Metrología de radiaciones ionizantes: el cimiento del desarrollo nuclear del Perú

Perú debería dar un paso decisivo: la creación del Centro Nacional de Metrología de las Radiaciones Ionizantes

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Vista aérea de la Central Nuclear Racso, mostrando un edificio cilíndrico con cúpula, otras estructuras, carreteras y árboles en un entorno semiárido
Vista aérea de la Central Nuclear del Perú "Racso", la instalación nuclear más grande de América Latina, ubicada en Huarangal, Carabayllo, a cargo del Instituto Peruano de Energía Nuclear. (Andina)

En el Perú, hablamos con frecuencia de innovación, de nuevas industrias y de dar el salto hacia el desarrollo tecnológico. Pero hay un elemento fundamental que suele pasar desapercibido: la capacidad de medir con precisión.

En el campo de las radiaciones ionizantes, medir no es un detalle técnico. Es la base de la seguridad, la calidad y la competitividad de sectores estratégicos como la salud, la minería, la industria y, cada vez más, la agroexportación.

Hoy, el país utiliza radiaciones en hospitales, en el control de procesos industriales, en la producción de radioisótopos, en la gestión de residuos y en tecnologías emergentes como la irradiación de alimentos. Sin embargo, todas estas aplicaciones dependen de un factor común: mediciones confiables, trazables y alineadas a estándares internacionales.

Por ello, el Perú debería dar un paso decisivo: la creación del Centro Nacional de Metrología de las Radiaciones Ionizantes.

Esta iniciativa no es solo institucional. Es reconocer, finalmente, el verdadero estatus e importancia que tienen las radiaciones en el desarrollo del país.

El centro debería estructurarse sobre dos pilares fundamentales. Por un lado, un Laboratorio Secundario de Calibraciones Dosimétricas, encargado de asegurar la correcta medición de dosis en equipos médicos, industriales y nucleares en todo el territorio. Por otro, un salto cualitativo: la creación de un Laboratorio Primario de Dosimetría de Neutrones, clave para entrar a una nueva dimensión tecnológica.

Aquí aparece un concepto poco discutido, pero decisivo: la economía de los neutrones.

Los neutrones no solo son la base de los reactores nucleares. Son también una herramienta de alto valor para la producción de radioisótopos, la investigación avanzada, la industria de materiales y nuevas aplicaciones tecnológicas. Aprovechar ese potencial —lo que podríamos llamar la economía de los neutrones— requiere conocer, controlar y medir con extrema precisión los flujos neutrónicos.

Y eso solo es posible con un laboratorio especializado de primer nivel.

Países que han avanzado en el desarrollo nuclear —como Brasil o México— han entendido que la metrología no es un componente secundario, sino el cimiento de toda su infraestructura tecnológica. Además, estos centros operan en articulación con el sistema internacional de metrología, liderado por el Buró Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), que garantiza la trazabilidad global de las mediciones.

El Perú debe integrarse a ese sistema.

Este paso cobra aún mayor relevancia en un contexto en el que el país busca transitar hacia un modelo de desarrollo industrial basado en tecnologías nucleares. Un ejemplo concreto es la irradiación de alimentos (basada en procesos de ionización controlada), que permite eliminar plagas, reducir microorganismos y extender la vida útil de productos perecederos.

En un país agroexportador, donde productos como el aguacate pueden perder valor en el tránsito, estas tecnologías no son opcionales: son estratégicas. Pero nuevamente, su aplicación segura y aceptada internacionalmente depende de una condición esencial: la metrología.

No se puede irradiar sin medir. No se puede usar neutrones sin controlarlos. No se puede construir industria sin precisión.

El Centro Nacional de Metrología de las Radiaciones Ionizantes no es, por tanto, un proyecto técnico más. Es la base sobre la cual el Perú puede construir una nueva etapa: una en la que la ciencia se transforme en industria, y la tecnología en desarrollo económico.

Porque en el mundo moderno, los países no solo compiten por lo que producen. Compiten por la precisión con la que lo hacen.

Y en ese terreno, el Perú está a tiempo de dar el salto.

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