En una nota anterior señalábamos que nuestro año escolar ofrece, según la vigente ley 25864, apenas 180 días de clases, pero es grave que no se cumpla este mínimo calendario escolar, ya que nunca se respetó en todo el país. Por esta razón, nuestro calendario escolar real es uno de los más cortos del mundo.

Debemos recordar que cuando se sancionó la ley de financiamiento educativo (Ley 26075, año 2006), se fijó como meta que, hacia el año 2010 "como mínimo, el 30% de los alumnos de educación básica tenga acceso a escuelas de jornada extendida (JEE) o completa (JC), priorizando los sectores sociales y las zonas geográficas más desfavorecidas". Luego, se sancionó también en el año 2006 la ley 26206 de educación nacional, que en su artículo 26 dispone: "Las escuelas primarias serán de jornada extendida o completa".

Veamos ahora si estas dos importantes leyes, después de una década, se están cumpliendo. Según el Ministerio de Educación apenas 14,4% de todos los alumnos de escuelas primarias estatales gozaba en el año 2016 de los beneficios de la JEE, es decir, apenas la mitad de la meta fijada para seis años antes, y apenas la séptima parte de lo exigido por la ley de educación nacional.

Pero, atención, hay muchas desigualdades entre las provincias. Por ejemplo, en Santa Fe apenas el 8,2% goza de este beneficio, mientras que en la vecina provincia de Córdoba nada menos que 49% de los niños asiste a escuelas primarias con JEE. La provincia de Neuquén es la que tiene la menor cobertura de la JEE en todo el país, ya que apenas 2,3% de los alumnos asiste a estas escuelas, mientras que la vecina provincia de Río Negro tiene una cobertura nada menos que 10 veces mayor (24,3%).

En la CABA el 47,4% de los alumnos tiene JEE, pero, si se cruza la General Paz, encontramos en el Conurbano una situación altamente crítica, ya que apenas 5,7% de los niños tiene este beneficio, es decir, apenas la octava parte que en la CABA. Estamos en presencia de una situación preocupante en el Conurbano, donde reside el núcleo concentrado de la pobreza y la exclusión social de nuestro país.

Como se observa, las leyes educativas son bien claras y no dejan lugar a dudas, es hora de entender que incumplirlas consolida la ignorancia y es un pasaporte a la pobreza y la exclusión social.