“Soy cero obsesivo con mi imagen. De hecho creo que debería cuidarme mucho más porque ya estoy cerca de los 40 años… ¡todavía me cuesta aceptarlo!”
“Soy cero obsesivo con mi imagen. De hecho creo que debería cuidarme mucho más porque ya estoy cerca de los 40 años… ¡todavía me cuesta aceptarlo!”

A diferencia de otros actores, a Rodrigo Guirao Díaz (39) se lo ve súper relajado y cómodo durante la sesión de fotos, que se lleva a cabo en el bar Negroni del barrio de Palermo. Elige sus outfits y chequea cuál es el más indicado según el fondo con el que posará, aporta un sombrero de su guardarropas personal y jamás deja de sonreír para la cámara.

"No te olvides que fui modelo durante años", explica, y agrega entre risas: "Por suerte ya no hago campañas de ropa interior, ¡puedo comer un poco más tranquilo sin preocuparme por tener algo de pancita!". Su primera participación en televisión fue en el año 2002 en Rebelde Way; luego vinieron Los Roldán, Patito feo y Violetta.

-Hablemos de tu trabajo como modelo. ¿Te costaba posar en traje de baño o ropa interior?

No, no me costaba. Cuando descubrí que era un trabajo que rendía económicamente y me dejaba lo suficiente para vivir, empecé a disfrutarlo. Otra cosa es tener que desnudarte para hacer una escena de sexo en una serie o una película, eso sí es más difícil.

-¿Por qué?

Es que una cosa es hacer una foto en la que pensás bien la posición, ves cómo da en cámara y siempre existe la opción de un pequeño retoque, y otra, muy distinta, es rodar una escena en la que realmente vos no sabés si se te ve un rollo o tenés una expresión rarísima en la cara. Sin hablar de que a lo mejor estás filmando desnudo con una actriz a la que conociste hace 20 minutos y rodeado de técnicos que están vestidos. ¡Todo es incómodo en las escenas de sexo!

 –Y cuando tenés que filmar una escena así, ¿te gusta hablar antes con la actriz y ponerte de acuerdo sobre cómo la van a encarar?

¡Obvio! Eso es clave porque lo importante siempre es que la mujer se sienta segura y cómoda al interpretarla. Y no sólo eso, también me ha pasado que alguna compañera me contara que engordó unos kilitos y está preocupada por su imagen y yo, en esos casos, tengo mucha cancha para buscar la forma de abrazarla sin que se le vea la cintura o busco una posición que la favorezca.

-¿Sos muy obsesivo de tu imagen? ¿Entrenás a full? ¿Hacés dieta?

-Soy cero obsesivo. De hecho creo que debería cuidarme mucho más porque ya estoy cerca de los 40 años… ¡todavía me cuesta aceptarlo! (se ríe). No hago dieta, pero me cocino bastante sano y trato de entrenar tres veces por semana. Pero si un día salgo con mis amigos y el plan es pizza con cerveza, me sumo sin ningún problema.

-¿Te llevás bien con tu edad o te pesa estar cerca de los 40?

-Es que, como te decía antes, tengo poca conciencia de mi edad: yo me siento de 25. A lo mejor tiene que ver con esta vida muy poco rutinaria que llevo: viajo mucho, me presento con mi banda en un pub hoy y mañana estoy filmando una serie en México.

“Cuando descubrí que era un trabajo que rendía económicamente y me dejaba lo suficiente para vivir, empecé a disfrutarlo. Otra cosa es tener que desnudarte para hacer una escena de sexo en una serie o una película, eso sí es más difícil”
“Cuando descubrí que era un trabajo que rendía económicamente y me dejaba lo suficiente para vivir, empecé a disfrutarlo. Otra cosa es tener que desnudarte para hacer una escena de sexo en una serie o una película, eso sí es más difícil”

 –Hacía casi 10 años que te habías ido al exterior para ampliar tu horizonte laboral, ¿te costó tomar la decisión de volver?

-¡Para nada! La verdad es que lo último que había hecho con continuidad en la televisión argentina había sido Botineras en el 2008, por eso cuando me llegó el guion de Campanas no lo dudé y me dije "ésta es la oportunidad de volver". Me ofrecían un personaje que me gustaba y una historia policial increíble de los creadores de ADDA –una telenovela que me había gustado mucho–, así que no podía fallar. Por otra parte, tengo muchos seguidores en las redes que me preguntaban cuándo iba a volver. Así que acá estoy, ¡súper feliz!

-¿Cuándo nació tu amor por la música?

Toco la guitarra desde muy chico y amo hacerlo, pero nunca dejaría la actuación por la música, el plan siempre es compatibilizar ambas cosas. Tal vez se nos dé y algún día grabemos algo.

-Integraste el elenco de Patito Feo, ¿qué sentiste cuando escuchaste la denuncia de Thelma Fardín (26)? ¿Vos estabas en Nicaragua durante la gira en la que se produjo la supuesta violación?

Yo no viajé a Nicaragua porque en ese momento me habían ofrecido hacer La cenicienta en teatro con Luisana Lopilato y me bajé de la gira. Fue tremendo escuchar el relato de Thelma, me sorprendió mucho y me dejó en shock. Es terrible lo que tuvo que pasar.

-¿Te comunicaste con ella cuando volviste a la Argentina?

No, la verdad es que no me pareció adecuado porque nunca fuimos amigos y no quería invadirla. Supuse que estaría acompañada por gente cercana y creo que eso es lo mejor.

“Ahora estoy solo, pero claro que me encantaría enamorarme. Tiene que aparecer la mujer indicada”
“Ahora estoy solo, pero claro que me encantaría enamorarme. Tiene que aparecer la mujer indicada”

-¿Estás en pareja?

Ahora estoy solo, pero claro que me encantaría enamorarme. Tiene que aparecer la mujer indicada.

-¿Qué características tiene que tener esa mujer? Nunca se sabe: a lo mejor es lectora de Para Ti, lee esta nota y te contacta…

(Se ríe) ¡Pero claro! ¡Es una gran idea! Mirá, yo no busco nada en particular en una mujer, pero registro mucho la energía de las personas y lo que quiero es alguien con buena onda, con mucha luz.

-¿Pero estás para algo formal o buscás más bien un touch and go?

Es que eso nunca se sabe. Cuando conocés a alguien no sabés si te vas a enamorar, si la relación puede prosperar o si después de un par de encuentros descubrís que no hay afinidad. Lo que sí te puedo decir es que no soy de esos solteros empedernidos que no se imaginan comprometidos. Yo no quiero irme de este mundo sin haber vivido la experiencia de tener un hijo. Eso lo tengo muy claro.

Textos: Juliana Ferrini. Fotos: Alejandro Carra