La reacción del productor de La Manada tras el intento de María Pía Copello por fichar a un integrante: “nadie puede venir aquí a sabotear”

Abner Robles afirmó que decidió escribir a María Pía Copello luego de detectar intentos de sumar a integrantes de su programa, al considerar que afectaban su trabajo y sustento familiar

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El productor reveló la carga emocional y profesional detrás de su defensa del grupo, asegurando que la estabilidad de su equipo es fruto de esfuerzo y apoyo mutuo entre todos (YouTube)

La competencia entre formatos digitales abrió un nuevo frente de controversia pública en el entretenimiento local. Abner Robles, productor del espacio La Manada, decidió explicar los motivos que lo llevaron a enviar un mensaje directo a María Pía Copello, luego de que se difundieran versiones sobre un presunto intento de captar a miembros de su equipo.

El productor sostuvo que la situación tocó un punto sensible al involucrar su proyecto laboral y el sustento de su familia. Sus declaraciones se dieron en medio de respaldos internos, cuestionamientos sobre prácticas de producción y la respuesta posterior de Copello, quien afirmó sentirse sorprendida por el tono del mensaje y negó haber tomado decisiones de ese tipo.

El reclamo de Abner Robles y la defensa de su proyecto

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Abner Robles afirmó que escribió a María Pía Copello al sentir que intentaban afectar un proyecto que sostiene a su familia y que le costó años construir. (YouTube)

Abner Robles relató que su reacción se produjo tras lo que consideró un límite superado. Según explicó, el intento de acercamiento a personas de su equipo fue interpretado como una interferencia directa en un proyecto que le tomó tiempo, esfuerzo y conflictos personales consolidar. “Esto es el sustento de mi familia”, afirmó, al remarcar que La Manada no es solo un espacio de entretenimiento, sino una fuente de ingresos construida en un contexto complejo.

El productor recordó las dificultades que enfrentó para armar el elenco del programa. Mencionó procesos largos de negociación, diferencias personales y momentos de tensión interna que, con el tiempo, lograron encaminarse hacia un funcionamiento estable. “No es fácil”, repitió en más de una ocasión, al describir el trabajo detrás de cámaras y la carga emocional que implica sostener un equipo creativo.

Robles sostuvo que nadie tiene derecho a “sabotear” un proyecto ajeno y que, si alguien decide retirarse de un espacio, debe hacerlo por decisión propia y no a partir de gestiones externas. En ese sentido, señaló que su mensaje buscó marcar una posición frente a lo que interpretó como una amenaza a su trabajo. “Si quieren hablar de nosotros, que lo hagan”, dijo, aunque añadió que ese tipo de decisiones suelen tener efectos de corto plazo.

El productor también reconoció que el ambiente laboral no siempre es sencillo y admitió que trabajar con él puede resultar complejo. Sin embargo, defendió el esfuerzo colectivo que implica sacar adelante un programa en un entorno competitivo. Para Robles, el reclamo no apuntó a generar un conflicto público, sino a proteger un espacio que considera propio y legítimo.

Respaldos internos y debate sobre prácticas televisivas

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Tras el reclamo, integrantes de La Manada respaldaron a Robles y se abrió un debate sobre límites éticos en la competencia entre televisión y streaming. (YouTube)

Tras la difusión de sus declaraciones, Robles recibió el respaldo de los integrantes de La Manada. De acuerdo con el contexto expuesto, figuras cercanas al programa coincidieron en que el malestar era comprensible, dado que se trataba de una posible intromisión en el equipo humano. Incluso se mencionó que hubo opiniones divididas sobre la conveniencia de responder públicamente, con recomendaciones de mantener distancia para evitar una escalada mayor.

El episodio también abrió un debate más amplio sobre las prácticas de producción en distintos formatos. Robles hizo referencia a técnicas asociadas a la televisión tradicional que, según él, no siempre encajan con la lógica del streaming. Estas prácticas, explicó, forman parte de una industria donde la competencia por talentos y audiencia es constante, aunque reconoció que no todas deberían aplicarse de la misma manera en plataformas digitales.

En ese punto, surgieron cuestionamientos sobre la coherencia de los reclamos. Se recordó que en el pasado también se recurrió a recursos televisivos dentro de La Manada, como exposiciones personales y dinámicas que rozan el espectáculo de la vida privada. Este contraste alimentó la discusión sobre los límites entre contenido, competencia y ética profesional.

Pese a ello, Robles insistió en que cada proyecto debe concentrarse en desarrollar su propio equipo y no en debilitar al de otros. Para él, la sostenibilidad de un programa depende de invertir en talento propio y no en captaciones externas que puedan generar fricciones innecesarias. “Dejémonos a chambear”, expresó, como una forma de cerrar su postura frente al conflicto.

La respuesta de María Pía Copello y el cruce de percepciones

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La conductora afirmó que el contenido del mensaje le resultó incómodo y sostuvo que los reclamos debieron canalizarse a nivel de producción. (YouTube)

María Pía Copello, por su parte, explicó cómo recibió el mensaje enviado por Robles. Señaló que una parte del contenido le resultó especialmente incómoda, ya que sintió que llegaba en un momento sensible y con un tono que interpretó como una advertencia. “Lo sentí como una pequeña amenaza”, manifestó, al describir su reacción inicial.

La conductora afirmó que el mensaje la sorprendió debido a la relación previa que mantenía con Robles. Indicó que, de existir alguna incomodidad, hubiera esperado una conversación directa y en otros términos. “Creo que hay formas de entendernos de otra manera”, sostuvo, al marcar distancia con el estilo utilizado en el reclamo.

Copello también aclaró que no toma decisiones operativas dentro de la producción y que desconocía varias de las situaciones que se le atribuían. Según explicó, las determinaciones sobre equipos y contrataciones no pasan por ella de manera directa, por lo que consideró injusto ser señalada como responsable. “Ni siquiera estaba enterada de muchas cosas”, afirmó.

En ese sentido, sugirió que cualquier observación de fondo debería canalizarse a nivel de producción y no a través de mensajes personales. Para la conductora, la competencia entre programas es parte natural del medio, pero debe desarrollarse bajo parámetros claros y sin trasladar responsabilidades que no le corresponden.