(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

“Nemo auditur propiam turpitudinem allegans” (nadie puede alegar su propia torpeza)

El Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación nos sorprendió a todos con una nota en el matutino Clarín donde hace un relato extraño de su actitud frente a la pandemia, llegando en el “autobombo” a denostar a la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), acusándola falazmente de pretender clausurar totalmente el servicio de justicia.

Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, nadie como la UEJN, salvo algunos magistrados y la propia Oficina de Medicina Preventiva del Poder Judicial, se preocupó dentro de la justicia por el fenómeno de la pandemia que comenzó en enero en China. Conscientes de que la prevención es la mejor medicina contra ese flagelo, actuamos en consecuencia.

Así, tempranamente, el 31 de enero, quien suscribe la presente manifestaba su adhesión a la decisión de la Presidenta de la Cámara de Apelaciones del Trabajo de mandar a cumplir la cuarentena a un juez y secretario que acababan de regresar de un viaje a China.

Y, en comunicación con el Departamento de Medicina Preventiva, difundimos las medidas de prevención dictadas el 27 de enero. Medidas que, cuando tomaron estado público y fueron ironizadas por algunos medios, lejos de ser respaldadas por el Presidente de la CSJN, que se encontraba de viaje en los Estados Unidos, fueron defendidas en los medios únicamente por nuestra organización sindical y quien la encabeza personalmente.

Con el correr de febrero -y en paralelo a la discusión jubilatoria- seguimos advirtiendo sobre la precariedad sanitaria en el Poder Judicial para afrontar la tarea diaria y mucho más para enfrentar cualquier pandemia. A medida que avanzaba el Covid-19 en otras geografías y dadas las características de la forma de trabajo en la justicia, con masivas concurrencias y precarias condiciones estructurales que son una invitación a la propagación de la pandemia, publicitamos y extremamos las medidas preventivas para mesas de entradas y salas de audiencias con el solo acompañamiento de jueces y Cámaras de Apelaciones; mientras el Presidente de la Corte nada hacía al respecto.

Apenas se declaró la pandemia y las primeras medidas de aislamiento, fuimos nosotros los que, junto al Colegio Público de Abogados (CPACF), insistimos con la necesidad de una feria extraordinaria en la justicia; la UEJN responsablemente planteó la necesidad de que la feria se decretara hasta el día 13 de abril. A esta iniciativa se sumó la Junta Federal de Presidentes de Cámaras de Apelaciones. Lo hicimos con responsabilidad y por escrito.

En un marco donde intendentes suspendían actividades masivas y el fútbol se realizaba sin público: ¿la justicia, por la cual circulan decenas de miles de personas diariamente, debía o no adaptar su funcionamiento? ¿El Presidente de la Corte no lo sabía?

Fue tal el letargo para decidir del presidente Rosenkrantz ese fin de semana, que a pesar de ser el más Alto Tribunal del país, fue sobrepasado por varios Tribunales Superiores Provinciales, que tomaron decisiones acordes con la gravedad de la coyuntura. Más aún, las propias Cámaras Federales de Apelaciones se expidieron en protección de sus agentes, limitando el funcionamiento de los fueros ante el silencio alarmante de la Corte. En idéntico sentido, jueces de primera instancia licenciaban al personal y fijaban guardias mínimas. Este letargo, lógicamente, tuvo amplia repercusión periodística.

Cuando tardíamente salió la acordada 4/2020, ésta fue más confusa de lo esperado, porque decretaba una feria sin decirlo expresamente. Sin plantear con claridad el estado de excepción en que se encontraba el país y los peligros que implicaban la propia idiosincrasia de la actividad en los tribunales y las precarias condiciones edilicias y de salubridad. Se transformaban así en cómplices efectivos de una posible extensión de la pandemia.

Jamás la UEJN planteó “cerrar la justicia”. Esa aseveración es una verdadera infamia y exigiremos disculpas. Nuestra organización, comprometida desde enero en la batalla contra el Covid-19, reclamó reducir al mínimo la exposición física de los agentes y los juzgados de guardia, incentivando las guardias pasivas y el trabajo domiciliario. Más aún, esto se lo expresamos al propio presidente de la Corte mucho antes de la acordada 4 y la Corte receptó casi textualmente las propuestas de la UEJN acerca de las actividades que no podrían paralizarse (oficina de violencia doméstica, excarcelaciones, violación a la cuarentena, temas de menores, amparos de salud, guardias de mandamiento y notificaciones y otros).

Lo que sí exigíamos es que se garantizaran las condiciones de protección necesarias y de higiene de la cual carecían (y carecen aún hoy la mayoría de los edificios judiciales) y para aplicar esas medidas que la Corte delegó (como Poncio Pilatos) en las distintas Cámaras de Apelaciones trabajamos en coordinación con la mayoría de sus presidentes d en todo el País.

Más aún, creamos las “patrullas sanitarias” para controlar que no haya excesos durante esa feria que el presidente de la Corte no se animó a calificar como tal. Y, a mayor muestra, incentivamos y colaboramos con la oficina de tecnología para optimizar el trabajo a distancia, pese a los inconvenientes que la emergencia judicial plantea también al sistema de gestión informática (y respecto a la cual, desde el 5 de febrero esperamos del Presidente una convocatoria a elaborar un plan estratégico para sacar a la justicia de la emergencia en que se encuentra).

Una vez decretado el aislamiento social preventivo y obligatorio, la Corte nuevamente, con mucha lentitud, lo que también tuvo repercusión periodística, dictó las Acordadas 6 y 7 delegando en las Cámaras la implementación de esta medida. Ello motivó a nuestra UEJN a realizar un arduo trabajo para que la medida, atento el estado de excepción y la emergencia sanitaria, se aplicara disminuyendo al máximo los riesgos de quienes debieran llevar adelante las guardias.

Y si bien nos sentimos satisfechos de los resultados y orgullosos de nuestro trabajo, no se puede soslayar que nunca vimos al presidente de la Corte -como cabeza del Poder Judicial- comprometerse y recorrer los distintos edificios y tribunales para apreciar in situ cómo se cumplían las medidas de emergencia.

Hoy la UEJN sigue monitoreando en todo el país la forma en que se lleva adelante el cronograma de emergencia. Asesorando a los agentes judiciales con dificultades para activar los trabajos remotos y en permanente comunicación con el Presidente del Consejo de la Magistratura, con los Presidentes de casi todas las Cámaras de Apelaciones del País y con los funcionarios que llevan adelante las guardias mínimas.

Además, esta organización sindical continúa haciendo planteos para adaptar el uncionamiento de la Obra Social, proponiendo además mejoras del servicio de justicia a futuro conforme a las enseñanzas que nos deja el aislamiento, y llevando adelante una mega colecta para asistir a la mayor cantidad posible de los millones de argentinos humildes que con esta pandemia ven agravadas sus necesidades más elementales.

El Dr. Rosenkrantz sabe todo esto porque le hacemos llegar todo vía whatsapp.

Por todo ello, Dr. Rosenkrantz, como Secretario General de la UEJN, le hago estas aclaraciones, afectado por su falaz comentario en la nota del diario Clarín, cuando lo lógico hubiera sido esperar una autocrítica de su parte por su conducta frente a esta pandemia.

Buenos Aires, 29 de marzo de 2020.

Julio J. Piumato

Unión de Empleados de la Justicia de la Nación