Por estas horas y a solo un mes y medio de que se celebren las elecciones presidenciales, Brasil se encuentra inmerso en un mar de incertidumbre política, que obviamente se extrapola no solo al desconcierto social, sino también a la desconfianza de los inversores, lo que impacta sobre los activos financieros e incluso sobre el tipo de cambio.

En efecto, a pesar del poco tiempo que resta para las votaciones y aun cuando la Justicia no ha avalado la posibilidad que el expresidente Inácio Lula da Silva sea candidato formal del Partido de los Trabajadores (PT), a comienzos de semana se dieron a conocer nuevas encuestas que lo siguen mostrando como principal opción del electorado, obteniendo un 37%, frente al 18% que obtendría Jair Bolsonaro, que es el candidato de la extrema derecha y actualmente el principal opositor si el expresidente Lula pudiera ser una opción para el votante.

En tanto, bajo el esquema que el candidato del PT no sea Lula Da Silva y sea Fernando Haddad, los votos que hubieran ido para Lula se dispersan bastante y si bien en tal caso Jair Bolsonaro es quien se mantendría como el mayor captador de votos, se observa que la candidata Marina Silva es quien mejor capitalizaría esos votos que no irían al expresidente Lula y que desistirían en votar al reemplazante Haddad.

Toda esta situación de incertidumbre es la que se termina trasladando a los precios de los activos financieros por efecto de la desconfianza respecto a cuál terminará siendo el destino de Brasil. A partir de lo comentado es que podemos explicar, por ejemplo, la fuerte escalada que está sufriendo el dólar frente al real en el último mes, la cual alcanza ya el 10%, en tanto que en lo que va del presente año la depreciación de la moneda local supera el 20% frente al dólar.

Este comportamiento de alza para el dólar en Brasil no es más que una nueva expresión de desconfianza de los mercados financieros, que actualmente lo coloca en instancias muy cercanas a su máximo histórico de 4,25 reales por dólar, alcanzados en septiembre del 2015, cuando se declaró el juicio político a Dilma Rousseff.

De igual modo, la Bolsa también ha sufrido el impacto, con una caída en dólares del 11% en lo que va del mes de agosto, en tanto que la pérdida asciende al 21% en términos de dólares en lo que va del presente año.

De este difícil contexto obviamente surgen muchas dudas respecto a lo que podamos esperar para este mercado hacia adelante y es allí donde tratamos de abstraernos de los ruidos fundamentales que puedan ejercer los diferentes escenarios políticos y económicos que surgen según el candidato que pueda ganar las próximas elecciones para centrarnos únicamente en el idioma del mercado, que es el comportamiento de los precios. Haciendo un enfoque puramente técnico, principalmente para lo que podamos esperar con respecto al dólar, ya que creemos que será esta variable la que terminará de impactar en el resto de los activos financieros de Brasil (acciones o bonos).

Análisis técnico del dólar versus real

La zona en la que se encuentra navegando actualmente el dólar en Brasil, en torno a los 4,0-4,25 reales, es psicológicamente representativa, porque, como comentamos antes, no solo está representada por máximos alcanzados en medio de la crisis e incertidumbre política vivida entre finales del año 2015 y comienzos del año 2016, con el juicio político a Dilma Rousseff, sino que esta zona también se encuentra representada por los máximos históricos del año 2002, que fueran alcanzados también en las elecciones de ese año, donde justamente Lula da Silva logró obtener por primera vez la presidencia.

Si bien es válido advertir que cada vez que esta zona de 4-4,25 reales ha sido alcanzada, en todas las oportunidades ha intervenido fuertemente el Banco Central de Brasil para contener el avance del dólar, situación que no podemos descartar que vuelva a ocurrir en estos días, lo que debemos dejar claro es que se trata de una zona de resistencia muy importante. En caso de ser superada, podría acentuar el desconcierto y la desconfianza, motivando luego mayores avances, lo que sin lugar a dudas impactaría fuertemente en la región.

Por lo pronto deberemos ser cautos y estar expectantes a lo que puedan hacer los precios desde esta zona de contención. Creemos que si la zona es reconocida nuevamente como techo, ya sea por respuesta del mismo mercado o por intervención del Banco Central, entonces ello podría traer algo de tranquilidad al mercado, insinuando quizás un escenario político menos diversificado y más previsible, con lo que los precios podrían tender a regresar en las próximas semanas hacia instancias de 3,7-3,6 reales o bien buscar niveles inferiores para adelante.

Ahora, si la condición es de fortaleza para el dólar, incluso superando esta zona de máximos históricos en 4-4,25 reales, entonces deberemos entender que, al menos hacia el próximo mes y medio que restan para que se celebren las elecciones, las especulaciones serán muchas y ante ello el inversor preferirá tomar cobertura de sus posiciones en reales, lo que acentuará la fortaleza de la moneda estadounidense, que podría buscar en los próximos meses niveles más cercanos a los 4,8-5 reales por dólar.