Brecha orgásmica: por qué las mujeres tienen menos orgasmos que los hombres en las relaciones sexuales

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la brecha orgásmica vuelve a discutirse como un tema de salud sexual y bienestar

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El propósito del Día Internacional
El propósito del Día Internacional del Orgasmo Femenino es que las mujeres del mundo se empoderen. (@diana.grytsku)

En el marco del Día Internacional de la Mujer, especialistas ponen sobre la mesa un tema poco discutido: la llamada “brecha orgásmica”, que describe la diferencia en la frecuencia con que hombres y mujeres alcanzan el orgasmo durante las relaciones sexuales. Diversos estudios internacionales han evidenciado que los hombres llegan al clímax con mayor frecuencia que las mujeres, una diferencia que especialistas vinculan con factores culturales, educativos y con prácticas sexuales que históricamente han priorizado el placer masculino.

Una de las investigaciones más citadas sobre el tema fue publicada en la revista científica Archives of Sexual Behavior, donde se analizaron datos de más de 52 mil personas adultas en Estados Unidos. El estudio encontró que el 95 % de los hombres heterosexuales afirmó tener orgasmos casi siempre durante las relaciones sexuales, mientras que solo el 65 % de las mujeres heterosexuales dijo experimentar lo mismo.

El trabajo, liderado por el investigador David A. Frederick, concluyó que esta diferencia no responde únicamente a aspectos biológicos, sino también a dinámicas sexuales que históricamente han priorizado el placer masculino.

Factores culturales y falta de educación sexual

Especialistas peruanas coinciden en que esta brecha está vinculada a la forma en que se ha construido socialmente la sexualidad femenina, sobre todo en el Perú.

La sexóloga peruana Romina Castro ha explicado en diversos medios de comunicación que muchas mujeres crecieron en contextos donde hablar de placer sexual era considerado un tema tabú, lo que limita el conocimiento sobre su propio cuerpo y su capacidad de expresar deseos en la intimidad.

Según la especialista, la educación sexual en muchos países de América Latina se ha centrado durante años en la reproducción o en la prevención de embarazos, dejando de lado el bienestar y el placer femenino como parte de la salud sexual.

El rol del conocimiento del cuerpo

El 60% de las mujeres
El 60% de las mujeres reconocen que han fingido al menos un orgasmo durante su vida. (Imagen de master1305en Freepik)

Otra de las causas señaladas por especialistas es la falta de comunicación sobre deseos y preferencias dentro de la pareja. Diversos expertos en salud sexual coinciden en que el autoconocimiento y el diálogo abierto son claves para mejorar la vida sexual y reducir la llamada brecha orgásmica. En muchos casos, las mujeres no expresan con claridad qué tipo de estimulación les resulta placentera debido a tabúes culturales, vergüenza o temor a ser juzgadas, lo que limita la posibilidad de construir una experiencia sexual más satisfactoria para ambos.

Desde la sexología se explica que el placer femenino suele requerir mayor tiempo, estimulación variada y un entorno de confianza emocional. A diferencia del modelo sexual tradicional centrado en la penetración, las investigaciones han demostrado que muchas mujeres alcanzan el orgasmo con mayor facilidad cuando existe estimulación directa del clítoris, juegos previos prolongados y una interacción más atenta a las señales del cuerpo.

Asimismo, especialistas señalan que el autoconocimiento corporal es fundamental. Conocer las propias zonas erógenas, comprender cómo responde el cuerpo ante diferentes tipos de contacto y sentirse cómoda con la propia sexualidad permite que las mujeres puedan comunicar de manera más clara sus preferencias. Este proceso también contribuye a fortalecer la autoestima y la autonomía sexual.

Comunicación en la pareja

Los expertos coinciden en que el placer forma parte de la salud integral, al igual que el bienestar físico y emocional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la salud sexual no se limita a la ausencia de enfermedades, sino que implica un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras.

En ese sentido, abordar la sexualidad desde una perspectiva informada y libre de tabúes puede contribuir a relaciones más equitativas, mejorar la calidad de vida y promover vínculos afectivos más saludables. También permite desmontar mitos que durante años han invisibilizado el placer femenino y abrir espacio a una comprensión más amplia de la sexualidad.