Atentado con explosivos en obra municipal de SJL deja un muerto y dos heridos

Testigos señalan que la explosión fue de gran intensidad y que la atención médica demoró en llegar para auxiliar a los heridos

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Un atentado con explosivos ocurrió la tarde del jueves en una obra municipal de San Juan de Lurigancho. La detonación dejó un trabajador fallecido y dos heridos, y desató momentos de pánico entre los obreros que se encontraban en el lugar. El ataque quedó registrado por cámaras de seguridad y es investigado por la Policía.

El fallecido fue identificado como Jorge Huayaní, capataz de la obra ejecutada por el consorcio Próceres, en el marco de un proyecto de Invermet de la Municipalidad de Lima. Sus compañeros intentaron auxiliarlo, pero las lesiones provocadas por la explosión fueron letales. Otros dos trabajadores quedaron gravemente heridos y permanecieron tendidos mientras se pedía ayuda desesperadamente.

Testigos señalan que la explosión fue de gran intensidad y que la atención médica demoró en llegar para auxiliar a los heridos.

Ataque con granada en obra
Ataque con granada en obra de SJL deja víctimas

Las imágenes que revelan cómo se ejecutó el ataque

Las cámaras de seguridad de la zona registraron los instantes previos al atentado. Eran las 3:53 de la tarde cuando una mototaxi avanzaba por la avenida Wiesse. En las imágenes se observa que el vehículo reduce la velocidad al aproximarse a la obra. Uno de sus ocupantes abre la puerta delantera y, segundos después, se produce la detonación.

El momento exacto en que se arroja el artefacto no queda registrado, pero el estallido ocurre justo cuando la mototaxi pasa frente al grupo de obreros. En el lugar quedaron marcas del impacto y fragmentos del objeto explosivo. Las primeras hipótesis apuntan a que se trataría de una granada, cuyo seguro habría sido retirado instantes antes de la explosión.

Un muerto y dos heridos
Un muerto y dos heridos tras atentado en obra municipal de San Juan de Lurigancho

No se descarta que el ataque esté vinculado a un presunto cobro de cupos. Testigos señalan que la obra habría sido blanco de extorsiones, una práctica cada vez más frecuente contra proyectos de infraestructura pública y privada. La modalidad del atentado refuerza la hipótesis de un acto intimidatorio dirigido a imponer control mediante el terror.

Un patrón de violencia que avanza sin contención

El atentado en San Juan de Lurigancho no es un hecho aislado. Se inscribe en un contexto más amplio de violencia urbana, extorsión y crimen organizado que se expande en distintos distritos de Lima. Obras públicas, comercios y transportistas se han convertido en blancos recurrentes de ataques con explosivos, disparos y amenazas, muchas veces a plena luz del día.

Tras el ataque, los heridos fueron trasladados de emergencia al hospital de San Juan de Lurigancho, mientras la Policía acordonó la zona e inició las investigaciones para identificar a los responsables y reconstruir la ruta de escape de los agresores. Desde la Municipalidad de Lima se exigió que las diligencias se aceleren para dar con los autores del atentado.

Un gobierno sin plan en medio de la violencia

Mientras hechos como el atentado en San Juan de Lurigancho se repiten, el Gobierno continúa sin presentar el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana. Por segunda vez, el Ejecutivo amplió el plazo para que el Grupo de Trabajo Multisectorial entregue el documento, otorgando diez días adicionales pese a que se había anunciado su presentación a mediados de enero.

El presidente José Jerí atribuyó
El presidente José Jerí atribuyó los avances en seguridad a las intervenciones en penales y el aumento de patrullajes, pero reconoció que persisten desafíos, especialmente en las zonas con mayores índices de homicidios. - Crédito: Presidencia

Esta demora resulta crítica, teniendo en cuenta el contexto actual. En las primeras semanas del año ya se registran más de un centenar de homicidios a nivel nacional, según cifras oficiales. Sin embargo, la respuesta del Ejecutivo ha estado marcada por prórrogas, balances estadísticos y promesas que no se concretan.

El plan que hoy se intenta actualizar arrastra varios años de antigüedad y debió renovarse en 2023. Aun así, su reformulación sigue entrampada, dejando al país sin una estrategia integral que articule prevención, control territorial, inteligencia y fortalecimiento institucional. Sin una hoja de ruta clara, el Estado parece reaccionar tarde frente a una criminalidad que actúa con rapidez y violencia.