Creemos que sabremos volver a las oficinas

Siete planteos sobre el home office y la posibilidad de regresar, en algún momento, a los lugares de trabajo

Home office en cuarentena. ¿Será difícil volver? (Shutterstock)
Home office en cuarentena. ¿Será difícil volver? (Shutterstock)

Hace unos días recibí el llamado de un empresario que me consultaba respecto a su idea de implementar la “nueva normalidad” en su compañía de servicios, y me relata la siguiente situación: “Hoy tengo el 100% de mi personal en teletrabajo. Tuve que ir a la oficina a buscar papeles y de repente me encontré parado en medio de 200 m2, mirando todos esos escritorios vacíos e, inmediatamente, asocié su costo versus la eficiencia que hoy está teniendo todo mi equipo. Que te confieso, superó ampliamente mis expectativas”. La situación era muy clara, y la conclusión ya se vislumbraba con semejante diagnóstico. Entonces continuó: “Voy a alquilar un PH con la mitad de los metros, con una parrilla al fondo, y que sólo sea obligatorio asistir un día definido a la semana para temas de coordinación y para que sociabilicemos como equipo almorzando todos juntos ese día. ¿Qué te parece?” Antes que comenzara a responderle, complementó: “ya tengo gente que me dice: ‘Luego de esto, no me vas a hacer ir todos los días desde Lanús a la oficina, ¿no?‘”.

Intenté abstraerme de lo tentador y casi obvio del planteo y, comencé un cuestionario que entiendo todos los empresarios y directivos con similar iniciativa, deberían evaluar antes de avanzar con semejante proyecto de cambio.

Elementos distractores. Para imaginar ese futuro no tan lejano, debemos pensar en el contexto de ese futuro cercano. Hoy la gente está aislada en sus hogares y eso no será lo que suceda. Hoy la gente no tiene más alternativas que estar en su casa, trabajar y dedicar algo de tiempo a su familia. ¿Qué sucederá cuando abran los gimnasios, los bares, los restaurantes, o se pueda viajar? ¿Será igual el nivel de eficiencia, compromiso y foco en el trabajo? Seguramente debamos hacer acuerdos al respecto antes de avanzar.

Cuidado que implementar un 60% (o 50%) de teletrabajo no es en realidad un ‘beneficio’, sino una ‘metodología de trabajo’

Entender para qué instalamos esta metodología de trabajo. Hemos oído mucho en el pasado sobre esta tendencia del home-office, de lo que la gente agradece esta posibilidad, y que cada vez más empresas lo venían ofreciendo a sus empleados. Y es ahí cuando aparece la palabra mágica: porque es un “beneficio” muy valorado por la gente. ¿Beneficio? Cuidado que implementar un 60% (o 50%) de teletrabajo no es en realidad un “beneficio”, sino una “metodología de trabajo”. Seguramente debamos estructurarla pensando muy bien el “para que”, “para quiénes” y “cómo”.

¿Sabemos fijar objetivos? Una metodología 60% remota requiere de mucha disciplina, y no me refiero a la del colaborador, sino especialmente a la del jefe. Necesitamos entender el concepto de productividad y medirla. Confieso que por mi experiencia veo realmente muy bajo el número de empresarios y directivos que saben fijar objetivos, establecer las metas, y especialmente hacerles seguimiento en forma metódica. Seguramente debamos comenzar a practicar esto desde ahora, luego podría ser más difícil.

Veo realmente muy bajo el número de empresarios y directivos que saben fijar objetivos, establecer las metas, y especialmente hacerles seguimiento en forma metódica

Que bueno vernos cada tanto. Muy probablemente las compañías establecerán políticas que incluyan instancias de encuentros presenciales o días en que los equipos asistirán a la oficina. Será para almorzar juntos, alguna reunión de equipo, de seguimiento de temas, de coordinación horizontal. Lo importante es que el contenido de esa “visita a la oficina” sea realmente relevante para todos y cada uno. Seguramente debamos pensar el contenido de antemano con los contenidos antes mencionados, pero sin dejar fuera la tan necesaria sociabilización.

Hagamos la prueba. Se levanta el aislamiento preventivo y obligatorio, y la organización está lista para regresar a las oficinas. La empresa ha estructurado una nueva dinámica de trabajo dado que la virtualidad es casi un hecho. Si bien, algo se ha ido trasmitiendo al respecto, la confirmación del fin del aislamiento lleva a convertir este plan en una política interna. Ha llegado el momento de comunicarla y se palpa una gran incertidumbre de poder lograr una importante adhesión. El punto neurálgico y por lo tanto, clave de esa comunicación será: ¿es una política o es una prueba? Seguramente debamos generar un ambiente “friendly” y dejar claro que TODOS estamos aprendiendo en esto. Incluso la compañía.

Algunos aprendizajes del trabajo remoto. Este formato nos ha dejado algunas enseñanzas: a) El humor del equipo depende de tener un jefe de perfil metódico o no. b) A jefes controladores, baja es la probabilidad del trabajo remoto. c) A jefes adictos al trabajo, colaboradores que no logran fijar un horario de trabajo o el de la cena. d) El horario flexible no es igual a trabajo full-life. Yo trabajo cuando quiero, pero las reuniones son de 9 a 18hs. e) Nos molestan las convocatorias a reuniones (Zoom) innecesarias convocadas por los demás, pero no consideramos así las propias. f) Las charlas difíciles, deben ser presenciales. g) Las habilidades soft, y en especial la empatía, será clave para lograr acercar la distancia y frialdad de lo remoto.

¿Regresar? Y sí. Algunos estarán felices de volver al encuentro, otros se lamentarán por abandonar esa forma de trabajo que ya habían logrado dominar, y por su lado la empresa, estará llena de preguntas respecto a cómo responderá su gente. Esa misma gente que hasta el 19 de marzo pasado venían a trabajar, que ahora regresan, pero ya no son los mismos.

El autor es profesor IAE Business School, Universidad Austral

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