilizarse para intervenir en el envejecimiento saludable y la salud metabólica”, señaló Espinoza en declaraciones recogidas por la publicación.

Cómo se activa la autofagia
El mecanismo detrás de estos resultados está vinculado a dos rutas moleculares opuestas. Cuando el organismo recibe alimento, la molécula señalizadora mTOR (diana mecanística de la rapamicina) se activa, prioriza el crecimiento celular y suprime la autofagia. Cuando se produce el ayuno, mTOR se inhibe, la molécula sensora de energía AMPK aumenta su actividad y la autofagia se activa.
Un organismo alimentado de forma continua a lo largo del día, sin pausas prolongadas entre comidas, mantiene mTOR elevado de manera sostenida y, con ello, el programa de limpieza celular permanece apagado. La composición de la dieta también influye: los aminoácidos, en especial la leucina, son activadores directos de mTOR. Por eso, reducir la ingesta de proteínas durante un período de ayuno profundiza la señal autofágica incluso cuando se consume alguna caloría.
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Qué relación tiene con el alzhéimer y el párkinson
La autofagia no actúa de forma indiscriminada. Además de un modo masivo que se activa ante privación grave de nutrientes, el sistema opera en modo selectivo: la mitofagia elimina mitocondrias dañadas que generan radicales libres en exceso; la xenofagia destruye bacterias y virus que han penetrado en la célula; y la agrefagia se ocupa de los agregados de proteínas mal plegadas, como la beta-amiloide y la tau del alzhéimer, o la alfa-sinucleína del párkinson.
Cuando este sistema falla, esas proteínas se acumulan y las neuronas empiezan a deteriorarse. Una revisión de 2024 publicada en Neuron por investigadores de la Universidad de Cambridge describió la relación como bidireccional: la autofagia deteriorada acelera la neurodegeneración, y la neurodegeneración deteriora aún más la autofagia.
Con el envejecimiento, la actividad autofágica declina de forma progresiva en distintos tejidos, lo que favorece la acumulación de residuos celulares, promueve la inflamación crónica y contribuye al deterioro funcional de órganos como el cerebro, el hígado, los músculos y el sistema inmunitario. Los investigadores consideran este declive uno de los factores centrales del proceso de envejecimiento biológico.
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Qué otras vías se investigan
El ejercicio físico representa una vía paralela de activación. Investigaciones publicadas en Frontiers in Nutrition en 2020 confirmaron que el ejercicio de resistencia induce autofagia tanto en tejido muscular como cerebral, con un efecto especialmente pronunciado en organismos de edad avanzada, donde la tasa autofágica ya había caído.
La combinación de ayuno y actividad física podría generar una activación aditiva o sinérgica del proceso. La industria farmacéutica también apunta en esa dirección. Una revisión publicada en enero de 2025 en Frontiers in Cell and Developmental Biology por investigadores del Instituto Karolinska catalogó los compuestos en desarrollo clínico para modular la autofagia en el contexto del alzhéimer, entre ellos inhibidores de mTOR, activadores de TFEB y moléculas reutilizadas de otros usos.
La rapamicina, un inhibidor de mTOR ya aprobado para prevenir el rechazo en trasplantes de órganos, concentra atención investigadora como posible compuesto para la longevidad. La espermidina, una poliamina natural presente en altas concentraciones en el germen de trigo, la soja y los quesos curados, también mostró efectos inductores de autofagia y se prueba en ensayos clínicos europeos para la protección cognitiva en adultos mayores.
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