
A pesar de los avances en inclusión y diversidad, las mujeres aún enfrentan barreras significativas en la industria tecnológica. Es hora de hablar claro: necesitamos más mujeres en tecnología, no solo por equidad, sino porque es esencial para la eficiencia y sostenibilidad de los negocios.
La participación de mujeres en STEM ha aumentado, pero no alcanza. En Argentina, aunque la inscripción de mujeres en carreras tecnológicas creció un 85% en la última década, aún representan menos del 40% de la matrícula, de acuerdo con el último relevamiento de la ONG Chicas en Tecnología. Esto no es suficiente. Necesitamos más mujeres en todos los niveles, especialmente en roles de liderazgo. Y para ello, necesitamos contratar más mujeres al inicio de sus carreras profesionales y acompañarlas en su desarrollo para que, al momento de presentarse las oportunidades de crecimiento, estén tan listas como sus pares varones.
¿Por qué es importante? Según un reporte de McKinsey, las empresas con más del 50% de mujeres en puestos ejecutivos tienen un 25% más de probabilidad de obtener una rentabilidad superior al promedio. Los equipos equilibrados no solo son más eficientes, sino que también generan soluciones más innovadoras que abordan mejor las necesidades de un público amplio.
En Argentina, aunque la inscripción de mujeres en carreras tecnológicas creció un 85% en la última década, aún representan menos del 40% de la matrícula
Para lograr esto, necesitamos iniciativas concretas y comprometidas. No basta con hablar de igualdad; debemos actuar. Y los principales responsables somos aquellos que hoy tenemos un rol de liderazgo. Esto incluye ofrecer oportunidades equitativas de capacitación, y asegurar la paridad salarial. Además, es crucial implementar políticas de trabajo flexibles y licencias de crianza para ambos padres que hagan más equitativas la distribución de las tareas de cuidado para que ambas partes puedan desarrollarse profesionalmente en paralelo del cumplimiento de sus responsabilidades familiares.
La educación también juega un papel fundamental. Debemos fortalecer la enseñanza de habilidades digitales desde las primeras etapas de escolaridad y ofrecer incentivos como pasantías y becas para que más mujeres elijan carreras STEM, desmitificando paradigmas negativos sobre esos campos de estudio. También debemos hacer mayor foco en visibilizar a las líderes que están haciendo la diferencia en sus roles actuales. Esto es clave para inspirar a las nuevas generaciones.
Según un reporte de McKinsey, las empresas con más del 50% de mujeres en puestos ejecutivos tienen un 25% más de probabilidad de obtener una rentabilidad superior al promedio
Otra herramienta que tenemos a la mano y debemos honrar y profundizar son los grupos de líderes femeninos referentes en cada mercado, donde se puede encontrar un lugar común soporte, refugio, debate y consulta para los problemas cotidianos del rol de liderazgo, pero con un punto de vista femenino, siendo un excelente ejemplo WCD (Woman Corporate Directors) del cual soy miembro y realmente funciona como una red de contención personal y profesional muy valiosa.
En resumen, la diversidad en la innovación y el liderazgo femenino en tecnología no son solo cuestiones de justicia o equidad, sino una necesidad para construir un futuro más eficiente, más rentable y más sostenible para las organizaciones tanto públicas como privadas. Es hora de actuar y hacer que suceda. La responsabilidad es nuestra.
La autora es CEO de Schneider Electric Argentina, Paraguay y Uruguay
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