Presupuesto ocioso en Municipalidades del Perú

En el primer cuatrimestre de 2024, menos del 20 por ciento del dinero asignado a las municipalidades ha sido destinado a proyectos en infraestructura y servicios, mientras la demanda de mejoras públicas se mantiene elevada

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construccion - obras paralizadas
Las municipalidades del Perú solo han ejecutado el 19.1% de su presupuesto destinado a proyectos hasta abril, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas.

Según los datos de la plataforma de Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), los distritos y provincias cuentan con S/ 23,148 millones para sus proyectos, sin embargo a la fecha, solo han invertido el 19.1%.

Hasta abril, un dato clave es que de las 1,891 municipalidades del país, casi 100 municipios no han gastado ni un centavo. En un escenario en el que la demanda de seguridad, infraestructura y servicios básicos continúa creciendo, su nivel de gasto es nulo. Algunas de las municipalidades corresponden a los departamentos de Amazonas, áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Junín, Lambayeque, Lima, Pasco, Piura, Puno y San Martín.

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Barranco y San Bartolo, dos distritos de Lima, no mostraron ningún avance. Los proyectos de ambas jurisdicciones tienen casi S/ 2.0 millones cada uno. En el caso de Lima Metropolitana, que cuenta con S/ 887 millones para sus obras, ya se ha llevado a cabo el 34% de las mismas.

La baja ejecución presupuestal en los gobiernos locales tiende a repetirse con cada cambio de gestión, generando acumulación y apresuramiento en el gasto al cierre del periodo. Foto: Contraloría
La baja ejecución presupuestal en los gobiernos locales tiende a repetirse con cada cambio de gestión, generando acumulación y apresuramiento en el gasto al cierre del periodo. Foto: Contraloría

En la lista de los municipios que no alcanzan a ejecutar un cuarto de su presupuesto en los primeros meses del año, se encuentran Áncash y Lima a la cabeza, con 132 y 126 municipalidades respectivamente. Junín con 102; Ayacucho, con 100; y Cajamarca con 95 son los que les siguen.

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Hasta el periodo analizado, 1,442 municipios no alcanzan el 25% en la ejecución de su presupuesto. Esto nos conduce a un panorama que se repite cada vez que hay un cambio de gobierno, en el que, durante los primeros meses, no se realiza una ejecución significativa del gasto; sin embargo, en los últimos meses existe una especie de competencia por gastar todo el dinero posible.

Es un comportamiento común de los municipios; no obstante, se intenta pensar que, siendo el último año de gestión, deberían gastar más para cerrar más. Una ejecución de baja calidad es una que se hace con prisa. El gasto aplazado va a provocar que el progreso global del proyecto se paralice.

Cusco arrastra más de 3 mil proyectos inconclusos, entre obras abandonadas, paralizadas y sin fecha de reactivación. (Foto referencial: Difusión)
El retraso prolongado de proyectos municipales causa aumentos de costos debido a la paralización y a los desembolsos administrativos necesarios para su reactivación. (Foto referencial: Difusión)

Si un proyecto tarda en realizarse y los años van transcurriendo, su costo por reactivación aumentará. Y no es que el proyecto se haya ampliado, sino que el gasto ha aumentado solamente porque estuvo detenido y necesita más desembolsos adicionales, especialmente administrativos, para volver a reactivarse.

La posibilidad de que los proyectos en curso se detengan se incrementa cuando hay un cambio de gobierno subnacional, ya que cada gestión normalmente promueve su propia agenda. Los desembolsos realizados en los últimos meses son gastos financieros que no siempre se corresponden con la implementación física de la obra.

Esto nos lleva a suponer, posiblemente, que nos referimos a obras realizadas con rapidez y con una disminución de la calidad. Y no únicamente con una disminución de calidad, sino además con gastos que se convierten en gastos simplistas.

La urgencia por mostrar resultados suele inclinar la balanza hacia intervenciones que no atienden a las carencias más profundas. No necesariamente se van a hacer obras que generen mayor impacto en las brechas sociales, sino aquellas más populistas que sean recordadas por la población.

Obras de la Vía Expresa Norte avanzan: pavimentación del tramo Tomás Valle–Germán Aguirre iniciará en diciembre. (Foto: Agencia Andina)
En Lima Metropolitana, la ejecución de obras alcanza el 34%, mientras que distritos como Barranco y San Bartolo no muestran avances en el uso de su presupuesto. (Foto: Agencia Andina)

Esta situación es especialmente preocupante en regiones que reciben canon, como Áncash o Cajamarca. Contar con más recursos y tener a los números en contra refleja una falta de capacidad técnica. Es una problemática transversal a todo el país la falta de estrategia en la ejecución presupuestal municipal.

Sin dejar de mencionar, cómo es posible que el distrito más rico del Perú, San Marcos en Áncash, ya que recibe el mayor dinero en canon minero del país de Antamina, sea realmente el distrito más pobre, y con muchas brechas de todo tipo. San Marcos recibe cientos de millones de soles. Sin embargo, enfrenta una paradoja de pobreza extrema con brechas sociales, baja ejecución presupuestal (36% en 2023) y falta de servicios básicos para gran parte de su población.

Es una problemática grave la falta de estrategia en la ejecución presupuestal de las municipalidades, y que apuntan a satisfacer las necesidades de la población; por ello, resulta importante que el Ministerio de Economía y Finanzas acompañe con un mejor acercamiento, desde el control efectivo y eficiente de la inversión pública hasta lograr una mayor ejecución del presupuesto público que debería ser asignado a autoridades competentes, y así evitar un mal uso de los mismos, o no utilizarlos, que en nuestro país sería casi lo mismo.

Magíster Mario Vergara Silva, docente Posgrado ESAN