Fútbol, religión y política para cambiar el mundo

La Iglesia Católica y líderes como Jules Rimet y Lorenzo Massa promovieron el fútbol como herramienta de integración social y construcción de valores

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papa francisco vaticano
El papa Fracisco y Diego Maradona

“El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas. Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar barreras raciales”. (Nelson Mandela)

“El tiempo es hoy, hoy es el momento, el kairos: ‘El disciplinado misionero (…) es el camino que Dios quiere para este hoy… El hoy es lo más parecido a la eternidad, más aún el hoy es chispa de eternidad. En el hoy se juega la vida eterna’” (Discurso del Santo Padre Francisco. Encuentro con el Comité del Celam, Centro de Estudios Sumaré, Río de Janeiro, 28 de julio de 2013).

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En los diversos comienzos fue el Tsu Chu (patear la pelota) en China y el Kemari japonés en Oriente. Las competencias del episkiros o epikoinos en la Antigua Grecia y de la esferomaquia en Roma, de ahí al football inglés y de España y Gran Bretaña al Río de la Plata, conforman un hilo que une los orígenes de un deporte de potrero que alcanza la dimensión y las formas del fútbol actual.

La práctica por grupos o equipos con pelota se intensificó durante los momentos de ocio de los trabajadores y se expandió a los potreros y esquinas de las barriadas en la periferia de las ciudades. De ahí su carácter popular. Pero tuvieron que pasar casi dos siglos para que se extendiera por todo el mundo, sufriendo modificaciones y a empujones.

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En España, por ejemplo, se lo institucionalizó formalmente cuando el rey Alfonso XIII, amante del deporte, mandó organizar la “Copa de la Corona” en 1902, de la cual fue ganador el Barcelona. Así, paso a paso, se fue desarrollando en los países europeos, desde donde llegó por mar a Uruguay y Argentina. El fútbol navegó al Río de la Plata como embajada ante las dos orillas. Fue parte de la penetración de la cultura de Gran Bretaña en América del Sur, especialmente a través de los empleados y trabajadores de los ferrocarriles.

En 1867, los hermanos Thomas y James Hogg organizaron el primer partido de fútbol en Palermo y fundaron el Buenos Aires Football Club. Un educador escocés, Alexander Watson Hutton, fundó el Buenos Aires English High School. En Uruguay, se fundó a fines del siglo XIX el Albion Football Club. Los españoles e italianos hicieron otro tanto y la Iglesia Católica impulsó la evangelización de los sectores periféricos mediante la incorporación de canchas de fútbol a parroquias y colegios.

La Iglesia y el fútbol: dos ejemplos paradigmáticos, el cura Lorenzo Massa y el abogado Jules Rimet

Efectivamente, la Iglesia Católica tuvo un papel muy importante en el nacimiento y expansión del fútbol en el mundo y en nuestro país. Respecto al mundo, un hito histórico: Jules Rimet, laico, francés y católico practicante, primer presidente de la FIFA en la década de 1920, presidió la entidad durante 33 años y fue quien impulsó el proyecto que dio origen al Mundial. Para Rimet, como señalaron quienes lo conocieron, el Mundial era mucho más que una competencia deportiva: era una oportunidad para fortalecer la paz, fomentar la solidaridad y acercar a las naciones a través de valores compartidos. Su sueño era que el deporte ayudara a superar divisiones y contribuyera a construir un mundo más unido (ACI prensa, “Jules Rimet, el católico que soñó con un fútbol capaz de unir al mundo”).

Jules Rimet
Jules Rimet

Unas décadas antes, un cura salesiano, Lorenzo Massa, en Argentina, con el propósito de desarrollar una acción recreativa para los chicos como alternativa a los peligros de las esquinas, promovió este deporte y les ofreció el patio del Oratorio San Antonio de Padua en Almagro. Luego, fundó en 1908 el club San Lorenzo. Su acción dio lugar a la película protagonizada por Ángel Magaña, Oscar Rovito y Alberto Coll titulada “El cura Lorenzo”, estrenada en 1954 y dirigida por Augusto César Vatteone. Así ocurrió con la creación de otros clubes como San Telmo, San Miguel y muchos más: “una parroquia, un colegio, una canchita” y el domingo a la mañana, la Santa Misa. Era también, y al mismo tiempo, una labor de evangelización. El papá de Jorge Mario Bergoglio participaba activamente en el club de Almagro y formaba parte del equipo de básquet; su hijo, Jorge Mario, mucho después Papa Francisco, concurría asiduamente. El club Patronato de la Acción Católica con sede en Paraná, Entre Ríos, fundado en 1914 por el padre Bartolomé Grella (hoy participa en la Primera Nacional), tiene una historia parecida. Una acción misionera promotora de los deportes por equipos también fue desarrollada por la Iglesia Católica en casi todos los países latinoamericanos. Su obra exigiría una investigación aparte.

El primer Mundial se celebró en 1930 por decisión de la FIFA (fundada en 1904 en París) y se realizó en la República Oriental del Uruguay. Participaron 13 selecciones y resultaron Uruguay campeón y Argentina subcampeón. Desde entonces, se realizó cada 4 años, con dos suspensiones a causa de la Segunda Guerra Mundial, en 1942 y 1946. Hoy concluye la 23ª edición, con la participación de 48 selecciones nacionales.

Los Papas también son hinchas

Dijo el papa Francisco en la Vigilia de oración con los jóvenes en Río de Janeiro, 27 de julio de 2013: “Cuando se suda la camiseta, tratando de vivir como cristianos, experimentamos algo grande: nunca estamos solos, formamos parte de una familia de hermanos que recorren el mismo camino”. Nunca ocultó su adhesión a San Lorenzo, demostrando que los Papas también son hinchas. El papa Juan Pablo II, arquero del KS Cracovia en su juventud, estimulaba la práctica del deporte y del fútbol en especial. El papa Francisco, como dijimos, socio de San Lorenzo en su niñez y juventud, ocupaba junto a su padre un lugar en el tablón de la popular y también cuando era cura. Insistía en que el fútbol conduce al espíritu de sacrificio, la disciplina, el respeto y la amistad fraterna.

Las desviaciones de la relación entre fútbol y política

Los sentimientos que provoca el fútbol lo transformaron en un elemento de identidad de las ciudades y de países, y al mismo tiempo, en un factor de cohesión social.

En cuanto a la política, se entiende que hay que distinguir las grandes causas, como la recuperación de las Malvinas, tal como sucedió con el haber enarbolado un lienzo que traduce ese sentimiento nacional irrenunciable.

Aprovechar la magnitud de un espectáculo mundial para hacer visible una causa nacional, irrenunciable y trascendente como Malvinas, es un acto patriótico. No parece razonable que ese hecho sea descalificado afirmando que se trata de una transgresión a las reglas deportivas o de una actitud contraria a la pasión por el deporte.

Nelson Mandela y la causa de la unidad de Sudáfrica

El fútbol es un deporte que, como todos los deportes, tiene sus reglas y esto es algo que no puede ser ignorado. Tampoco podemos ignorar, como venimos señalando, que el fútbol se ha transformado en el principal espectáculo de masas y un factor de incidencia colectiva con enormes consecuencias en el campo social, la cultura, la ética y la economía.

Nelson Mandela
Nelson Mandela

Por eso mismo, el fútbol puede servir para que el mundo y los pueblos vivan fraternalmente y en paz. Esto no es algo nuevo. Lo sostienen quienes, con una inteligencia por encima de la media, observaron y observan la realidad de los nuevos tiempos, como el ya citado Nelson Mandela, que utilizó el poder del fútbol para unificar y reconstruir Sudáfrica. Lo hecho por él se extendió y continúa rindiendo frutos. Basta ver cómo africanos de raza negra conviven con respeto y fraternidad con equipos de todo el mundo y de todas las razas.

La dimensión económica del Mundial de fútbol

Como es sabido, este deporte cobra en la actualidad una creciente importancia económica, al punto de haberse transformado en la industria deportiva más grande del mundo. Su economía supera la de muchas naciones del planeta. Mueve alrededor de 200.000 a 300.000 millones de dólares anuales, generando más de 2 millones de empleos.

Carlos Rodríguez Salcedo, en el portal Bloomberglínea (junio 12, 2026), agrega que concentra más de 5.000 millones de aficionados, generando un impacto de 41.000 millones de dólares sobre el PIB mundial (OMC). El Mundial 2026 también marca un antes y un después desde el punto de vista financiero. La FIFA elevó de manera significativa el fondo de premios, impulsada por la expansión del torneo a 48 selecciones, el aumento de la cantidad de partidos y el crecimiento de los ingresos por derechos de televisión, plataformas digitales, patrocinadores y venta de entradas.

Según el organismo, se repartirán 727 millones de dólares en premios deportivos, de los cuales 655 millones corresponden al rendimiento de las selecciones, mientras que el resto se destina a programas vinculados a la organización y preparación de los equipos. Además, cada federación recibió 1,5 millones de dólares para cubrir gastos logísticos y de preparación antes del inicio del torneo. Como informa el diario El Economista de Buenos Aires, “el Mundial 2026 marca un antes y un después desde el punto de vista financiero. La FIFA elevó de manera significativa el fondo de premios, impulsada por la expansión del torneo a 48 selecciones (en Qatar 2022 fueron un total de 32) con el consiguiente aumento de la cantidad de partidos y el crecimiento de los ingresos por derechos de televisión, plataformas digitales, patrocinadores y venta de entradas. Según el organismo, se repartirán 727 millones de dólares en premios deportivos, de los cuales 655 millones corresponden al rendimiento de las selecciones, mientras que el resto se destina a programas vinculados con la organización y la preparación de los equipos. Además, cada federación recibió 1,5 millones de dólares para cubrir gastos logísticos y de preparación antes del inicio del torneo”.