
El Estadio Nacional de Lima se transformó la noche del 20 de mayo en el epicentro de un espectáculo que combinó la intimidad de los grandes relatos acústicos con la potencia de un show multitudinario. El regreso de Ed Sheeran a la capital peruana, tras nueve años de ausencia, reunió a más de 40 mil asistentes y marcó un hito en la escena musical local por la magnitud del despliegue técnico y la cercanía emocional entre artista y público.
La jornada comenzó con la presentación de Christian Meier, actor y músico peruano, quien tuvo la responsabilidad de abrir el concierto. A las 7:35 de la noche, Meier apareció sobre el escenario y de inmediato despertó la ovación de los asistentes. El setlist incluyó temas emblemáticos de su carrera como “Alguien”, “Primero en mojarme”, “Esa sí es una mujer” y “Espérame en el tren”, este último acompañado de un emotivo guiño a Pedro Suárez-Vértiz al interpretar “Sé que todo ha acabado ya”.
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También hubo espacio para canciones de su más reciente etapa, como “Yo tan bien” y “Así es la ley”. El cierre llegó con “Quédate” y “Carreteras mojadas”, mientras el público coreaba cada palabra. “Es un placer estar aquí en mi país. Esta es mi patria”, afirmó Meier, visiblemente emocionado, antes de agradecer a Ed Sheeran por la invitación y al público por su apoyo.

El rugido del Estadio Nacional y la magia de Ed Sheeran
Pocos minutos después, el Estadio Nacional se sumió en la expectativa. El ingreso de Ed Sheeran estuvo acompañado de un despliegue visual imponente: pantallas gigantes, llamaradas, juegos de luces y una estructura circular que enmarcaba la escena. Sin embargo, en el centro de todo estaba él, solo con una guitarra y su estación de loops, capaz de transformar un espacio monumental en un ambiente íntimo.
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“Han pasado nueve años desde que estuve aquí. Este es el show más grande que he dado en Perú. Muchísimas gracias. Es maravilloso ver a tanta gente aquí. ¿Están listos para cantar?”, preguntó Sheeran, dando paso a un repertorio que osciló entre sus grandes clásicos y las novedades de su álbum “Play”. Abrió con la energía de “You Need Me, I Don’t Need You” desde el B-Stage y rápidamente enlazó con “Sapphire”, una de sus canciones más recientes. El artista dejó en claro que su propuesta actual mira hacia nuevos territorios, integrando influencias de la música india y ritmos globales.

No tardó en regresar a sus raíces: “Castle on the Hill”, “The A Team”, “Shivers” y “Don’t” elevaron la temperatura y conectaron con una audiencia que lo ha acompañado durante más de una década. Cada melodía provocó saltos, gritos y hasta lágrimas entre los asistentes.
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El valor del directo: peticiones, improvisación y cercanía
Uno de los momentos más destacados de la noche surgió durante el regreso de Sheeran al B-Stage. Allí, dejó atrás los recursos visuales y se entregó a la espontaneidad. Escuchó los pedidos del público y complació con versiones de “Afire Love”, “Tenerife Sea” y “Happier”, temas que no figuraban en el guion inicial. El segmento cerró con una emotiva interpretación de “Give Me Love”, logrando que el estadio se sintiera reducido a la dimensión de una sala de estar.
La interacción fue constante: Sheeran dividió el público en coros y alentó a cantar al unísono. Cada error técnico, como un loop fallido, se asumió con humor y naturalidad, reforzando la sensación de cercanía.
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El espectáculo viró de ambiente cuando Sheeran invitó al escenario a la banda irlandesa Beoga. Los sonidos folk transformaron el estadio y acompañaron canciones como “Galway Girl” y “Nancy Mulligan”. El público vibró con una versión especial de “Peru”, la colaboración con Fireboy DML, que fue recibida como un homenaje local.
El concierto también incluyó un mashup de éxitos compuestos por Sheeran para otros artistas: “2002” (Anne-Marie), “Love Yourself” (Justin Bieber) y “Little Things” (One Direction), todos coreados intensamente por los presentes. El tramo final llegó con “Thinking Out Loud” y “Perfect”, en medio de un ambiente cargado de emotividad.
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Luces, pirotecnia y una comunión única
Tras “Bloodstream” y “Afterglow”, Sheeran reapareció para el encore vestido con la camiseta alternativa del Ipswich Town, cuyos colores remitían a la camiseta de la selección peruana. “Shape of You”, “Azizam” y “Bad Habits” llevaron el show a su punto más alto con luces, fuego y emoción colectiva.
Al despedirse, Ed Sheeran agradeció la entrega del público y reiteró su sorpresa por la magnitud del concierto. “Muchas gracias. Este es el show más grande que he hecho en Perú. No puedo creer que hayan pasado nueve años”, señaló.
La noche terminó con miles de personas emocionadas, conscientes de haber presenciado un espectáculo irrepetible, donde la intimidad y la musical se volvieron uno.
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