Ahora que es difícil de entender si uno está frente a un debate de ideas y propuestas electorales o ante shows televisivos del formato más estricto que haya conocido ese medio de comunicación, qué importante se hace el ciclo Altavoz, la experiencia autogestionada por Periodistas Argentinas, realizada entre el 23 de septiembre y el primero de octubre. Fueron entrevistas donde sin minutero, ni frenético cambio de presentadores en cada entrevista y con periodismo, preguntas y repreguntas de un panel conformado por periodistas y comunicadoras, pudimos conocer ideas, reflexiones, propuestas concretas de las políticas que están en carrera electoral de diferentes espacios políticos. Hubo tiempo para la urgente agenda de género. Claro. Estábamos ahí siendo partícipes de una gesta de intercambio plural, mujeres periodistas y mujeres en política.

La idea del colectivo feminista de periodistas de todos los medios y transversal en ideas fue visibilizar a la mujer en el oficio de preguntar, repreguntar, interpelarnos sin competencias de cartel, sin presiones ni compromisos institucionales ni de los otros y con el mismo sentido que tiene una propuesta pensada para el público: ritmo que permita tanto la reflexión distendida como un ping pong de preguntas y respuestas rápidas donde siempre reine el respeto, con la agudeza y el profesionalismo que se requieren, liberado el sentido del humor. Y también y lo más importante en estos tiempos, visibilizar a la mujer en política y la agenda de género que ha quedado completamente relegada en el debate de jefe de Gobierno en la Ciudad y quedará relegada seguramente en los debates presidenciales.

Periodistas Argentinas organizó el formato de entrevista de modo tal que se compartiera el saber, el pensar, el decir de las políticas con dos conductoras en cada charla de no más de una hora, tres ejes temáticos, uno íntegramente dedicado a la agenda de género y un panel de cinco periodistas comunicadoras que preguntaran. Sí, se puede. Las políticas que accedieron a ser entrevistadas no pusieron ningún condicionamiento y se entregaron a la entrevista, sin imposición alguna por parte de nadie. No es la clase dirigente la que no quiere debatir, son los hombres dirigentes y su entramado que piden obediencia partidaria a las mujeres. Sin multas para el ejercicio del periodismo. Nos consta que las entrevistas rigurosas, amables, libres son de interés de la ciudadanía, logramos solo en transmisión a través de redes un caudal de espectadores en vivo y reproducciones que superan la medición de cualquier programa de televisión de este tipo.

Escuchar la denuncia de Ofelia Fernández, candidata a legisladora porteña de 19 años sobre la implementación de la ILE y el avance solo de forma autogestiva y su compromiso para que el protocolo de violencia de género funcione en todas las instituciones educativas.

A Myriam Bregman, candidata a diputada nacional por el FIT Unidad manifestarse por una efectiva separación de la Iglesia del Estado o su opinión sobre legislación en maternidad subrogada. Graciela Camaño, candidata a diputada por Consenso Federal y su pedido para que se cumpla el 30 % de cupo femenino en negociaciones salariales y el acceso a créditos blandos para emprendedoras y trabajadoras, la meta de Gisela Marziotta como vicejefa de gobierno porteña de tener en todos los ministerios la transversalidad del feminismo.

“Lo hacemos para que nos vean a las periodistas unidas y trabajando juntas. Para que nos vean a las mujeres haciendo política. Para escuchar respuestas sobre temas urgentes”, explica Claudia Acuña, fundadora de este colectivo pluralista que aún espera las respuesta de todas las candidatas de Juntos por el Cambio y algunas (menos) del frente de Todes, que nos hubiese gustado entrevistar, para no tomar el silencio y la obediencia, las imposiciones y un show de debate prefijado, como su estrategia y propuesta de futuro en la política argentina.

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