Dolor de oídos. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Dolor de oídos. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

En los últimos días notás a tu hijo un poco más irritable que de costumbre, llora constantemente, no logra dormirse o se despierta más seguido. Estos síntomas, con frecuencia, pueden deberse a un dolor de oídos.

Abel Monk, pediatra, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría, explica que las infecciones de oídos en los niños se pueden producir por distintos motivos, y que en los recién nacidos, suele ser infrecuente, casi excepcional. Dice que puede partir de una contaminación a través del canal de parto o por contagio a través de la saliva. "Sus momentáneas bajas defensas favorecen esta situación al igual que otro tipo de infecciones a las cuales son vulnerables", indica.

Primer paso

El especialista cuenta que cuando se sospecha dolor de oídos –que en ocasiones puede acompañarse de fiebre– no siempre es fácil arribar al diagnóstico. Incluso es más complejo cuanto más pequeño es el niño, ya que en chicos más grandes se facilita porque se lleva las manos a los oídos o directamente avisa de la localización del dolor.

"En un recién nacido o bebé de pocos meses, se hace dificultoso por la complejidad para llegar a observar el tímpano. En estos casos se debe recurrir al especialista, porque sin mirar con los elementos adecuados es engorroso hacer un correcto diagnóstico", comenta el asesor, y dice que "la única manera de tener certeza de lo que realmente ocurre es realizando una otoscopía". A través de este procedimiento, el pediatra visualiza el oído con el instrumental correcto. "El otorrinolaringólogo cuenta con aparatos de alta definición que colaboran en situaciones de diagnóstico difícil, en especial con los bebés", aclara.

De dos tipos

El Dr. Monk señala que el dolor de oídos puede obedecer a distintas causas. Dice que la mayoría están relacionadas con procesos inflamatorios, no siempre infecciosos, y que hay 2 clases de otitis:

*Del conducto auditivo externo: Es más frecuente en verano, época de mar, río y pileta. Se produce por entrada de agua muchas veces contaminadas con bacterias que encuentran un lugar para desarrollarse, las cuales provocan un dolor que allí sí se sospecha porque perturba apenas se aprieta la zona, al sacarle la ropa al niño y rozar su oreja. El médico dice que en principio se intenta un tratamiento local con gotas, y analgésicos, y se previenen tratando de evacuar el agua de los oídos luego de salir de la pileta. En ese momento se pueden instilar gotas de alcohol boricado.

*Del oído medio: Según Monk, esta clase de otitis es más difícil de prevenir porque son varios los factores que la producen. Las infecciones virales son muy frecuentes sobre todo en los niños que concurren al jardín ya que están más expuestos a ellas. Requieren más cuidado y control, especialmente en bebés, porque su sistema inmune tiene poco desarrollo y experiencia. "Los padres pueden calmar en primera instancia ese dolor con medicación analgésica, por ejemplo con ibuprofeno, hasta que se concrete la consulta con el pediatra, lo antes posible.

Pero un llamado telefónico oportuno previo a cualquier medicación es el camino indicado", aclara el profesional, y continúa: "Una vez realizado el diagnóstico, el médico indicará el tratamiento adecuado, en muchos casos con antibióticos y analgésicos antiinflamatorios". El especialista indica que esta clase de otitis requiere un control posterior para controlar si no se produjeron complicaciones, por ejemplo la perforación del tímpano y su cierre ulterior, para verificar la mejoría y el éxito del tratamiento, y, por ende, su cura.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dr. Abel Monk, pediatra, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría, M.N. 36.710.

 

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