En Argentina, como en otros países de la región que atravesaron crisis de alta inflación, depreciación acelerada de la moneda, cepos cambiarios, escasez de dólares, caída de la actividad económica y del empleo, los cambios de régimen económico -de modelos intervencionistas o populistas hacia esquemas más orientados al mercado, con disciplina fiscal y monetaria- han mostrado patrones recurrentes.
La estabilización macroeconómica (control de la inflación, estabilización del tipo de cambio y acumulación de reservas) suele ser más rápida cuando hay credibilidad en las políticas.
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Sin embargo, la recuperación de variables reales como el comercio exterior, la producción industrial, la actividad económica general y el empleo en el mercado interno suele demorar más, típicamente entre uno y cinco años o más, dependiendo de la profundidad de la crisis previa, las condiciones externas, la secuencia de reformas y el mantenimiento de la disciplina.
Estos procesos no son automáticos ni gratuitos. Implican costos sociales iniciales (recesión, desempleo transitorio, aumento de la pobreza), pero sientan las bases para un crecimiento sostenible si se complementan con reformas estructurales.
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Los procesos no son automáticos ni gratuitos. Implican costos sociales iniciales, pero sientan las bases para un crecimiento sostenible si se complementan con reformas estructurales
A continuación, analizamos algunos casos representativos que podrían llevarnos a ser un país más de América Latina que atraviese este proceso, en lugar de ser el único, junto a Venezuela, que no lo logró.
Bolivia 1985: El “shock” más rápido en la estabilización inflacionaria
El país vivió una de las hiperinflaciones más extremas de la historia latinoamericana. En 1985, la inflación anual superó el 11.000%, impulsada por déficits fiscales monumentales, emisión monetaria y crisis de deuda. El tipo de cambio se desplomaba, había escasez de dólares y la actividad económica se contraía fuertemente.
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El gobierno de Víctor Paz Estenssoro implementó la Nueva Política Económica (NPE) el 29 de agosto de 1985 mediante el Decreto Supremo 21.060. Este paquete -diseñado con la asesoría clave del economista Jeffrey Sachs- incluyó liberalización de precios (especialmente combustibles), ajuste fiscal drástico, reducción del empleo público, unificación cambiaria y renegociación de deuda externa (con importante alivio).
La hiperinflación se detuvo en cuestión de días o semanas. La inflación cayó a 276% en 1986 y a solo 14,6% en 1987, alcanzando niveles de un dígito bajo hacia fines de los 80. Sachs destacó en sus trabajos (como “The Bolivian Hyperinflation and Stabilization”, NBER 1986) cómo la combinación de ancla fiscal y credibilidad rompió las expectativas inflacionarias de forma casi inmediata. Las reservas internacionales comenzaron a recuperarse con el apoyo del FMI y alivio de deuda.
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La hiperinflación se detuvo en cuestión de días o semanas y las reservas internacionales comenzaron a recuperarse con el apoyo del FMI y alivio de deuda
Sin embargo, la recuperación del comercio, la industria, la producción y el empleo fue más lenta. El ajuste implicó recortes en el sector público y una contracción inicial de la demanda. El crecimiento del PBI per cápita fue modesto, de alrededor del 1,1% anual promedio entre 1986 y 1998. La inversión privada tardó en reactivarse por la falta de confianza inicial y la herencia de distorsiones.
La liberalización comercial ayudó a las exportaciones a mediano plazo, pero la industria y el empleo formal se recuperaron gradualmente a lo largo de la década de los 90, con reformas adicionales de capitalización y privatizaciones.
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El desempleo abierto aumentó inicialmente por los despidos públicos, aunque la informalidad (ya alta) amortiguó parte del impacto.
Es decir, la estabilización de precios puede lograrse en meses con un shock creíble, pero la reactivación de la oferta (producción y empleo) requiere tiempo y reformas que incentiven la inversión privada.
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Perú 1990: El “Fujishock” y la recuperación de una década
La nación sufrió una hiperinflación superior al 7.600% anual en 1990, con una contracción acumulada del PBI de alrededor del 25% entre 1987 y 1990 (la economía retrocedió a niveles de mediados de los 70). Déficit fiscal, emisión, controles de precios y violencia terrorista agravaron la crisis de dólares y la actividad.

Alberto Fujimori implementó en agosto de 1990 el “Fujishock”: liberalización de precios y del tipo de cambio, eliminación de subsidios masivos, ajuste fiscal y reformas estructurales (privatizaciones, independencia del Banco Central, apertura comercial). Economistas como Hernando de Soto influyeron en aspectos relacionados con la formalización y los derechos de propiedad.
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La inflación mensual cayó drásticamente tras el shock inicial (incluso con periodos de deflación). Pasó a niveles cercanos al 10% mensual en un año y a un dígito anual hacia 1995-1996. La estabilización se consolidó con disciplina fiscal y monetaria.
La recuperación demoró. El PBI per cápita tardó casi una década en recuperar los niveles previos a la crisis profunda
La recuperación demoró. El PBI per cápita tardó casi una década en recuperar los niveles previos a la crisis profunda (alcanzando cerca de los valores de 1980 hacia 1996). La producción industrial y el empleo sufrieron inicialmente por la recesión inducida por el ajuste y la competencia de importaciones tras la apertura. Sin embargo, a partir de mediados de los 90, con estabilidad de precios y reformas, el crecimiento se aceleró de forma sostenida.
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El comercio exterior se dinamizó con la reinserción internacional y el aumento de exportaciones no tradicionales. El empleo formal mejoró gradualmente con la expansión económica, aunque la informalidad siguió siendo relevante.
Brasil 1994: El Plano Real y la estabilización exitosa
El país padeció hiperinflación crónica, que alcanzó miles por ciento anual a inicios de los 90 (picos superiores al 2.000-4.000%). Múltiples planes fracasaron. El Plan Real (1994), bajo la presidencia de Itamar Franco y con Fernando Henrique Cardoso como ministro de Economía, introdujo la URV (unidad de cuenta indexada), una nueva moneda (real) y anclas fiscal y monetaria estrictas.

La inflación cayó dramáticamente a 27% en 1995. La estabilización fue rápida y duradera. El crecimiento del PBI se recuperó de forma moderada, pero sostenida. El empleo y la actividad industrial mejoraron con la estabilidad de precios y la reducción de la incertidumbre. La apertura comercial y reformas posteriores impulsaron el comercio exterior.
A diferencia de otros casos, el ajuste inicial fue menos recesivo gracias al diseño gradual de la transición monetaria.
Argentina bajo Javier Milei
El gobierno de La Libertad Avanza heredó en diciembre de 2023 una inflación anual del 211%, una inflación mensual del 25,5% luego del sinceramiento cambiario, déficit fiscal, cepo cambiario y recesión incipiente. Las políticas incluyeron devaluación inicial (50%), superávit fiscal primario (el primero en años), control de la base monetaria, recortes de gasto y desregulación.
El gobierno de La Libertad Avanza heredó en diciembre de 2023 una inflación anual del 211%, una inflación mensual del 25,5% luego del sinceramiento cambiario, déficit fiscal, cepo cambiario y recesión incipiente
La inflación mensual bajó rápidamente a niveles de un dígito bajo, con proyecciones anuales en torno al 30% para 2026. Las reservas internacionales se han ido recomponiendo (aunque con desafíos), y el tipo de cambio muestra mayor previsibilidad. El superávit fiscal ancla las expectativas.
La actividad económica inicialmente fue recesiva, con una contracción del PBI de 1,4% en 2024, y una recuperación gradual. Las proyecciones para este 2026 son de un crecimiento del 3% al 3,5 por ciento.
El empleo sufrió inicialmente (desempleo subiendo hacia el 8%), con un pico de pobreza, pero comienza a estabilizarse con la reactivación, aunque con crecimiento por empleo informal.

La industria, el comercio interno y la producción enfrentaron un ajuste por la recesión y los cambios de precios relativos, pero la liberalización y la estabilidad deberían impulsar la competitividad y las exportaciones a mediano plazo. El comercio exterior se beneficia de mayor previsibilidad, aunque la apreciación real inicial puede presionar las importaciones.
Los factores clave para el gobierno de Milei son la previsibilidad fiscal, monetaria y cambiaria como anclas principales: estabilización primero; luego, reformas estructurales que se fueron dilatando por falta de consenso en el Congreso de la Nación Argentina.
Los costos iniciales son inevitables en shocks profundos
Los países que mantuvieron el rumbo lograron menor inflación crónica, mayor integración comercial y crecimiento sostenido. Para Argentina, el desafío actual es consolidar la desinflación sin sacrificar la recuperación del mercado interno, combinando disciplina macro con apertura que impulse la producción y el empleo formal.
Los países que mantuvieron el rumbo lograron menor inflación crónica, mayor integración comercial y crecimiento sostenido
La evidencia de Bolivia, Perú y Brasil demuestra que cambiar de régimen puede revertir trayectorias de decadencia, pero el timing de la mejora en variables reales depende de la profundidad de los desequilibrios heredados y de la calidad de las políticas complementarias.
El análisis riguroso de estos episodios aporta una guía de lectura: macro estable en el corto plazo, crecimiento inclusivo en el mediano.
El autor es Analista Económico y director de Focus Market
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