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Más allá de la economía del click

Por primera vez en dos décadas, el futuro de la industria de la información no se dirime en el terreno del tráfico, sino en el de la credibilidad, la comunidad y el uso estratégico y ético de la inteligencia artificial

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Según el informe, 2026 se perfila menos como el año del volumen o de la obsesión por el click, y más como el punto de inflexión en el que el periodismo redefine su posición en la cadena de valor digital (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Durante años, la industria de los medios vivió condicionada por la lógica del clic. Audiencias masivas, viralidad, SEO y una dependencia casi absoluta de plataformas externas configuraron el núcleo del modelo de negocio digital. Sin embargo, según el último informe “Tendencias Sector Media 2026”, elaborado por KPMG junto a Digital Journey y presentado en Adepa, este paradigma muestra claros signos de agotamiento. La expansión de la inteligencia artificial generativa, los buscadores conversacionales y la consolidación de la economía del zeroclick están impulsando una transformación profunda del ecosistema informativo.

La gran cuestión para la industria se centra ahora en cómo mantener la relevancia en un entorno donde los usuarios consumen información sin necesidad de acceder directamente a las webs. Google, ChatGPT, Perplexity o Copilot evolucionan de intermediarios a entornos de consumo final. Las respuestas generadas por inteligencia artificial, integradas directamente en buscadores y asistentes, reducen de forma drástica el acceso a las fuentes originales. En Estados Unidos, algunos grandes medios han registrado pérdidas superiores al 50% de su tráfico de búsqueda en apenas tres años.

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La gran cuestión para la industria se centra ahora en cómo mantener la relevancia en un entorno donde los usuarios consumen información sin necesidad de acceder a las webs

Este fenómeno, conocido como zeroclick, introduce consecuencias estructurales de gran alcance: menos visitas implican menores ingresos publicitarios, mayor vulnerabilidad financiera y una creciente fragilidad para los modelos basados en escala. Para numerosos editores, confiar en el descubrimiento masivo a través de plataformas externas ha dejado de ofrecer garantías de sostenibilidad. Como refleja el informe, el embudo tradicional de conversión se ha erosionado profundamente. El nuevo contexto exige evolucionar desde estrategias centradas en volumen hacia modelos de ecosistema, relación directa con las audiencias y generación de valor sostenido.

De audiencias anónimas a comunidades de afinidad

Frente a la erosión del tráfico orgánico, los medios están reactivando uno de sus activos estratégicos más valiosos: la relación directa con sus audiencias. Suscripciones, membresías, newsletters, podcasts, eventos y verticales especializados emergen como pilares fundamentales de sostenibilidad dentro de un entorno cada vez más fragmentado e impredecible.

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El informe identifica una transformación decisiva: los medios más competitivos evolucionan desde la captación indiscriminada de usuarios hacia la construcción de comunidades de alto valor. Audiencias segmentadas, cohesionadas por intereses compartidos y dispuestas a pagar no solo por contenidos, sino también por pertenecer a entornos informativos fiables, relevantes y alineados con sus valores. En un mercado marcado por la saturación informativa, la desintermediación tecnológica y la polarización, la confianza se consolida como el principal diferencial competitivo.

Dentro de este nuevo escenario, resurgen modelos que durante años parecían residuales o abandonados como los micropagos, los kioscos digitales o incluso determinadas fórmulas impresas, regresan ahora reinterpretados a través de capacidades avanzadas de personalización algorítmica, estrategias híbridas de monetización y una creciente madurez cultural en torno al pago por información digital.

La IA de promesa a infraestructura

Si en años anteriores la inteligencia artificial era percibida como una ventaja competitiva, en 2026 se ha consolidado como el nuevo suelo operativo del sector. Automatización de procesos, personalización de contenidos, análisis avanzado de datos, moderación de comunidades y optimización comercial forman ya parte de las capacidades estructurales de la industria.

En un mercado marcado por la saturación informativa, la desintermediación tecnológica y la polarización, la confianza se consolida como el principal diferencial competitivo

La verdadera diferencia competitiva no reside en utilizar IA, sino en cómo integrarla estratégicamente sin comprometer la identidad editorial ni el valor diferencial de la marca periodística. Los medios más avanzados no orientan la IA hacia la sustitución del periodista, sino hacia la amplificación de su capacidad: mayor profundidad contextual, formatos más eficaces y experiencias informativas más relevantes para cada usuario.

El estudio de KPMG destaca además el protagonismo creciente de la denominada IA agéntica: sistemas capaces de ejecutar tareas complejas de manera autónoma o semiautónoma, desde la detección temprana de tendencias informativas hasta la generación dinámica de versiones adaptadas de una misma historia para diferentes audiencias.

El desafío estratégico resulta evidente. Sin marcos sólidos de gobernanza, supervisión humana y criterios editoriales robustos, la automatización puede intensificar errores, amplificar sesgos y erosionar uno de los activos más valiosos del sector: la confianza. En este nuevo entorno, marcado por litigios, acuerdos de licencia y redefinición del valor informativo, el periodismo afronta una nueva fase en la que proteger su credibilidad será tan importante como capitalizar el potencial transformador de la inteligencia artificial. La otra gran batalla se libra en el terreno legal y económico según desarrolla el informe. ¿Puede la IA entrenarse con contenido periodístico sin permiso? Mientras algunos medios demandan a las grandes tecnológicas, otros optan por cerrar acuerdos de licencia.

El informe identifica una tendencia cada vez más definida hacia los denominados acuerdos de “grounding”, mediante los cuales las plataformas de inteligencia artificial acceden a información periodística verificada y actualizada en tiempo real, incorporando mecanismos de atribución y compensación económica para los editores. Compañías como Financial Times, Axel Springer, Reuters, Prisa o Associated Press ya han comenzado a posicionarse estratégicamente en esta nueva capa de distribución y monetización.

Se intensifica el debate sobre la necesidad de establecer modelos de medición consensuados, transparentes y sostenibles, especialmente en mercados como el español

Estas alianzas evidencian una realidad compleja y un tanto ambigua ya que los sistemas de IA requieren periodismo de calidad para sostener su fiabilidad, precisión y relevancia, mientras que los medios necesitan desarrollar nuevas fuentes de ingresos capaces de compensar el progresivo deterioro del modelo publicitario tradicional. En este contexto, la relación entre plataformas tecnológicas y compañías periodísticas evoluciona desde una lógica de dependencia hacia una dinámica más negociada, donde el contenido verificado recupera valor como infraestructura crítica dentro de la economía informativa digital.

Publicidad, suscripciones y medición: un sistema en revisión

La inversión publicitaria digital hacia los medios comienza a mostrar ciertos signos de estancamiento. Ante este escenario, el sector está intentando revalorizar sus audiencias mediante el uso estratégico de datos propios, nuevas métricas de engagement y modelos emergentes como la publicidad agéntica, donde sistemas autónomos gestionan y negocian campañas en función de resultados concretos y no únicamente de impresiones.

Su evolución demuestra que monetizar audiencias no implica necesariamente sacrificar alcance, sino desarrollar una comprensión más precisa de las necesidades, comportamientos y disposición al pago de cada usuario. Paralelamente, se intensifica el debate sobre la necesidad de establecer modelos de medición consensuados, transparentes y sostenibles, especialmente en mercados como el español. En un ecosistema cada vez más sofisticado y fragmentado, la fiabilidad de las métricas se convierte en un elemento estructural, dado que sin confianza en la medición, la sostenibilidad del mercado queda comprometida.

La innovación tecnológica solo aportará valor real cuando fortalezca la confianza, consolide la comunidad y refuerce el propósito editorial

Los muros de pago inteligentes, adaptativos y personalizados mediante inteligencia artificial se consolidan, además, como uno de los grandes motores de ingresos del sector.

Colaborar en lugar de competir: medios y creadores

Otro de los rasgos distintivos de 2026 es el desplazamiento cultural hacia modelos de colaboración con creadores independientes. Lejos de percibirlos exclusivamente como una amenaza competitiva, numerosos medios están incorporando newsfluencers, periodistas-creadores y perfiles digitales como parte de sus estrategias de expansión y conexión con audiencias más jóvenes y fragmentadas. En este proceso, el periodismo no pierde relevancia; redefine su propuesta de valor.

La fortaleza de marca, la ética editorial y la capacidad de contextualización se consolidan como factores diferenciales frente a un ecosistema saturado de contenido automatizado, desinformación y opinión sin intermediación.

Volver a la esencia

En conclusión, la innovación tecnológica solo aportará valor real cuando fortalezca la confianza, consolide la comunidad y refuerce el propósito editorial.

En un entorno crecientemente mediado por algoritmos, automatización y plataformas inteligentes, la sostenibilidad de los medios dependerá menos de su escala y más de su credibilidad. Los actores más competitivos no serán necesariamente los más grandes, sino aquellos capaces de preservar la confianza como activo diferencial dentro de un ecosistema saturado, fragmentado y expuesto a la desinformación.

En esta transición, 2026 se perfila menos como el año del volumen o de la obsesión por el click, y más como el punto de inflexión en el que el periodismo redefine su posición en la cadena de valor digital. Un momento en el que la industria asume que avanzar no implica alejarse de sus principios fundacionales, sino reinterpretarlos con herramientas contemporáneas. Explicar, verificar, contextualizar y servir al ciudadano continúan siendo las funciones esenciales, pero ahora desplegadas en un escenario donde la tecnología deja de ser únicamente una palanca de eficiencia para convertirse en una infraestructura al servicio de la relevancia social.

Cerezo es director y fundador de Digital Journey y Basile, socio responsable de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de KPMG Argentina