Hoy se cumplen 30 años de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño. Esta herramienta introdujo un marcado cambio de paradigma en cuanto a los derechos de niños, niñas y adolescentes, reconociéndolos como sujetos de derecho y transformando profundamente el enfoque de las políticas públicas, que hasta ese momento consideraban al niño como objeto de tutela del Estado.
Entre los muchos derechos que consagra, se destaca el derecho del niño a ser oído, es decir, a que sus opiniones sean tenidas en cuenta cuando se trata de situaciones que lo involucran. Este principio es transversal a todo el nuevo paradigma, jerarquiza la voz de los chicos y transforma el rol de los adultos: quienes debemos abandonar el rol de imposición para avanzar hacia una situación de escucha, contención y protección de derechos.
A partir de este cambio de orden legal se abre una nueva visión que pone en primer lugar a los chicos y nos obliga a los adultos a dejar de mirar para otro lado cuando se trata de la vulneración de sus derechos. Debemos tomar con seriedad la palabra de los chicos cuando denuncian situaciones de abandono, maltrato o abuso.
En la Ciudad de Buenos Aires, el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes cuenta con una Guardia Jurídica con atención permanente e inmediata de situaciones de vulneración de derechos. También existe la Línea 102, de atención pública y gratuita donde se pueden reportar situaciones problemáticas y realizar consultas sobre derechos del niño. Además de estas herramientas específicas, el Consejo brinda capacitaciones para que aquellos agentes que trabajan con chicos apliquen las premisas del nuevo paradigma inaugurado por la Convención y las incorporen en sus prácticas cotidianas, por ejemplo, desterrando los prejuicios que tienden a descreer del relato de los niños cuando denuncian situaciones de violencia o desamparo.
Luego de treinta años sosteniendo este compromiso con los derechos del niño, en nuestro país se ha avanzado mucho en la construcción de legislación y herramientas institucionales. Pero sobretodo, se ha revolucionado el enfoque que le damos al abordaje de la niñez y de la adolescencia y nuestra forma de relacionarnos con ellos como adultos y como Estado. Queda seguir profundizando a partir de la escucha atenta y comprometida con los nuevos desafíos que los chicos nos van marcando día a día.
La autora es Presidenta del Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA).
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