Niña sobrevive a delicada operación de 8 horas para retirar quiste de gran tamaño

El diagnóstico reveló un quiste congénito de colédoco, responsable de pancreatitis aguda recurrente y una situación clínica crítica que exigía una cirugía de alta complejidad

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El procedimiento contó con la coordinación de gastroenterólogos pediátricos, cirujanos especializados y personal de la unidad de cuidados intensivos - Créditos: Essalud.
El procedimiento contó con la coordinación de gastroenterólogos pediátricos, cirujanos especializados y personal de la unidad de cuidados intensivos - Créditos: Essalud.

Alessia, una niña de 9 años apasionada por el deporte y dedicada estudiante de cuarto grado, vivió una experiencia que marcó un antes y un después en su vida. Todo cambió durante una comida familiar cuando un dolor intenso en el abdomen la obligó a interrumpir sus actividades habituales. Ante la persistencia del malestar, sus padres la llevaron al Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren de EsSalud, donde tras rigurosos estudios, se identificó una severa dilatación de la vía biliar de 6 centímetros de diámetro, lo que ponía en grave riesgo su salud.

Los especialistas determinaron que se trataba de un quiste congénito de colédoco, una anomalía poco frecuente que ya había provocado episodios reiterados de pancreatitis aguda. La situación era crítica, pues la alteración no solo comprometía el páncreas, sino que también colocaba a la pequeña en peligro inminente. El diagnóstico requería una intervención quirúrgica compleja y de alto riesgo.

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Al frente del equipo médico, el doctor Waldo Berrocal Anaya, jefe del Servicio de Cirugía Pediátrica, organizó una intervención que se extendió durante ocho horas continuas. El procedimiento consistió en retirar completamente el quiste y redirigir el flujo biliar hacia el intestino, operación necesaria para restaurar la función digestiva y prevenir futuras complicaciones.

Tras una semana de recuperación bajo estricta vigilancia médica, Alessia evolucionó de manera favorable y fue dada de alta, evidenciando la importancia del monitoreo postoperatorio - Créditos: Essalud.
Tras una semana de recuperación bajo estricta vigilancia médica, Alessia evolucionó de manera favorable y fue dada de alta, evidenciando la importancia del monitoreo postoperatorio - Créditos: Essalud.

“La cirugía consistió en la extracción del quiste y la derivación de la bilis al intestino para permitir su drenaje adecuado y el correcto proceso de digestión”, explicó el especialista.

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La intervención requirió la colaboración de gastroenterólogos pediátricos, expertos en cirugía de vías biliares y el respaldo de la unidad de cuidados intensivos (UCI). Tras la operación, Alessia permaneció bajo observación estricta durante una semana, recibiendo tratamiento para el dolor y soporte nutricional especial. Durante ese tiempo, el equipo monitoreó cuidadosamente su evolución, asegurando que cada etapa de la recuperación se cumpliera sin contratiempos.

Superados los días críticos, la menor fue dada de alta y pudo regresar a su hogar. El impacto de esta experiencia no solo fue físico, sino también emocional, ya que la pequeña redescubrió la importancia de la salud y el valor del trabajo médico.

La intervención oportuna del doctor Waldo Berrocal y su equipo evitó complicaciones mayores y abrió nuevas oportunidades para la paciente (Créditos: Essalud)

Motivada por lo vivido, Alessia ha expresado su deseo de dedicarse en el futuro a la medicina o la enfermería, con la intención de ayudar a otros niños que enfrenten desafíos similares.

El testimonio de su familia refleja la gratitud y el alivio tras semanas de incertidumbre. “Verla respirar por sus propios medios después de la operación me devolvió el alma al cuerpo. Estamos muy agradecidos con los doctores por salvarla”, compartió su padre, Ruber Quesquén. El caso de Alessia se convierte así en un ejemplo de esperanza y superación, fruto del esfuerzo y la excelencia del personal de salud peruano.