
Ganó la Champions League, disputó dos Mundiales y se convirtió en pieza clave de uno de los equipos más poderosos de Europa. Ahora, Niklas Süle viste la camiseta del SV Tiefenbach, un club de la novena división alemana donde el domingo debutó con un gol de cabeza ante unos 500 espectadores, en un partido que terminó 7-2 en contra. El recorrido del defensor, de los estadios repletos del Bayern Múnich y el Borussia Dortmund a una cancha de la Kreisliga en Baden-Württemberg, es uno de los más llamativos del fútbol reciente.
A sus 30 años, Süle anunció su retiro en mayo pasado a través de un podcast, con una decisión que calificó como irrevocable. “Quiero anunciar que pondré fin a mi carrera este verano. Estoy muy, muy seguro de mi decisión”, declaró el defensor. El historial de lesiones fue determinante: el jugador ya había atravesado dos roturas de ligamento cruzado y no estaba dispuesto a arriesgar una tercera. Cuando una resonancia descartó una nueva lesión grave, Süle no cambió de postura. “Tuve claro al mil por cien que se había acabado”, afirmó.
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El cuerpo fue, durante años, tanto su herramienta como su límite. Süle llegó al fútbol de élite con una complexión física que llamaba la atención: 1,95 metros de altura y una musculatura que en el Bayern de Múnich fue objeto de comentarios públicos por parte del propio club, que en determinado momento le exigió bajar de peso. El defensor respondió con rendimiento, se consolidó como uno de los centrales más completos de la Bundesliga y ganó el torneo alemán en cinco ocasiones con los bávaros. En 2020, fue parte del equipo que completó el sextete histórico con la conquista de la Champions League.
Tras seis temporadas en Múnich, Süle firmó por el Borussia Dortmund en 2022. Su paso por el club del Ruhr fue intenso y emocionalmente cargado. “El vestuario, el estadio con 80 mil personas, el cariño de la gente… me sentía como en casa”, recordó el defensor al anunciar su retiro. “Sentí una gran conexión con el club y la ciudad. La gente aquí es abierta, cálida y honesta. Lo que viví cuando estuvimos cerca de ganar la liga… ese nerviosismo, esa emoción, no sé si volveré a sentir algo así en mi vida”, añadió. Con la selección alemana, acumuló dos participaciones en Copas del Mundo —Rusia 2018 y Qatar 2022— además del oro olímpico y el título de la Copa Confederaciones.
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El defensor disputa un partido con el SV Tiefenbach
El retiro, lejos de significar el alejamiento del fútbol, tomó una forma distinta. Süle se incorporó al SV Tiefenbach gracias a su vínculo personal con Jason Walzel, entrenador del club y amigo suyo, y a otros integrantes del plantel con quienes ya compartía relación antes de sumarse al equipo. Apenas tres entrenamientos bastaron para que el exdefensor saltara al campo el pasado domingo.
Su debut deparó una postal difícil de imaginar meses atrás: Süle no jugó de central, su posición habitual durante toda su carrera profesional, sino en una zona más adelantada, entre el mediocampo y el ataque. En el minuto 75, tras un córner, cabeceó al fondo de la red para poner el 2-6 parcial. El resultado final fue una derrota por 7-2 ante el SG Kirchardt, con el estadio —si así puede llamarse— con unos 500 espectadores, una cifra inusual para esa categoría. La Kreisliga no contempla salarios ni contratos profesionales: es fútbol en su estado más elemental.
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El propio Süle tomó el resultado con distancia. Cuando le preguntaron si había disfrutado del partido, respondió: “Tanto como un 7-2 puede ser divertido”. Antes, al finalizar el encuentro, había sido más explícito sobre sus motivaciones: “Estoy muy feliz de poder volver a vivir el fútbol desde una perspectiva completamente distinta, donde lo único que importa es el deporte en sí y no el negocio o el dinero”. Y agregó: “Después de 13 años en el fútbol profesional, es un regalo absoluto poder compartir el terreno de juego con mis amigos y disfrutar de nuevo plenamente de la alegría que ofrece este maravilloso deporte”.
El cambio físico que acompaña esta nueva etapa también generó comentarios. Las imágenes de su debut con el Tiefenbach circularon ampliamente en redes sociales y mostraron a un Süle notablemente diferente al que disputó partidos de Champions: con varios kilos de más y sin la condición atlética de sus años en la élite, el exdefensor parece haber dejado atrás también las exigencias físicas que marcaron su carrera. El contraste con el jugador que dominó duelos aéreos en el Allianz Arena y en el Signal Iduna Park es evidente.
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Con 13 años de carrera profesional a sus espaldas, títulos en Alemania y Europa, y dos Mundiales disputados, Süle eligió cerrar ese ciclo a los 30 años y empezar otro radicalmente distinto, en un club sin focos, sin presión y sin salario, donde el único objetivo parece ser volver a disfrutar del juego.
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