Día del Animal: por qué cuidar su bienestar es también proteger la salud de las personas

Cada 29 de abril, esta fecha emblemática en Argentina impulsa a reflexionar sobre el impacto que tiene la relación con perros, gatos y otros animales de compañía en la vida cotidiana

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Cuidar el bienestar animal repercute en la salud física y mental de quienes conviven con perros y gatos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Día del Animal se celebra cada 29 de abril en Argentina en conmemoración al fallecimiento del Dr. Ignacio Lucas Albarracín, fundador de la Sociedad Protectora de Animales, en 1926. Hoy, 100 años después, la jornada invita a reflexionar sobre el profundo lazo entre personas y animales, una relación que va mucho más allá del afecto y la compañía. Diversos estudios científicos demuestran que cuidar el bienestar de estos seres repercute directamente en la salud física y mental de quienes los rodean.

La convivencia responsable con animales de compañía contribuye a prevenir enfermedades, mejora la calidad de vida y refuerza valores fundamentales como la empatía y la solidaridad. Protegerlos significa, al mismo tiempo, cuidar la salud y el bienestar de toda la sociedad.

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A continuación, ocho claves para tener en cuenta:

1. Disminución del estrés y la ansiedad

Según la organización sin fines de lucro HelpGuide, los perros y gatos pueden reducir el estrés, la ansiedad y la depresión en los integrantes de la familia. Interactuar con un animal de compañía eleva los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que generan sensaciones de calma y bienestar. Además, ayudan a aliviar la soledad y proporcionan apoyo emocional en momentos difíciles.

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La American Heart Association destaca que el 95% de quienes tienen un animal recurre a ese vínculo para aliviar el estrés. La presencia de un animal de compañía aporta consuelo, reduce la sensación de soledad y mejora el estado de ánimo. La rutina diaria de cuidado añade estructura y propósito a la vida de las personas, lo que resulta especialmente relevante para quienes enfrentan trastornos de ansiedad o depresión.

2. Fortalecimiento del sistema cardiovascular

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La convivencia responsable con animales de compañía contribuye a prevenir enfermedades y mejora la calidad de vida en la sociedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Universidad de Harvard y la American Heart Association coinciden en que quienes conviven con un animal presentan una presión arterial más baja y menores niveles de colesterol y triglicéridos. Los paseos diarios con perros fomentan la actividad física regular, lo que contribuye a la salud del corazón y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un estudio citado por Harvard indica que las personas con perros caminan, en promedio, veinte minutos diarios más que quienes no conviven con animales.

3. Estímulo de la actividad física

La Universidad de California en Davis (UC Davis) resalta que más del 60% de quienes tienen un perro cumplen con la cantidad recomendada de ejercicio semanal. Pasear al animal, correr o jugar con él fomenta el movimiento y ayuda a mantener un peso saludable, tanto en el animal como en el integrante de la familia. Este hábito también previene trastornos físicos asociados al sedentarismo.

4. Promoción de la socialización

Convivir con un animal facilita la interacción social. HelpGuide señala que quienes pasean perros suelen entablar conversaciones durante los recorridos, en parques o tiendas especializadas. Esta interacción contribuye a ampliar el círculo social y puede ayudar a prevenir el aislamiento, un factor de riesgo para la salud mental y física.

5. Beneficios en la infancia

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Los niños que crecen junto a animales desarrollan responsabilidad, empatía y compasión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los niños que crecen junto a animales desarrollan habilidades como la responsabilidad, la empatía y la compasión, según explican las investigadoras Llúcia González Safont, Blanca Sarzo Carles y Marisa Estarlich en un artículo de The Conversation.

Cuidar de un perro o un gato puede fortalecer la autoestima infantil y brindar seguridad emocional. La interacción con animales también contribuye a regular el estrés en los niños y favorece la concentración, incluso en casos de trastornos del aprendizaje.

6. Apoyo para adultos mayores

Los expertos de la UC Davis informan que los animales proporcionan compañía y ayudan a los adultos mayores a mantener una vida social activa. Cuidar de un perro o un gato fomenta la vitalidad, reduce la sensación de soledad y puede disminuir la necesidad de visitas médicas. En personas con enfermedades como Alzheimer o demencia, la presencia de un animal aporta calma y puede tener efectos positivos tanto en el paciente como en quien lo cuida.

7. Mejora del bienestar emocional

La Universidad de Harvard menciona que la interacción con perros y gatos puede desencadenar la liberación de oxitocina, una hormona asociada al afecto y la tranquilidad. Escuchar el ronroneo de un gato o acariciar a un perro contribuye a generar un ambiente relajante y a fortalecer el sentido de pertenencia y conexión.

8. Fomento de hábitos saludables

El cuidado de un animal exige rutinas diarias de alimentación, higiene y ejercicio. HelpGuide remarca que esta estructura ayuda a mantener hábitos saludables y a combatir el desánimo. La responsabilidad de atender a un animal motiva a la persona a levantarse, organizar su día y mantener una actitud activa.

Una mujer de perfil, con cabello oscuro, sonríe y mira fijamente a un perro golden retriever, mientras le habla. Ambos se encuentran en un parque.
El cuidado diario de un animal ayuda a mantener hábitos saludables y motiva a la persona a organizar su día y mantenerse activa (Imagen Ilustrativa Infobae)

La importancia de una convivencia responsable

Según el informe “Tenencia responsable y sanidad de perros y gatos. Encuesta Anual de Hogares 2022”, la proporción de hogares con perros y gatos en la Ciudad de Buenos Aires creció 9,3 puntos porcentuales entre 2003 y 2022. En ese año, se registraron 861.852 animales de compañía, de los cuales 493.676 eran perros y 368.176 gatos.

Según especialistas, este aumento puede estar vinculado a una transformación en la relación entre las personas y sus animales de compañía. Perros y gatos dejaron de estar relegados al patio o la cocina para integrarse plenamente en la vida familiar: hoy muchos duermen en camas, usan ropa, asisten a servicios de spa y cuentan con menús gourmet.

“Diversos cambios culturales y en los estilos de vida parecen estar influyendo en la creciente tendencia a integrarlos como miembros del núcleo familiar humano. Esto no constituye en sí mismo un problema. Por el contrario, el reconocimiento del valor afectivo de los animales y de su mundo emocional puede favorecer una convivencia más respetuosa y un vínculo más consciente”, señala Laura Rial, docente de la Cátedra de Bienestar Animal y Etología en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.

Rial advierte que el problema aparece cuando las expectativas humanas se proyectan sobre los animales sin tener en cuenta sus necesidades específicas. Esto puede afectar su bienestar, como ocurre al interpretar sus comportamientos en términos humanos —por ejemplo, pensar que un perro “se porta mal por despecho”— o asumir que comprenderán y reaccionarán como una persona.

El desafío consiste en encontrar un equilibrio: los animales de compañía necesitan afecto, pero también rutinas claras, alimentación adecuada, estimulación física y mental, y límites saludables.

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