
La arqueología sudamericana enfrenta un nuevo hito. Un equipo de expertos sostiene que T’aqrachullo podría ser la legendaria ciudadela inca perdida, conocida como Ancocagua, un enclave cuya ubicación exacta ha desafiado a generaciones de exploradores y estudiosos.
El hallazgo, reportado por National Geographic, reaviva el interés internacional por los últimos días del Imperio Inca y promete reescribir parte de la historia precolombina.
Los vestigios de T’aqrachullo se encuentran sobre una meseta azotada por el viento, a unos 90 metros sobre el curso del río Apurímac, en el sur de Perú. El sitio, que abarca 17 hectáreas, supera en extensión a Machu Picchu, según detalló National Geographic.
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Durante más de tres décadas, arqueólogos han ascendido por la empinada escalera que conecta el valle con las ruinas, descubriendo fragmentos de cerámica y estructuras dispersas. Hasta hace poco, las vistas al profundo cañón del Apurímac destacaban como el principal atractivo del lugar.
En septiembre de 2022, la situación cambió de forma radical. Dante Huallpayunca, arqueólogo incorporado recientemente al equipo de excavaciones patrocinado por el Ministerio de Cultura del Perú, participaba en una campaña habitual cuando uno de sus ayudantes alertó sobre un objeto brillante. Lo que inicialmente parecía una broma se transformó en un hallazgo excepcional: casi 3.000 lentejuelas de oro, plata y cobre, elaboradas a inicios del siglo XVI, emergieron del suelo.
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Tesoros y perspectiva
La magnitud y el significado de este hallazgo sorprendieron a los investigadores. Según National Geographic, las lentejuelas estaban destinadas a adornar vestimentas ceremoniales de la élite inca.
La mesa del laboratorio de campo apenas logró contener la cantidad de piezas extraídas en esa jornada. “Muchos arqueólogos jamás encuentran algo así en toda su carrera”, expresó Huallpayunca, citado por la revista.

Este hallazgo marcó un punto de inflexión en la interpretación de T’aqrachullo. La excavación ha permitido identificar casi 600 estructuras diferentes, que incluyen viviendas, tumbas y santuarios dedicados a deidades ancestrales. El volumen de objetos de metales preciosos sugiere que el asentamiento fue un centro político, económico y religioso del Imperio Inca, mucho más relevante de lo que se pensaba.
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¿El paradero de Ancocagua?
El debate académico se centra ahora en la identidad del sitio. Un número creciente de expertos apoya la hipótesis de que T’aqrachullo corresponde a la fortaleza mítica de Ancocagua, cuya ubicación permaneció desconocida durante siglos.
Según los cronistas de la época colonial, en Ancocagua funcionaba uno de los templos más sagrados del imperio y se libró una batalla que aceleró la conquista española. Si estas suposiciones se confirman, la relevancia de T’aqrachullo se elevaría de modo considerable, dando lugar a una relectura de la historia incaica.
National Geographic subraya que, hasta el momento, solo se ha explorado una fracción del asentamiento. Las dimensiones del sitio —cuatro veces superiores a Machu Picchu— refuerzan la idea de una urbe con funciones múltiples, en la que convergían la administración, la religión y el comercio.
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El rol estratégico
La investigación destaca que T’aqrachullo no era un enclave aislado. Integraba la red vial del Qhapaq ñan, el sistema de caminos andinos que conectaba más de 25.000 millas (40.233 kilómetros) en todo el Tawantinsuyu, el territorio incaico. Esta red facilitaba el flujo de personas, recursos e ideas entre puntos clave del imperio, como Cusco y las tierras del sur.
El mapa publicado por National Geographic ilustra la importancia de las distintas regiones del imperio. Chinchaysuyu aportaba productos agrícolas, Antisuyu suministraba recursos de la selva, Contisuyu enfrentaba desafíos de comunicación por su geografía, y Collasuyu ofrecía pasturas y metales preciosos. En este contexto, T’aqrachullo se ubicaba como punto de tránsito entre la capital inca y las regiones australes, con un papel clave en el comercio y la religiosidad.
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Implicancias para la historia
Los hallazgos recientes en T’aqrachullo han impulsado una revalorización de los sitios periféricos del imperio. Según reporta National Geographic, la presencia de santuarios y tumbas, así como la cantidad de objetos ceremoniales, sugiere una vida ritual intensa y una compleja estructura social.
El proceso de excavación patrocinado por el Ministerio de Cultura del Perú continúa, y los especialistas esperan que nuevas campañas permitan esclarecer definitivamente la identidad de la ciudadela. Mientras tanto, la hipótesis de que T’aqrachullo sea la mítica Ancocagua se consolida como una de las más prometedoras en la historia reciente de la arqueología andina.
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