Si uno pregunta a alguien por su signo en la India, la coincidencia entre la respuesta y la fecha de cumpleaños sería nula. En la astrología védica, la que se practica en la India, el signo que más  se observa no es el solar sino el lunar, un astro que no hace referencia al ego sino a la mirada que tenemos de la vida. Ese detalle que enseguida salta a la vista, es solo una de las muchas diferencias que tienen la astrología occidental y la védica.

Detrás de los mismos signos y planetas, con algunos elementos más como el karma, el dharma o los nakshatras  (27 estrellas que condicionan una carta tanto como los otros elementos), se esconde una astrología diferente, e incluso complementaria a la que conocemos.

Formados en la India, Karina Beck y Gastón Veloso son pioneros de la lectura y enseñanza de estos estudios en Argentina.

Esta práctica milenaria proviene de la India.
Esta práctica milenaria proviene de la India.

"En la astrología occidental lo se va a tratar de definir es la identidad: personas que comparten el signo, van a tener rasgos comunes de identidad. Acá lo que se mira es la energía y el propósito de vida de una persona, algo que es mucho más amplio pero es muy concreto también", detalla Beck.

Antes de fundar Bindi, su escuela de astrología védica, palmistry y tarot, Beck fue contadora, carrera de la que se empezó a apartar cuando estudió astrología tradicional y tarot.

Ni predicciones ni patrones de personalidad, el Jyotish (nombre con el que también se conoce a esta práctica) tiene otro enfoque, que solo puede entenderse a partir de la lectura de la carta astral de cada persona.

Karina Beck y Gastón Veloso son pioneros de la lectura y enseñanza de estos estudios en Argentina.
Karina Beck y Gastón Veloso son pioneros de la lectura y enseñanza de estos estudios en Argentina.

-¿Las cartas astrales occidentales y las védicas son muy distintas?

-Karina: Es otra astrología: los planetas son los mismos y los signos también, pero se introducen además los nakshatras y otros elementos. Eso -que a su vez se fracciona-, sirve para otros cálculos que lo que te permiten es saber certeramente ciertos sucesos que se van a dar en la vida de alguien: su tendencia a contraer matrimonio, a tener hijos, ciertas enfermedades, etc. La base fundamental en esta cultura, es que los sucesos no son tan importantes como lo que uno va a hacer con eso. El gran fin de la astrología védica es ayudarnos a entender cuál es nuestro propósito y que conociendo lo que traemos (el karma positivo y dones) logremos convertir esos sucesos en aprendizaje.

– ¿Puede pasar que esos sucesos se modifiquen a partir de nuestras elecciones?

-Gastón: No, los sucesos se ven muy claro y están ahí. Yo te diría que no.

-Suena un poco resignado el tema: nada que hagamos puede cambiar la realidad…

-Gastón: ¡Todo lo contrario! En la carta occidental se habla de un signo que determina la personalidad y te da ciertos recursos, mientras que acá se habla de un propósito, que es mucho más amplio. No se trata de que tu sol en Leo o Aries te determinan, lo que te influye son muchas cosas más. Lo que te va a mostrar tu carta es que, más allá de que seas de Géminis o Acuario, vos tenés un propósito, y depende de vos cómo lo vayas a vivir. Cada uno tiene un eje de karma y dharma: toda una carga (positiva y negativa) que uno ya sabe que trae y una cantidad de experiencias nuevas que viene a vivir que son las que le van a traer felicidad. Después lo que cada uno decide hacer con eso ya es muy personal.

-Karina: En la astrología occidental lo que se trata de definir es la identidad: determinadas personas de ciertos signos van a compartir ciertos rasgos de identidad. La astrología védica no mira la identidad sino la energía, que es independiente del signo. Por ejemplo: hay miles de personas de diferentes signos que comparten el patrón de ser muy mentales, son gente que viene a desarrollar lo emocional. Cuando uno sabe que tiene ese componente, lo que le queda es ver qué es lo que va a hacer. Si se aplica bien, esa inteligencia puede contribuir a un montón de cosas y convertirse en una gran herramienta mientras que uno pone su atención en descubrir lo emocional. Ahora, si esa persona no se anima a descubrirlo y se queda en lo mental, es posible que sobrecargue esa energía y eso se transforme en ansiedad o problemas nerviosos.

Las cartas natales son cuadradas en lugar de ser circulares.
Las cartas natales son cuadradas en lugar de ser circulares.

– ¿Qué pasa con los signos en la astrología védica?

-Los signos se usan, pero no en el mismo modo. Lo que no les interesa es el sol, que es el ego, algo que vinimos a trabajar. Para ellos el foco está en la luna, que es como uno ve lo que sucede, y tiene que ver con una cuestión emocional y bioquímica, no psicologicista. Lo que te ofrece la astrología védica son los lentes con los que esa persona ve el mundo: su mirada, sus dones y defectos.

-Igual que los signos y planetas sean los mismos no puede ser coincidencia, ¿hay un punto de contacto?

-Si, ahí ya entramos en debates filosóficos que se dan mucho entre grupos de astrólogos. La astrología védica inicia con Los vedas, una cultura de hace más de 5 mil años, el consenso es que los griegos y romanos tomaron ese conocimiento y lo llevaron a una visión más racionalista y mental, de observación.

-¿El Jyotish implica un conjunto de creencias religiosas? Porque todo este análisis se sostiene en creencias…

Karina: No, una de mis alumnas que está por recibirse es una catequista que vino porque no entendía bien de que se trataba, pero igual veía que ahí había algo que le interesaba y servía. El primer día me dijo: "A mí no me hablen de reencarnaciones porque no lo creo". Está perfecto, a mí no me importa si uno cree que son cosas que vienen de vidas pasadas o de dónde… da igual. Si te reconoces ahí ya está. A veces se trata de no pensarlo tanto y usar lo que te sirve.

-Gastón: Es lo mismo que el yoga: vos podés practicarlo en la medida en que te hace bien, o podés usarlo como parte de una búsqueda más grande. El yoga, igual que la astrología védica, está atado a una filosofía, pero no necesariamente tiene que entrar en disonancia con tu cultura occidental o judeo cristiana.

Texto LUCÍA BENEGAS fotos FABIÁN USSET